Hace tiempo que quería ver esta película documental. Básicamente desde que se estrenó, allá por 2009, pero en su momento no fui al cine y luego pasó a la lista de "películas por ver" (que algunos ya sabéis por qué cifras anda...), y así hasta ahora.
The Cove nos presenta una cara poco amable del ser humano al denunciar la matanza anual de delfines en Taiji, una localidad en la prefactura de Wakayama, en la parte centro-sur de Japón.
La película se rodó al parecer durante 2007 empleando cámaras ocultas y micrófonos subacuáticos, y de hecho se prohibió su emisión en Japón durante un tiempo, por la presión realizada por diversos grupos.
The Cove es uno de esos ejercicios dolorosamente obligatorios de visionar, para conocer un poco mejor el funcionamiento de algunas de las partes más oscuras de este mundo en que vivimos. Eso sí, si eres amante de los animales (y en general cualquiera que tenga un mínimo de conciencia, sentido común y empatía), vas a sufrir mucho.
Como las partes positivas son bastante claras y se centran todas en el mensaje que transmite y su esfuerzo en defensa de estos animales, voy a empezar con algunos defectos que le he encontrado, principalmente de forma.
Cinematográficamente hablando me parece un tanto irregular. Tiene un comienzo muy sugerente y capta rápidamente la atención, aunque una vez que se presenta el problema, se llega a una parte intermedia centrada en los preparativos de la misión que se hace algo tediosa. Además introduce otra trama paralela relacionada con el mercurio que, aunque también es interesante abordar, despista un poco del tema de la cacería y lo mismo se podría haber dejado para otro documental. Hay que tener en cuenta que la duración es de hora y media, y eso se nota. Igual en 40 minutos podría haber quedado más redondo, porque da la sensación de que todo el documental está preparado, como no podía ser de otra forma, para mostrarnos unos últimos 15 minutos fantásticos.
Otro de los puntos problemáticos de este tipo de producciones es el sesgo de opinión. El documental está producido por la misma organización que lleva a cabo la misión, así que el predominio de su punto de vista va a ser evidente. Hay que reconocer no obstante que se preocupan de dejar claro que no es un problema de todos los ciudadanos de Japón, sino de una zona muy concreta y con el beneplácito de los gobernantes por beneficios económicos. En el otro lado de la balanza, comentar que ha habido quejas sobre una posible manipulación en las entrevistas.
Además, quizá en un intento de llenar más minutos de metraje, el documental adopta algunas estrategias más propias de una película que de un documental, como por ejemplo buscarse una especie de villano, o ciertas escenas en las que se busca crear una tensión que igual queda demasiado exagerada.
Bien, dicho lo cual y repitiendo que me parecen algunos defectos de forma que pueden ser comprensibles para intentar comercializarla más fácilmente junto a otras películas no documentales, vamos con el punto fuerte de The Cove: mostrarnos lo tremendamente salvaje y cruel que puede ser el ser humano, y la absoluta falta de respeto que demuestra en más ocasiones de las deseables por el resto de los habitantes de este pequeño planeta.
The Cove es una cinta muy dura en ese sentido, ya que sabemos cuál es el problema y las imágenes son lo suficientemente gráficas como para mostrarnos esta crueldad en todo su esplendor. Y si bien las escenas de los delfines provocan dan mucha lástima y provocan muchísima indignación, el comportamiento de los responsables humanos da auténtico asco y pavor.
Y al igual que he criticado un poco algunas cosas de forma, tengo que reconocer que otras me han gustado mucho, como la última parte del documental, que tiene un clímax magnífico en esa sala de reuniones llena de peces gordos. En cualquier caso, esta es una película para prestar la menor atención posible en el envoltorio, y fijarse en el contenido. Por eso, a pesar de las pegas que he sacado antes, me ha gustado mucho, por la valentía y lo arriesgado de la documentación de esta denuncia.
Hay que reconocer el mérito del equipo que ha llevado a cabo este trabajo, que se ha arriesgado para arrojar algo más de luz en un hecho lamentable, aunque por desgracia, no es el único que hay sobre este tema o similar. Por estas razones y a pesar de las pequeñas pegas de forma, me parece un visionado muy necesario, aunque haya que hacer de tripas corazón. No se podrá ver un espectáculo de delfines en un parque acuático de la misma manera.









