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miércoles, 8 de enero de 2014

Kyoukai no Kanata

Comienza el año de reseñas 2014 con un anime, en concreto una de las series que se estrenó la pasada temporada de otoño: Kyoukai no Kanata, serie de 12 episodios que terminó su emisión el pasado mes de diciembre.

Es uno de los últimos trabajos del estudio Kyoto Animation, y adapta una serie de novelas con guión de Nagomu Torii y dibujo a cargo de Chise Kamoi, que ya ha participado en otros proyectos de anime del susodicho estudio.

La sinopsis de la serie me resultó interesante, así como algunas de las etiquetas que le ponían para clasificarla, como seinen o fantasía oscura. El protagonista es Kanbara Akihito, un chico que en realidad es mitad humano y mitad demonio, lo que le permite recuperarse rápidamente de las heridas que sufre. Un día conoce a Kuriyama Mirai, una chica cazademonios que tiene la habilidad de manipular su sangre a su antojo para usarla como arma.

Si tuviera que definir a esta serie con una palabra, sería "irregular". Kyoukai no Kanata tiene un comienzo bastante interesante, logra sostenerse encadenando un par de episodios decentes y mete un subidón con un cuarto episodio muy épico e interesante, que parecía presagiar que todo lo referente al seinen y fantasía oscura podía ser verdad.

Pero no. Curiosamente, a partir de aquí, la serie oscila entre una mayoría de episodios normales con detalles aquí y allá que no me terminaron de convencer, un par de episodios buenos y algún episodio francamente bochornoso como el sexto, "Shocking Pink", que solo sirve para meter fanservice (aunque no especialmente molesto) e intentar vendernos un single.


Parece claro que al menos para mi, uno de los problemas de esta serie, quizá el principal, es el ritmo y la distribución de episodios. Hay unos altibajos notables en la narración, especialmente a partir del cuarto episodio, y así hay momentos en los que la historia me resultaba interesante y que avanzaba en una buena dirección, mezclados con otro que me interesaban más bien poco o nada, que casualmente suele coincidir con los momentos en los que la serie intenta relajar el ambiente.

Creo que Kyoukai no Kanata tampoco ha sabido mezclar bien sus géneros. La serie tiene algo de comedia, bastante slice-of-life y escenas de acción, pero no creo que sus partes estén bien compensadas. La comedia es un tanto extraña, a veces me ha funcionado, especialmente al principio de la serie, y otras no tanto, como toda la obsesión de Akihito con las gafas; las dosis de slice-of-life se me antojan excesivas, porque no me ha parecido que desarrolle tanto a los personajes ni que aporte gran cosa. Entiendo que le da pausa a la serie y minutos para desarrollar a los personajes, pero no me ha terminado de convencer, como decía antes me aburría en más momentos de los deseados. Por el contrario las escenas de acción están bastante bien resueltas, otra cosa es que luego todo encaje más o menos bien.


Los personajes tampoco ayudan mucho para que la serie despunte más allá del mero entretenimiento. Akihito prometía bastante al principio, pero luego creo que se desinfla mucho una vez que se revela las implicaciones que tiene su parte medio demonio. Casi una evolución opuesta sufrió Mirai, pasando de lo más anodino a resultarme cada vez más interesante y llegar a entenderla, gracias a alguno de los buenos episodios que tiene la serie. 

Pero los secundarios no llegaron a engancharme. Creo que se le podría haber sacado mucho más partido a Izumi, a los hermanos Hiroomi y Natsuki Nase, así como a Miroku, el encargado de los cazadores de demonios. Este problema con los personajes es de guión, y es que creo que sus motivaciones en algunos momentos no están del todo claras, o están introducidas a destiempo. Por no hablar del desastre que supone el desarrollo que sufre Sakura, o el absurdo personaje de la madre de Akihito, sin ir más lejos. 


Y sumado a lo mejorable que me parece el apartado de personajes y la mala mezcla de géneros, la propia trama creo que podría haberse beneficiado de dedicar algo más de minutos al tema de los demonios, la organización de los cazadores de demonios, la implicación de la familia Nase y cosas así. Además, la conclusión de la serie, con su minisaga final, no me dejó muy satisfecho con todo ese tira y afloja para al final cerrar como cierra.


A nivel técnico y como es habitual con KyoAni, pocas pegas. Animación colorida y fluida, es todo un gustazo para la vista. El diseño de personajes es agradable, aunque ya estoy un poco cansado de tanto diseño de niñas monas o personajes como la madre de Akihito; y además ya tengo asumida la reutilización de diseños en los personajes de las series de este estudio... 

Tampoco es que sea un desastre de serie, por lo general son episodios entretenidos de ver, aunque a partir de cierto punto en la serie en cada uno de los episodios me encontraba siempre con alguna cosa que no me terminaba de convencer. Y la animación acompaña mucho. Si uno no es muy exigente con la trama, puede encontrarse con una serie bastante pasable para echar el rato, pero a mi cada vez me cansa ver más series que al final acaban cayendo en la media por guiones mejorables.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Ataque a los Titanes (anime)

Vamos con una de las reseñas más atrasadas de las que tengo pendientes: el anime de Ataque a los Titanes, serie también conocida como Attack on Titan o Shingeki no Kyojin, la adaptación al anime de uno de los mangas que más atención estaba recibiendo este año. En lo que respecta al anime, ha contado con 25 episodios producidos por el estudio Production I.G., emitidos entre abril y septiembre de este año.

Ataque a los Titanes nos presenta un mundo de corte medieval en lo que respecta a la ambientación, donde los seres humanos viven recluidos en una enorme ciudad rodeada por una muralla de varias decenas de metros de altura. Esta muralla existe para defenderse de los titanes, unos humanoides de mayor tamaño aunque aparentemente sin mucha inteligencia, que les están dando caza para comérselos. 

La vida transcurre tranquila en la ciudad, donde vive Eren, Mikasa y Armin, hasta que un día aparece un titán enorme que puede incluso asomarse por la muralla. El titán revienta la puerta de acceso a la ciudad, dejando vía libre a todos los titanes que estaban esperando fuera desencadenado la batalla.

Esta para mi ha sido una de las series más esperadas y a la vez más decepcionantes de este año. Y no es que la serie esté mal, que tampoco es eso, pero al menos en mi caso, me dejó con la sensación de que podría haber dado mucho más de sí si hubiera corregido varios defectos que pueden llegar a ser molestos.

El punto de partida de la serie es muy sugerente, así como su ambientación. Como ya sabéis me encantan las series fantásticas y de ciencia-ficción, y el gore no me supone un problema especial. Así que una ambientación de corte medieval con unos bichos enormes devora-humanos me resultaba muy interesante, por supuesto.


Y la serie al principio parece que va a cumplir. Igual no en su primer episodio, que me pareció bastante normalillo por culpa de un personaje como Eren, arquetipo de protagonista shônen que no hace más que gritar para hacerse entender, sino porque ya aparece el Colossus Titan reventando la puerta y dando pie a una batalla bastante emocionante.

Pero una vez terminada la batalla se comienza a vislumbrar uno de los mayores defectos de la serie: su ritmo extraordinariamente irregular. Ataque a los Titanes alterna capítulos tremendamente épicos que te dejan pegado al asiento esperando ver el siguiente, con otros donde uno tiene la sensación de que no pasa absolutamente nada.


Y es extraño, porque la ambientación toca varios puntos que sí resultan interesantes, como la presentación de una zona de guerra, el racionamiento de comida, el miedo a los que son de fuera (aun siendo humanos) porque les puedan dejar sin provisiones, la religión... Pero casi todo se queda al final en un pequeño boceto de algo que podría haber estado mejor desarrollado, aunque se luego se tiren minutos reincidiendo una y otra vez sobre lo mismo, irónicamente.

A pesar de que el ritmo es muy irregular, consiguen meter una saga buena justo a tiempo antes de que el espectador pierda demasiado interés, eso sí. Aunque si pudiera resumir el esquema de la serie, sería algo así:
1) Bueno, tiene un punto de partida interesante, a ver qué tal se desarrolla esto.
2) Meh, no pasa gran cosa, básicamente estoy viendo minutos de Eren gritando cada frase que dice.
3) Ostras, pasa algo importante. Es más, eso que acaba de pasar (justo al final del episodio), es una escena megaépica, un fotograma espectacular. Esto promete.
4) ¡Pues sí! Sí que mejora, esta saga está bastante interesante. Por fin para que la serie levanta el vuelo.
5) ¿Eing? ¿¿Cómo?? ¡¿Pero por qué hacéis eso?! Menuda ñapa de guión... Con lo que prometía esto...
6) Volver a 2) y repetir.

En cuanto a los personajes, creo que ya habréis podido adivinar que no siento especial predilección por Eren. Me cansa, básicamente. Los primeros episodios se dedicaba a gritar absolutamente todo, y eso me crispa bastante. Luego es cierto que tiene algunos momentos mejores, pero no es un personaje que haya terminado de gustarme. Mikasa es su amiga de la infancia, un personaje extremadamente fuerte y poderoso que tiene un punto de partida fantástico, y que sorprende ver cómo es ninguneada a partir de cierto punto de la serie; llega un momento en que solo queda relegada para decir los "Eren! Eren!..." de turno, cuando Eren está en peligro. Y luego está Armin, dentro del grupo de los protagonistas principales, el personaje enclenque y débil que luego se revela como gran estratega. De este sí me gusta la evolución, aunque sea algo que se ve venir desde el capítulo 2. Curiosamente y de los 3, a lo largo de toda la serie, es el que más me ha gustado.


Ataque a los Titanes tiene luego un gran elenco de secundarios, aunque creo que no están bien manejados. Se nos presenta a una abrumadora cantidad de personajes con nombres extravagantes y que apenas recordamos, de los que luego la mitad pueden ser pasto de los titanes en el mismo episodio, o directamente quedan relegados a un papel no ya secundario, sino de figurante, cuando parecía que iban a tener más peso. A medida que avanza la serie sigue introduciendo más y más personajes, que más o menos se pueden ajustar a este esquema, con la salvedad de Levi y Erwin Smith, que sí cobran más relevancia y que sí me resultaron buenos personajes, aunque tampoco para tirar cohetes.

¿Cosas buenas? Por supuesto, ya decía que tampoco es que la serie sea mala. La historia tiene ciclos en los que engancha episodios de gran nivel, donde la historia parece avanzar gracias a la aparición de nuevos titanes y las cosas que pasan sí sorprenden y atrapan la atención del espectador, como algún detalle de la trama en relación a los titanes especiales. Todo ello además bajo una animación bastante buena, y eso que la serie no ha tenido que ser técnicamente fácil de realizar en algunas escenas llenas de persecuciones o maniobras por las calles con ese sistema de anclajes tan peculiar. 


Luego se podría discutir el diseño de los personajes y algunos recursos, pero habiendo ojeado el manga, creo que han mejorado lo existente usando el mismo diseño y recursos visuales, mejorándolos. La banda sonora además me ha gustado mucho, especialmente en lo que respecta a los temas épicos, en los que hace uso de coros y melodías vibrantes y pegadizas.

En lo que respecta a la ambientación, me gusta el esfuerzo por explicar ciertas cosas, como la organización militar, cómo se estructura la sociedad o cómo funciona el sistema que usan los soldados para combatir a los titanes, se nota que el autor le ha puesto empeño. Otra cosa es el ritmo al que cuente esto.


Pero es que cuando me fijo en las cosas buenas, las malas vienen de la mano, irremediablemente. Un ritmo altamente irregular, capítulos lastrados por dudas e indecisiones que para el espectador no tienen mucho sentido a esas alturas, y algunas trampas de guión bastante evidentes y dañinas. Y entre las que más me han molestado, el final de la temporada. El rebote que pillé ahí no tiene precio.

Ataque a los Titanes es una serie que me desconcierta. Por un lado quiero saber cómo sigue la historia, pero por otro, recuerdo la manera que tiene de contarla y se me quitan las ganas. La serie está bien animada y ciertamente tiene algunos momentos con una carga épica impresionante, y eso desde luego sería todo un punto a su favor, pero es que luego vienen las trampas. En cualquier caso y a pesar de los rebotes que me haya pillado con la serie, imagino que veré la segunda temporada. Así que tan desastre no es, lo único que me esperaba más, con el material que tiene entre manos.

martes, 12 de noviembre de 2013

Primeras impresiones de la temporada de otoño de anime 2013

Nueva temporada de series anime, y por tanto, otra entrada recopilatoria donde recojo mis impresiones tras haber visto los tres primeros de cada serie (sip, algunas llevan ya 6 episodios, pero la vida no me da para más últimamente...).

A primera vista, hay un par de series que creo que apuntan maneras para resultar notables, más otra apuesta teóricamente segura como es la continuación del anime de Hajime no Ippo. A partir de ahí, he escogido las otras dos series porque me resultan entretenidas, pero podrían haber sido las dos siguientes. Las únicas que no me han interesado nada han salido las dos últimas.

Bueno, vamos concretando. Como siempre, de mayor a menor interés.

Kyousougiga
Serie de 10 episodios del clásico estudio Toei que cuenta de nuevo la historia ya emitida entre 2011 (un episodio) y 2012 (cinco episodios), pero se supone que con un poco más de calma y detalle. La serie nos presenta dos mundos paralelos en Kyoto. Uno de ellos está gobernado por tres hermanos, que están esperando el retorno de sus padres. Un día, desde otra dimensión irrumpen Koto y sus dos hermanos, que están buscando a su madre. 

El primer episodio de la serie me conquistó, presentando una historia muy bonita llena de mitología y fantasía, una animación muy colorida en los escenarios y un ritmo frenético. La historia tiene una narrativa un tanto confusa, yendo de un mundo al otro y también con saltos temporales, pero me ha resultado bastante interesante, y de hecho, la serie más llamativa de todas las que he empezado en esta temporada.

Si no se le va de las manos la narración, cuadrando al final todas las piezas del puzzle, puede ser una serie muy interesante. Al menos, a mi me parece una propuesta diferente, lo que es de agradecer.



Hajime no Ippo: Rising
Nueva temporada de una de las series de boxeo más conocidas. En esta ocasión Madhouse trae otros 25 episodios que continuarán la historia tras la finalización de New Challenger, animada por el mismo estudio, allá por 2009.

Esta es una temporada de obligatorio visionado evidentemente para los fans del manga y el anime de Hajime no Ippo. Los segundos por continuar la historia, y los primeros por ver animados ciertos combates que según el opening, ahí van a estar.

Promete. Y sin embargo, el primer capítulo fue bastante decepcionante. Nada que objetar a la animación, Madhouse suele ser un estudio que, por lo que he visto, no suele meter la pata, aunque el primer episodio no me convenció mucho en algunos diseños. Pero es que el primer episodio tiene espíritu de episodio 14 o 15. No es algo malo en sí mismo, porque aumenta la sensación de continuidad (siempre y cuando New Challenger terminara justo ahí, que no lo recuerdo), pero como primer episodio y después de 4 años, descoloca bastante. Sin embargo el segundo, una vez superada la impresión inicial, estuvo bien; y el tercero, donde inicia nueva minisaga, me gustó bastante, va a más. Secundarios al poder.



Kyoukai no Kanata
Nueva serie de Kyoto Animation, estudio del que este año no había visto nada, puesto que ni Tamako Market ni Free! las encontré especialmente llamativas. Nuevamente han atraído mi atención gracias al componente sobrenatural, como pasó con Hyouka. Al menos al principio de Hyouka, cuando pensaba que era sobrenatural... En esta ocasión, KyoAni adapta una novela donde un chico medio-demonio y una cazadora de demonios se encuentran en el instituto, y a partir de aquí, la historia se complica.

Sé que lo de "se encuentran en el instituto" no suena muy prometedor, pero en sitios como MAL hablan de que es fantasía oscura, y aceptando que estos animes están enfocados a un público estudiantil, espero que al menos resulte interesante. Los primeros capítulos apuntan en esa dirección, presentando las bases de la extraña relación entre Akihito (el chico medio demonio) y Mirai (la chica cazademonios) y el mundo que les rodea.

No tiene una mala introducción, pero me da miedo que se desgaste rápido. El primer episodio me gustó bastante, tanto por la introducción de los dos personajes, como por el humor que mostraba. Al tercer episodio ya estaba un poco cansado de la actitud de Mirai, y algunas situaciones me parecen, al menos a priori, un tanto evidentes, pero sigo teniendo curiosidad por ver cómo sigue. Imagino y espero que poco a poco complicarán la historia añadiendo más profundidad. A nivel técnico, KyoAni sigue siendo uno de mis estudios favoritos, gracias a una animación fluida y de mucha calidad en sus escenarios y detalles; a pesar del reciclaje de diseños de personajes que suelen hacer...



Yowamushi Pedal
Sinceramente, no pensaba que esta serie fuera a pasar el corte. Yowamushi Pedal es un anime que parece que constará de 38 episodios, de temática deportiva. Más concretamente, sobre ciclismo. Nos presentan a Onoda, un otaku que va todos los días en bici al instituto (que por supuesto está en la cima de una colina de gran pendiente), y que tiene por costumbre ir en bici a Akihabara por ahorrarse un poco de dinero, y así tener más para comprar. La peculiaridad es que su bici es heredada y de los tiempos de la era Meiji casi, por lo que su desempeño sorprende a Imaizumi y Naruko, dos ciclistas que están intentando hacerse un nombre.

Hasta la fecha, las series deportivas que he visto son de dos tipos: chico enclenque pero con un talento increíble (y desconocido por él mismo) para el deporte en cuestión, o directamente una máquina de matar que haría palidecer a muchos profesionales del mundo real. Esta serie es de las primeras. A pesar de que el esquema es evidente, que tiene sus topicazos (los personajes de Imaizumi y Naruko son buena muestra de ello) y que las situaciones que nos plantean en los tres primeros episodios están muy enfocadas a un plano didáctico sobre el ciclismo, me resultaron entretenidos de ver, y por momentos, especialmente en el segundo episodio, bastante divertida. No sé si aguantaré muchos más tópicos durante 35 episodios más, pero de momento me apetece seguir con ella, no se ve una serie de ciclismo todos los días.



Log Horizon
Y otra serie que me sorprende que haya pasado el corte. De hecho, no tenía pensado empezarla, pero me decidí al final, porque total, lo mismo da tener 8 series para decidir, que 9. Log Horizon, producida por el estudio Satelight, tendrá 25 episodios, durante los cuales nos contará las peripecias de Shiroe, Naotsugu y Akatsuki, tres personas entre otras 30000 que se han quedado atrapadas dentro del juego online Elder Tale.

La premisa del quedarse atrapado dentro de un juego online no es nada novedoso, lo primero que me vino a la cabeza cuando leí la descripción fue .hack//SIGN, del 2002, y seguro que habrá algunas más por ahí. El personaje de Akatsuki tampoco me gustó mucho, al menos por su diseño, buscando el personaje mono de turno, pero tras tres episodios la serie me ha parecido sorprendentemente entretenida.

No creo que llegue a ser nada del otro mundo, pero se deja ver bastante bien, la animación de momento responde y en los tres episodios ha presentado de manera eficiente el mundo, el problema que se plantea y cómo se han adaptado los humanos atrapados a ese mundo virtual. No está perdiendo el tiempo en tonterías y proporciona 20 minutos bastante majos, así que seguiré con ella.



Coppelion
Primera de las descartadas, aunque es la que ha estado más cerca de pasar el corte. De Coppelion me interesa muy especialmente la ambientación, ya que la acción se desarrolla en el futuro, en el año 2036, donde Tokio no es más que una ciudad fantasma debido a la contaminación nuclear. A esta ciudad se envía el comando Coppelion en busca de supervivientes. Este comando está formado por tres chicas que gracias a la ingeniería genética han nacido con resistencia natural a la radiactividad.

Como decía, me gusta la ambientación post-apocalíptica, me resulta interesante como punto de partida. Eso sí, no entiendo por qué puestos a desarrollar unos humanos con resistencia genética a la radiación los hacemos en forma de chicas vestidas con uniforme colegial. ¿No serían mejor unos supersoldados? Sí, una de las chicas tiene superfuerza (¡superfuerza!), pero vamos, que de ahí a que vayan con su uniforme de instituto hay un trecho. Me gusta mucho la animación de los escenarios, aunque hay algo con los personajes que me descoloca, entre el trazo grueso que muestra en ocasiones y el tono excesivamente pálido.

La historia no terminó de engancharme lo suficiente, aunque tampoco tiene mala pinta, sobre todo después de ver el tercer episodio, donde se empieza a mostrar algo más de trasfondo relacionado con el pasado. En otra temporada con menos series seguramente hubiera pasado el corte, pero aquí he encontrado al final otras que creo que me van a interesar más. Pero ha estado ahí cerca.



Gingitsune
Otro descarte que también ha estado a punto de pasar el corte, aunque para mi estaba un punto por debajo de Coppelion y del resto de series. Gingitsune nos presenta a Makoto, una chica que vive en un templo junto con su padre, y que tiene la habilidad de ver a los mensajeros de los dioses, que habitan en los templos. En el suyo vive Gintaro, un espíritu con forma de zorro gigante.

Esta es una serie bastante tranquila, parece un slice-of-life lleno de buenas intenciones donde se nos presenta y se desarrollará la interacción y el nexo que tiene Makoto con Gintaro, veremos algunos mensajeros más, habrá cierta carga mitológica (lo que a priori parece interesante), y en definitiva, el día a día de Makoto mientras compagina su vida estudiantil con su peculiar don.

El problema es... que no me ha resultado especialmente interesante, sino más o menos aburridilla. Si en un capítulo se dedican a buscar a un gato, en otro Makoto tiene cierto problema de bullying, y en otro se aborda un poco el abandono familiar, pero todo está muy atenuado, muy light. Pero bueno, la serie no está mal, este aire ligero va con el espíritu de la serie, se deja ver, y ha ido de menos a más. Al igual que Coppelion, igual en otras circunstancias habría seguido con ella, pero ahora mismo no me interesa más que el resto que sí voy a seguir.



Kill la Kill
Para muchos, la serie de la temporada. Para mi, uno de los descartes más fáciles. Kill la Kill es una serie del estudio Trigger, estudio que surgió a raíz de la escisión de cierto grupo de animadores de Gainax. En lo que respecta a esta serie en concreto, repite mucho del staff que se encargó de la épica locura que fue Tengen Toppa Gurren Lagann.

Nuevamente tenemos un instituto, pero este con la peculiaridad que hay ciertos estudiantes que están en posesión de uniformes que les confieren habilidades especiales, y donde la presidenta del consejo de estudiantes, Kiryuuin, gobierna con puño de hierro. Hasta que un día llega Matoi buscando preguntas relacionadas con su pasado empuñando una espada en forma de media tijera.

Kill la Kill es una locura, especialmente en el apartado visual, siendo una ametralladora de gags visuales y un estilo muy particular, que recuerda a la mencionada Gurren Lagann. A nivel de historia también es muy particular, con un desvarío tremendo con el tema de los trajes, y unos rivales ciertamente peculiares. Pero es que todo me recuerda a una versión más pasada de vuelta y con mucho más fanservice de Gurren Lagann, y eso que Yoko por sí sola se bastaba para ese tema... Pero mientras Gurren Lagann conseguía una épica ridículamente grandiosa, aquí todo acaba degenerando en mostrar carnaza, perdiendo, al menos para mi, mucha fuerza la historia. Si hubiera nivelado un poco más los niveles de fanservice igual me habría resultado mucho más interesante, pero a mi por lo menos no me apetece perder el tiempo con esta serie, teniendo otras historias que considero más interesantes por ver.



Yuushibu (Yuusha ni Narenakatta Ore wa Shibushibu Shuushoku wo Ketsui Shimashita.)
Una crítica muy similar podría hacer de Yuushibu, serie que descarté únicamente tras el primer episodio. La empecé porque me interesó el punto de partida: el Rey de los Demonios ha sido derrotado, por lo que ahora el mundo vive en una apacible calma, y los héroes tienen que buscar un trabajo de lo más mundano para seguir adelante. Raul es uno de estos héroes. Él ha encontrado trabajo en una tienda de electrónica, donde un día llega Fino, una chica de modales un poco especiales que está buscando trabajo, y que resulta ser la hija del Rey de los Demonios.

Cuando empecé a ver los estrenos y me topé con la imagen promocional de esta serie, ya comenté que temía que degenerase a las clásicas escenas de balanceos, desnudos tapados por burbujas, planos imposibles y cosas así. Tras el primer episodio confirmé mis sospechas, así que ni me puse con los siguientes. Poco más puedo añadir...


Y eso es todo, cuatro descartes, dos de ellos fáciles, y otros dos que igual sigo más adelante, si toda mi actividad en el Mundo Real me da un respiro. A ver cómo resultan las cinco que seguiré finalmente, ya os contaré.

jueves, 24 de octubre de 2013

Genshiken Nidaime (anime)

Genshiken Nidaime es la tercera temporada de la adaptación del manga de Kio Shimoku sobre un club de otakus que pasa sus tardes de universidad compartiendo sus aficiones. Después de una primera temporada bastante correcta y una segunda que aportó un plus de seriedad a la obra, unidas por tres OVAs, comienza ahora una nueva etapa.

Volvemos nuevamente al club, presidido ahora por Ogiue. Entre las incorporaciones del nuevo curso académico se encuentra Hato, un chico que se viste como chica, siendo capaz de engañar a prácticamente todo el mundo que le rodea. El motivo es que Hato es un fan del BL (Boys Love), y le resulta más fácil disfrutar de su afición así, que si fuera vestido como chico.

Me gustaría empezar la reseña de la serie dando un poco de perspectiva. El añadido "Nidaime", en lugar de continuar con Genshiken 3 (siguiendo así la nomenclatura de Genshiken 2), no es casual. Una vez que el manga alcanzó los 9 tomos en Japón se dio por finalizado, y Genshiken 2 abarcaba aproximadamente hasta el tomo 7 de la serie. Hace relativamente poco, Shimoku decidió retomarla con la inclusión y protagonismo de nuevos personajes, en concreto Hato, y esta es la parte que se conoce como Genshiken Nidaime (al menos en EEUU).

Esta última es la parte que se ha animado. Es decir, han decidido saltarse sin ningún miramiento los dos últimos tomos del manga, pensados como conclusión original de la serie. Dos últimos tomos de los que he de decir que en mi opinión tienen un nivel sobresaliente, una culminación fantástica al giro a la madurez de los personajes y ese aire melancólico que impregnaba la serie en sus últimos tomos. Igual precisamente ese es el motivo.

Genshiken Nidaime me parece una serie rara. Y es así porque por un lado es una continuación, y ahí siguen personajes como Ogiue, Ohno o incluso Kuchiki, con la aparición más esporádica del resto de antiguos miembros como Sasahara o Madarame, este con más minutos. Esto aporta continuidad a la historia, y da la impresión de seguir siendo parte de un mismo conjunto. Pero esta impresión es muy ligera.


Porque más que como continuación, la serie da la sensación de ser un spin-off. El protagonismo de la serie se centra por completo en Hato, una decisión que resulta bastante forzada, incluso en el manga. Después de ver una progresión en los personajes durante dos temporadas, donde los protagonismos se repartían y cambiaban de uno a otro en función de la situación, pero siempre muy bien llevado todo, aquí de repente todo gira en torno a Hato, el personaje nuevo.

De entrada, dejar de lado personajes a los que ya estamos acostumbrados por uno nuevo es bastante arriesgado, suena a intrusión. Esta maniobra podría funcionar bien si Hato fuera un personaje que caiga bien o resulte interesante por su historia, pero no lo es. La premisa de travestirse porque así no le da vergüenza disfrutar del BL no me llegó a convencer, aunque se puede pensar que en Japón esta decisión es mucho más complicada socialmente que aquí. Y no me convenció ni como punto de partida, ni por el posterior desarrollo que tuvo en la serie. Pero es que Hato roba demasiado tiempo en pantalla de una serie cuya concepción era coral, donde todos tenían sus minutos. Y fastidia que robe ese tiempo y no se dedique a desarrollar mejor al resto de nuevos integrantes, por ejemplo.

El hecho de que las anteriores temporadas tuvieran un protagonismo repartido afectaba también a las tramas. Cada personaje tenía un punto fuerte, por decirlo de algún modo, y si bien Sasahara era el novato que se va introduciendo en el mundillo, la serie tenía sus referencias al anime, a los videojuegos, al cosplay, las figuras o las convenciones, etc., gracias al resto de personajes. Ahora prácticamente todo lo que se trata es el BL, y queda bastante descompensado, ya que se echan en falta más temáticas, más variedad.


En cuanto a los personajes, habría que empezar por Hato. Por si no había quedado clara mi opinión, me resulta un personaje cargante, y que no hace más que estropear los episodios gracias a unos aires de protagonista que ha recibido de manera divina y que no tendrían que haberle dado y que él mismo se cree que tiene. Como integrante adicional del grupo, con su historia como trama a desarrollar dentro del resto de episodios, creo que hubiera estado mejor. En cuanto al resto de nuevos, la aportación de personajes como Yoshitake, Sue o Kuchiki resulta bastante gris, aunque este último al menos da para un divertido homenaje a Ataque a los Titanes, además de recibir golpes una y otra vez. La única que aporta más interés, por su confrontación con Hato, es Yajima, aunque se echa en falta que hubieran contado algo más de ella. Es lo que tiene dar tanto tiempo a un único personaje...

Los antiguos miembros tienen sus cameos, y de hecho su aparición suele mejorar el nivel general de la serie. Ohno sí tiene presencia constante en la temporada ya que sigue formando parte del club, aunque su presencia ha quedado reducida prácticamente a objeto de fanservice, salvo por unos breves minutos en un episodio al final. Ogiue aporta bien poco, siendo la presidenta el club, y ella especialmente nota el gran salto de 2 tomos que se ha dado en esta temporada, dedicados prácticamente a ella y que le aportaban el desarrollo que necesitaba. La presencia de Sasahara, Tanaka, Kugayama o Kousaka es prácticamente testimonial. El único miembro con más peso en esta temporada es Madarame, y gracias a la aparición de Kasukabe tenemos tenemos el mejor capítulo de la temporada, a pesar de las interferencias de Hato, que también las tiene en ese episodio.


Como podéis ver, he acabado decepcionado con esta temporada. Eso no quiere decir que la serie sea "mala", pero es que Genshiken, al menos sus primeros nueve tomos, es una de mis series favoritas. Y me duele ver el giro de la serie, cosa que por otra parte, también ocurre en la nueva parte del manga. 

Tal y como he comentado antes, creo que la aproximación correcta para ver esta temporada es como si fuera un spin-off. Lo mejor es ver Genshiken Nidaime sin esperar nada de los personajes clásicos, y olvidar el giro melancólico y el paso a la madurez de la segunda temporada. Que el objetivo sea ver de nuevo aventuras desenfadadas con un grupo de gente nueva. Con esa filosofía, la serie sí muestra algunos momentos divertidos y bien conseguidos, y unos episodios por lo general entretenidos y pasables, aunque poco destacables salvo algunos destellos fugaces en momentos aislados.


La animación de la serie está en un buen nivel. Me sorprende que haya sido Production I.G. la encargada de llevar a cabo esta temporada, ya que es un estudio de bastante renombre, mayor que el de Genco o Arms, que adaptaron las dos primeras. Como contrapartida, todos los actores de doblaje son distintos, y eso es una pena especialmente en personajes como Madarame, que ya no cuenta con la voz del gran Nobuyuki Hiyama.

No creo que Genshiken Nidaime sea un fiasco de serie, ya que por lo general los episodios son mínimamente entretenidos, pero sí supone, al menos para mi, un bajón respecto a sus temporadas precedentes. Y este un producto que ya no es especialmente recomendable, como siempre he dicho que son las temporadas anteriores o los nueve primeros tomos del manga.

jueves, 17 de octubre de 2013

WataMote (Watashi ga Motenai no wa Dou Kangaetemo Omaera ga Warui!)

Dentro de las series veraniegas de anime, habitualmente ligeras dado el calor de la época y la situación entre las dos temporadas fuertes del año (primavera y otoño), se estrenó WataMote, cuyo nombre completo me vais a dejar que solo lo utilice en el título de la entrada. Así ganamos todos.

La serie nos presenta a Tomoko Kuroki, una adolescente que entra en su primer año de instituto con la ilusión de rodearse de nuevas amistades, conocer gente y disfrutar de la vida. Sin embargo, Tomoko pasa totalmente desapercibida, no es capaz de entablar conversación con nadie y se da cuenta de que sus habilidades sociales dejan mucho que desear.

WataMote es una serie incómoda, y ha sido a la vez una agradable sorpresa y una serie bastante difícil de ver cada semana, debido a su propia naturaleza.

Últimamente nos estábamos acostumbrando a series protagonizas por personajes asociales que forman un club, como por ejemplo la finalmente decepcionante Boku wa Tomodachi ga Sukunai, o la entretenida Yahari Ore no Seishun Love Comedy wa Machigatteiru. Sin embargo, WataMote es una vuelta de tuerca a esas series, en el sentido de que en este caso la protagonista no forma un club de inadaptados para vivir estrambóticas aventuras, sino que se enfrenta a la soledad y a la indiferencia más apabullante del resto de compañeros. Irónicamente, lo de la formación del club se trata en la propia serie, resultando en una buena bofetada de realidad.


Desde el comienzo queda patente la enorme dificultad de Tomoko para establecer un contacto con sus compañeros, o por lo general, con cualquier otro ser humano que la rodea excepto su familia, y asistimos a sus intentos, más o menos acertados, para intentar revertir la situación.

Por eso decía que es una serie de difícil visionado. Porque WataMote tiene la peculiaridad de ser un drama disfrazado de comedia. Una y otra vez asistimos a los intentos de Tomoko por establecer algún tipo de contacto, y generalmente estos intentos acaban de manera humillante para ella, lo que se supone que debe ser gracioso, pero si uno atiende al trasfondo de la situación y le quita esa capa cómica, lo que queda es un poso tremendamente amargo, ácido y triste, y un grito de agonía y frustración.


Visualmente la serie cumple bastante bien, se atreve con algunos encuadres interesantes y muestra unas animaciones fluidas y añadidos visuales (como dibujos traslúcidos) que pegan bastante bien con la serie y su contenido. En ese sentido, el trabajo del estudio SILVER LINK. es bastante correcto. Me sorprendió en ese sentido la iluminación, que me recordó al estilo de otras series como Jinrui wa Suitai Shimashita, y el opening, de un estilo alejado a las clásicas tonadillas alegras y pegadizas.

Una vez pasada la impresión inicial y los dos o tres primeros episodios, sí que me parece que la serie se estanca un tanto en su esquema. Por un lado, porque Tomoko tiene que soportar el peso de cada episodio, y ver como cada uno consiste en ponerla en alguna situación comprometida de la que resulta mal parada, resulta algo repetitivo. No obstante, se introducen algunos elementos como una antigua compañera de colegio, Yuu, y una prima para darle algo de variedad a los episodios y que pueda tener algún mínimo contacto externo a su casa, lo que es de agradecer. En cualquier caso y a pesar de la aparición puntual de algún secundario, como su hermano Tomoki, o la ya mencionada amiga, Tomoko es la absoluta protagonista de la serie.

Por otro lado, salvo en los dos últimos capítulos, me hubiera gustado ver algo más de desarrollo en la historia, que vaya a algún lado. Porque si no, al final parece que la comedia tiene mucho más peso de lo que debería, y aunque es acertado no convertir esto en un drama serio de 12 episodios, no avanzar tampoco creo que sea la mejor opción. Pero al final parece que un tenue avance sí que hay, de cara a una continuación.


WataMote afronta el tema de la soledad, la marginación y la indiferencia desde una óptica diferente y en cierto sentido, más cercana a la realidad que otras series. Tomoko tiene un enorme problema, deseando que alguien se fije en ella pero luego siendo incapaz de responder a ese evento, salvo de manera bastante testimonial y poco alentadora. Algo de lo que es consciente y a lo que reacciona de distintas maneras, desde la más pura rabia a intentar convencerse de que en realidad, los contactos sociales son falsos, aburridos y no valen para nada.

Puede parecer contradictorio... pero me parece una visión bastante acertada. Tomoko está en una lucha constante entre sus ganas de cambiar debido al miedo a la más absoluta indiferencia, lo que resulta peor que ser marginada por caerle mal a alguien, y su convencimiento forzado, a modo de autoprotección, de que en realidad no merece la pena el esfuerzo de que está mejor así.


En ese sentido tampoco se responsabiliza a la sociedad o a algún agente externo, queda bien claro que Tomoko es un personaje complejo y con bastantes problemas, y la gran mayoría de situaciones vienen dadas por su falta de práctica en las relaciones sociales, o el extraño funcionamiento de su mente, que se monta sus propias películas sacando todo de contexto. Yo diría que es un personaje que, dentro de lo exagerado de su planteamiento, resulta bastante realista y creíble en su problema, alejado de otros protagonistas demasiado perfectos o incomprendidos. Tampoco se idealiza la vida en el instituto, lo que es de agradecer.

WataMote es, en resumen, una serie que me ha resultado sorprendente y entretenida de ver, aunque tras el impacto inicial se diluye un poco. No la consideraría especialmente recomendable, ya que no creo que resulte "agradable" de ver y me cuesta por tanto recomendarla abiertamente, pero sí es un punto de vista diferente a un subgénero que estaba teniendo algo de popularidad últimamente; un enfoque, por otra parte, bastante necesario, en mi opinión.

lunes, 19 de agosto de 2013

Suisei no Gargantia

Suisei no Gargantia era una de las producciones más llamativas de la pasada temporada de primavera. Con 13 episodios a cargo del estudio Production I.G. y con toques de ciencia-ficción en su trama, se aventuraba, al menos en mi caso, como uno de los estrenos más interesantes.

La historia arranca en un futuro lejano, donde la humanidad se ha expandido por el espacio y se encuentra en una interminable guerra frente a unos seres conocidos como Hideous. En una de las batallas, Ledo (o Red, según donde consultéis), cae en una especie de distorsión espacio-temporal junto a su arma humanoide (Humanoid Mobile Weapon), Chamber. Aparecen en un extraño planeta cubierto de agua, donde los habitantes no parecen conocer la situación actual de la humanidad, ni su guerra.

Una trama de ciencia-ficción, una serie futurista y guerras entre dos especies enfrentadas, con el elemento además de choque cultural al aparecer en un planeta desconocido. El comienzo de Gargantia me gustó bastante. El primer episodio tiene dos partes claramente diferenciadas: una primera de introducción y batalla contra los Hideous, y una segunda donde Ledo y Champer aparecen en este extraño planeta y se encuentran con la gente que allí habita. Curiosamente y a pesar de lo espectacular que pudiera ser la intención de la batalla, me gustó más el choque cultural que comienza a desarrollarse en la segunda parte del capítulo.

Precisamente, uno de los puntos fuertes de la serie me parecía el desarrollo de este encuentro entre dos culturas totalmente diferentes. Ledo y los humanos que habitan ese planeta no comparten una lengua común, y la aproximación al entendimiento está hecha de manera bastante curiosa y acertada, incidiendo en el miedo a lo desconocido o al "agente externo", siempre levantando suspicacias y donde la confianza no se regala.


La ambientación también me gustó. Presentan un estado del planeta interesante, totalmente cubierto de agua, y han intentado por lo menos trabajar en una adaptación tecnológica para hacer frente al estado actual y las necesidades de la humanidad en ese lugar, como la organización de la flota de barcos o la explotación de los recursos sumergidos, entre otros detalles sueltos.

Otro punto positivo de la serie es su animación, como esperaba de una producción de Production I.G. Al menos, y salvo algún episodio puntual, acabé muy conforme en lo que respecta al colorido de los episodios, la calidad de los detalles o la fluidez de las escenas de acción. Otro tema ya sería hablar del diseño de personajes, que están claramente dibujados siguiendo el manual de los clichés del anime, y aporta bien poco. Llega a ser insultante también la presencia femenina en esta serie, presentando un buen número de mujeres con unos diseños totalmente enfocados al fanservice más facilón.

Pero el problema de los personajes no es únicamente de diseño, es algo genérico. Suisei no Gargantia no tiene personajes interesantes, y creo que es una de las razones del bajón en interés que se produce a mitad de serie. Ledo no es un protagonista muy interesante, y aunque sus esfuerzos por adaptarse en algunos momentos son entretenidos y se puede empatizar un poco con él, no consigue enganchar al espectador. Y mención aparte merece Amy, la niña mona creada para que nos guste y se supone que el enlace de Ledo con su mundo actual en Gargantia, y que no podría ser más cargante.


Además, la serie presenta un buen número de secundarios muy desaprovechados, como Bellows o Ridget, teniendo algo más de protagonismo Pinion, un personaje que ejerce de motor argumental en cierta parte de la trama y también resulta bastante cansino. Curiosamente, el mejor personaje de todos creo que es Chamber, el arma humanoide.

Y el otro responsable del bajón en interés, es el guión. Dedicar 6 episodios en una serie de 13 al proceso de adaptación de Ledo a Gargantia es una salvajada en lo que respecta a ritmo narrativo. Tras un sugerente comienzo, Suisei no Gargantia cae en una monotonía bastante importante, donde realmente pasa bien poco, y uno ya empieza a temer que luego va a llegar todo de golpe. Durante la primera mitad de la serie, se suceden capítulos donde vemos más integración de Ledo, algo de la vida en Gargantia, y escenas inútiles que no aportan nada, como la inevitable escena de playa o incluso un baile que no pinta absolutamente nada. Ya me estaba esperando el capítulo de las aguas termales...

Cuando ya parecía que del desastre no se iba a librar, al menos la serie recupera su idea original y presenta el inevitable conflicto, introducido muy tarde, para mi gusto. Pero al menos este conflicto consigue remontar un poco el vuelo, ya que la serie gana en interés, y de hecho llega a presentar algunas escenas bastante buenas e impactantes, obteniendo al final algunos capítulos decentes.


El problema es que a pesar de que mejora el ritmo de la serie, hay algunos giros que a pesar que tratan temas interesantes, como el concepto de deidad o de inteligencia artificial, no me terminan de cuadrar, me parece que están introducidos muy tarde en la serie. Eso es lo que pasa cuando uno anda mareando la perdiz durante la primera mitad.

Al final da la sensación de que Suisei no Gargantia es un batiburrillo de ideas sin un claro objetivo, picoteando de diversos géneros, pasando sin ningún pudor del space opera al slice-of-life, para luego estancarse y retomar la acción y tocar ideas sueltas y poco explotadas a lo largo del resto de la serie, cuando ya apenas faltan dos episodios. Es una lástima, porque tiene buena animación y una ambientación muy interesante, pero creo que el desarrollo de su guión y el poco interés que generan sus personajes juegan mucho en su contra, siendo una serie muy prescindible.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Primeras impresiones: temporada de verano de anime 2013

Aquí os traigo mis impresiones sobre los estrenos anime que he empezado en la temporada de verano, una vez que he visto tres episodios de cada una. Con un poco de retraso, pero la vida no me da para más, sobre todo cuando hablamos de semanas de vacaciones o pre-vacaciones.

Esta temporada veraniega he comenzado tres series, lo que no está del todo mal teniendo en cuenta la escasez de series que encuentro interesantes últimamente (interesantes para mi, evidentemente) y la habitual flojera que tiene la temporada de verano. 

Watashi ga Motenai no wa Dou Kangaetemo Omaera ga Warui! (o mejor, WataMote)
Serie de 13 episodios a cargo del estudio Silver Link, que cuenta las penurias de una estudiante de instituto que pensaba que iba a ser popular, y se encuentra con la realidad de que pasa totalmente desapercibida, llegando al punto de no tener conversaciones con nadie durante meses.

La sinopsis que leí en su momento era ligeramente diferente y la pintaba como comedia, así que no tenía pensado seguirla a pesar de mi debilidad por este tipo de personajes. Los comentarios de Eter me hicieron cambiar de opinión, afortunadamente.

Y es que, a pesar de que en algunos momentos tiene algunos gags y te ríes, el trasfondo es bastante amargo y triste, igual que los intentos de la protagonista para relacionarse con los demás o para pasar desapercibida cuando alguna situación le da vergüenza. Si uno se fija y se para a pensar en los diálogos o el tren de pensamientos de la protagonista, lo último que se le pasa por la cabeza es reírse, o al menos, eso me pasa a mi. Me ha resultado muy sorprendente y de hecho es la que más me está interesando ahora mismo.


Genshiken Nidaime
Tercera temporada (o cuarta, si contamos las OVAs) de esta serie, en este caso a cargo de Production I.G., por lo que supone un nuevo cambio de estudio. Tendrá 13 episodios en los que se adaptará la parte del manga conocida como Nidaime, que son los nuevos tomos están apareciendo tras el parón (y supuesta finalización) de la serie original.

Habiendo visto las otras temporadas y siguiendo el manga como lo sigo, era de obligado visionado para mi, a pesar de que Nidaime es una saga que encuentro menos interesante que la historia original. Además, me escamaba mucho este título cuando faltaban todavía 2 tomos por adaptar del manga antes de pasar a Nidaime, y con las primeras reseñas mis temores se confirmaron: se habían saltado esos tomos. 

Impresiones encontradas entonces. El que se hayan saltado 2 tomos de la historia no me gusta nada, teniendo en cuenta además que son mis tomos favoritos y una conclusión que me parece magnífica a una saga y unos personajes a los que cogí mucho cariño. Además, el cambio de estudio de animación ha traído consigo el cambio en los seiyuus, así que también tenía que afrontar el cambio a voces diferentes; y en algunos casos, como con la voz de Madarame, eso es bastante duro. Pero la historia está entretenida, y aunque Nidaime no es mi parte favorita por la ausencia de personajes clásicos y han dado un giro muy importante en su enfoque, virando ahora a un punto de vista femenino, me resulta una serie muy agradable y entretenida de ver. Y las apariciones esporádicas de los personajes clásicos siempre es bienvenida.


Uchouten Kazoku
Otra serie que parece que va a tener 13 episodios, a cargo de P.A. Works. La acción se sitúa en Kioto, y presenta una sociedad donde conviven los tanukis, los humanos y los tengu, manteniendo un equilibrio. Shimogamo Yasaburou es un tanuki, hijo del que fuera jefe del clan, hasta que fue comido por los humanos un tiempo atrás. Ahora cuida a un viejo tengu, y poco a poco irá conociendo más cosas del pasado de su padre.

Esta es una serie bastante extraña y con un trasfondo mitológico curioso, lo que me interesó de entrada. La animación está bastante bien y los capítulos son entretenidos, aunque todavía parece estar en una etapa de presentación, presentando a las distintas facciones y poniendo cada vez más algunos antecedentes sobre la mesa, especialmente en lo que respecta al padre de Yasaburou. Si finalmente son 13 episodios imagino que presentará dentro de poco el conflicto principal, del que ya ha ido mostrando algunos retazos en lo que respecta a los personajes. Hasta ahora ha sido entretenida de ver, por lo que seguiré con ella, esperando que en breve arranque con alguna trama de más peso.


¿Alguna serie que os haya sorprendido gratamente? Iba a comenzar Kami-sama no Inai Nichiyoubi, pero entre que tampoco me interesaba tanto, y los comentarios de Magrat, se me quitaron todas las ganas...

martes, 23 de julio de 2013

Yahari Ore no Seishun Love Comedy wa Machigatteiru.

Tras este kilométrico título se encuentra un anime de 13 episodios estrenado en la pasada temporada de primavera, a cargo del estudio Brains Base. Dentro de la temporada, parecía una serie ligera que me serviría para desconectar de otras aparentemente más ambiciosas, y en este caso, me alegra poder decir que ha cumplido su cometido.

La serie nos presenta a Hikigaya Hachiman, un estudiante de instituto bastante descreído con la sociedad, y que tiene un punto de vista muy particular sobre la vida. Mientras el resto de sus compañeros quieren aprovechar esa etapa de su vida al máximo, él apenas tiene trato con nadie. Lo único que quiere es pasar desapercibido y vivir sus días con tranquilidad, inmiscuyéndose lo menos posible. 

Sin embargo, un día la profesora le obliga a apuntarse a un Club de Voluntarios, cuyo objetivo es ayudar a aquellos que lo pidan. Allí se encontrará a Yukinoshita Yukino, una de las chicas más guapas del instituto pero que tampoco destaca precisamente por sus habilidades sociales.

A priori, la sinopsis no promete mucho. A bote pronto, la serie recuerda a Boku wa Tomodachi ga Sukunai, al centrarse en un club de repudiados sociales que van un poco al margen de las convenciones o comportamientos normales de un instituto. Pero afortunadamente, eso es lo único que tienen en común, ya que a diferencia de aquella, Oregairu (nombre abreviado de la serie) se muestra como un entretenimiento que, si bien no es nada especialmente destacable, tampoco insulta al espectador.


Los personajes son interesantes, y la serie juega un poco con los clichés pero sin caer completamente en ellos de manera bochornosa. Hachiman, al que se podría considerar el protagonista, es un chico que a primera vista puede caer mal, siempre va a lo suyo y cuando habla es para ser brutalmente franco. Igual al espectador le da un poco igual, pero es interesante tener este punto de vista en la serie. Las otras dos protagonistas, Yukino y Yui, también tienen más matices de los que uno podría suponer en un principio. Si bien los papeles de las dos quedan bastante claros desde el principio, así como su personalidad, no llegan a resultar aburridas o cansinas.

Oregairu presenta además un elenco de secundarios bastante peculiar, donde el personaje al que se podría considerar más "mono/a", es en este caso un chico con aspecto bastante afeminado; tenemos un extravagante conocido de Hachiman, Yoshiteru (con la siempre poderosa voz de Nobuyuki Hiyama); al clásico compañero guaperas, Hayato, que resulta que tiene dos dedos de frente y aporta un contrapunto interesante a Hachiman; el pervertido de la serie es en este caso una fujoshi, Ebina, o para terminar, la hermana de Yukino. También tiene otros personajes menos interesantes, está claro, no podía ser todo bueno, y algunos como Yumiko, personaje que igual podría haber dado más de sí (o lo dará en un futuro).


Es de agradecer también que la serie no recurra al fanservice, como uno podría temer en un principio. Si esta fue la lacra de Boku wa Tomodachi, en Oregairu no tenemos ese componente, a pesar de que tenemos algunos momentos donde se podría considerar que la serie cae en estos clichés, aunque al final no es nada comparable ni se hace de manera insultante.

Los episodios son por lo general bastante entretenidos de ver y cumplen su función de distraer esos 20 minutos, a la vez que no pretende sentar cátedra sobre nada, lo que es de agradecer. La animación es bastante correcta por lo general, sin grandes alardes y un tanto espartana en ocasiones, pero tampoco creo que tenga caídas muy bruscas de calidad, de manera que al final la serie proporciona 20 minutos semanales de entretenimiento de manera eficiente.

Tiene también algunas tramas bastante curiosas, sobre todo por la manera de tratar ciertos temas que aparecen, como el bullying o las responsabilidades de organización, sobre todo por el punto de vista de Hachiman. Si bien no es una serie que nos hará pensar y replantearnos muchas cosas, es curioso de ver cómo afronta algunos temas. También tiene algún conato de trama romántica, algo que parece inevitable, pero tampoco está mal tratada.

Oregairu no es una serie que perdurará en mi recuerdo, pero ha cumplido con lo que pretendía de ella, y eso ya es bastante. Es una comedia ligera bastante decente y entretenida, con unos personajes que caen bien, correctamente animada y con algunos detalles interesantes en su historia. No es especialmente recomendable, en el sentido de que hay seguramente decenas de animes que merecen ser vistos antes, pero si uno busca una serie del estilo no creo que defraude.


martes, 16 de julio de 2013

Chihayafuru 2

Chihayafuru es una de esas razones por las que sigo viendo anime, a pesar de encontrarme (especialmente en los últimos años) con productos de lo más decepcionantes. Esta segunda temporada está producida también por Madhouse y dirigida por la misma persona que la primera, Morio Asaka, aportando otros 25 episodios más para la adaptación animada del manga de Yuki Suetsugu.

Intentaré no soltar algún spoiler importante, pero algún detalle de menor importancia de la primera temporada se me escapará para comentar alguna cosa concreta. 

La historia comienza donde terminó la primera temporada, con el club de karuta de Chihaya ya a pleno rendimiento, e intentando reclutar a nuevos miembros a la vez que siguen entrenando para los futuros torneos que se les vienen encima, así como intentar progresar en las distintas categorías.

En esta nueva temporada nos ahorramos ya la presentación de los personajes principales como la propia Chihaya, Taichi, Kanada, Desktomu o Nikuman, personajes que ya conocemos en mayor o menor medida y que en esta temporada siguen estrechando lazos y se les ve con más confianza entre sí. Continuar sabiendo qué ha sido de ellos es una gozada, y la interacción entre ellos sigue siendo uno de los platos fuertes de la serie, si no el que más. Chihaya, especialmente cuando está alocada y nos regala esos instantes de comedia tan agradecidos, ya se ha convertido en uno de mis personajes favoritos.

En esta temporada se dedican algunos episodios al principio a intentar presentarnos a nuevos personajes que se suman al grupo, y creo que estos nuevos personajes, de forma general, no han estado todo lo aprovechados que podrían. De alguna forma, no me ha terminado de dar la sensación de que "pertenecen al grupo", y me ha costado abandonar esa sensación. A pesar de todo, sí que proporcionan algún gran momento en la serie, como por ejemplo el corte de uñas más épico que habré podido ver en una serie. Además, sí que es curioso e interesante ver su evolución, cómo su implicación con el club varía, desde su motivación inicial para apuntarse, a las sensaciones que transmiten al final de la temporada. No dudo de que pueden dar más juego en el futuro.


En esta temporada se ha dado mucho peso al torneo de clubes, bastante más que en la primera, donde los minutos tenían que repartirse para conocer a los personajes. Volvemos a ver caras conocidas y las diferentes rondas, salvo alguna excepción, fueron todas muy entretenidas, demostrando que la serie funciona bien también en su apartado deportivo. Era interesante ver a los nuevos competir y cómo se van introduciendo en este mundillo, y por otro la serie sigue siendo tremendamente entretenida y juega con varios factores, dando a cada personaje su momento de gloria o de comedura de cabeza. Al ser cada ronda una partida al mejor de 5 victorias da mucho juego para que haya alguna sorpresa, tanto para las victorias como para las derrotas, y esta temporada ha tenido algunas victorias muy chulas y reconfortantes para algunos personajes.

La excepción que comentaba es la ronda contra Megumu, que encadenó una serie de episodios que, si bien no me parecen en absoluto malos, no llegaron a engancharme tanto como las partidas precedentes y posteriores. Me parece que en la parte central del torneo el ritmo se resiente, y coincide además en que esta temporada ha sido más largo que en la anterior. Como en esta serie me gusta más la interacción de los protagonistas, cuando se alargaba una partida contra una rival que además no me resultaba especialmente interesante (a pesar de que debería serlo), noté un pequeño bajón.


A pesar de todo, Chihayafuru tiene el mérito también de que algunas partidas donde los miembros del grupo no participan también consiguen captar la atención del espectador, como cierta partida entre dos monstruos del karuta. Curiosamente, aunque estos personajes no sean los más carismáticos, ver el nivel desplegado en el juego fue algo espectacular, y nos lleva a pensar cómo afrontarán nuestros protagonistas este escalón en el futuro.

En lo que respecta al apartado de las relaciones entre los personajes, especialmente al triángulo Taichi-Chihaya-Arata, creo que sufre del mismo problema que los novatos. Hemos pasado tanto tiempo viendo al grupo, que, al menos en mi caso, cuando meten a Arata... no me termina de encajar. Hemos visto mucho de Taichi y Chihaya, y ahora Arata me resulta un extraño, máxime cuando se ve que solo tiene que hacer una llamada para dar la sensación de tirar por tierra cualquier atisbo de avance en el otro sentido. Se mantiene así un delicado equilibrio que en ocasiones me resultó un poco frustrante, porque lo veo muy descompensado.


Parece que ha quedado una reseña negativa por algunos comentarios en ciertos puntos, pero nada más lejos de la realidad. Es que todo lo demás es de sobresaliente y sería repetir todas las bondades de la primera temporada, que eran muchísimas. Chihayafuru sigue siendo una gozada de ver, y era de las series, tanto de anime como de no-anime, que más estaba esperando ver semana a semana. Una serie muy entretenida y disfrutable, y además con una calidad de animación bastante notable y constante.

Es cierto que este temporada me ha gustado un poco menos que la primera, pero no es nada grave, esos detalles que he comentado no empañan demasiado una de las mejores series anime de los últimos años. Sigue siendo altamente recomendable. Lo peor, más allá de los detalles sobre tal o cual ronda o si los nuevos se sienten integrados o no, será esperar a ver cómo continúa la historia, al menos si uno decide esperar a una nueva temporada de anime.