He tardado cuatro años, pero finalmente he visto Avatar, la última incursión en el cine (sin contar documentales) de James Cameron, director de las muy interesantes Terminator, Abyss y la laureadísima Titanic, entre otras obras.
Sin ninguna duda, esta fue una de las películas más esperadas del 2009, año en que fue estrenada, así como una de las que alcanzó mayor repercusión. Por un lado, debido al retorno de Cameron al cine 12 años después de Titanic; y por otro, porque prometía un avance sin igual en el mundo de los efectos digitales. Con más de 2700 millones de dólares recaudados, la película fue un éxito abrumador en taquilla.
¿Y por qué no la vi yo? Pues principalmente porque la historia no me llamaba la atención, a pesar de que prácticamente toda película o serie con temática de ciencia ficción capta mi atención rápidamente. Y además, el gran factor de cansinismo que alcanzó la gente con esta película, y que unido a las pocas ganas que yo ya tenía, hicieron que no fuera a verla al cine. Una vez vista me arrepiento de ello, aunque no porque la película sea una maravilla.
Avatar cuenta la historia de Jake Sully, un antiguo marine que se ha quedado paralítico. Sully es reclutado en un programa especial para ir a Pandora, un planeta donde se ha encontrado un mineral muy valioso para los terrícolas. El problema es que el planeta no es habitable para los humanos, por lo que se ha puesto en marca el proyecto Avatar: unos seres biológicos con mezcla de ADN humano y de los Na'vi (los nativos de Pandora), controlados por los primeros. De esta manera Sully puede volver a andar, y su misión no es más que infiltrarse entre los Na'vi y convencerles de que les dejen extraer el mineral de su planeta.
Decía antes que me arrepiento de no haber ido al cine a verla. Y es que esta es una película que en una sala de cine tiene que ser una auténtica gozada. Visualmente es apabullante el despliegue visual, y además es consciente de su enorme superioridad técnica, de lo que se encarga de recordarnos una y otra vez con escenas muy dadas a ello.
La ambientación de Pandora es espectacular. Todo se nota muy vivo y dinámico, y los planos que nos muestran grandes panorámicas del planeta son enormemente disfrutables. Se aprecia un mundo rico en vegetación y fauna, y han intentado trabajarse un ecosistema propio, aunque algunas veces las criaturas presentan reminiscencias claramente terráqueas, pero por lo general resulta algo diferente y es de agradecer. También se nota el gran trabajo técnico en las reminiscencias de los avatares con los personajes que los controlan, por ejemplo.
El problema que tengo con Avatar, es que aunque el envoltorio es una maravilla, el contenido es bastante discreto. Una vez que se pasan los fuegos artificiales del derroche visual, lo que queda es una historia ya vista y contada en numerosas ocasiones; sin ir más lejos, lo primero que a uno se le viene a la cabeza es la historia de Pocahontas.
No es que pretenda que la película suponga un giro revolucionario en la manera de narrar historias, o que resulte lo más original en su historia en décadas, pero me resulta bastante molesto ver una película y saber lo que va a pasar casi desde el principio. Hay veces que un guión predecible se oculta en buenos personajes o algunas escenas más impactantes relacionados con ellos, pero no creo que sea el caso de esta película, donde encuentro a los personajes, ya sean los héroes o los villanos, bastante planos.
Avatar me pareció tremendamente predecible de principio a fin. Aunque esté bastante trillado a estas alturas, la película tiene un buen mensaje y motor, mostrando otra versión de la lucha entre la naturaleza y el modo de vida más desenfadado y en armonía de los nativos, con la maquinaría industrial y el modo de vida destructivo de los humanos. Sin embargo esto resulta suficiente para aguantar las 2 horas y cuarenta minutos que dura la película. Al menos, no sin elementos adicionales, por lo que hay algunos tramos en los que el visionado se hace cuesta arriba.
Y es que tampoco me parece que la historia pueda depender de los personajes para soportar el peso de la narración, como decía. A Jake Sully (Sam Worthington) le podemos anticipar todas sus acciones con una hora de antelación, algo parecido que Neytiri (Zoe Saldana), la Na'vi que se encuentra Suly y que le introducirá en el clan. Tendremos el clásico triángulo romántico y el también bastante clásico desarrollo de esta relación, así como algunos cambios en las relaciones de los personajes que no me quedaron muy claras (como el doctor que va de amiguete a lanzapullas en un intervalo de dos escenas), o villanos de manual. Los actores protagonistas por su parte no están mal en su papel, aunque si tuviera que elegir me quedaría con la siempre solvente Sigourney Weaver interpretando a Grace, una de las científicas al mando del proyecto Avatar.
Luces y sombras, por tanto. Pero aunque pueda parecer que no me ha gustado nada, no es eso, mi valoración general es positiva. Es una película que tiene un apartado técnico ciertamente sobresaliente, y que se nota que estaba en otra liga respecto a otras producciones, tiene un buen mensaje y partes muy inspiradas, especialmente las escenas de acción. Pero los personajes planos y el desarrollo tan evidente que tiene lastra el visionado.
Estoy convencido de que me hubiera gustado verla en el cine. Mi impresión sobre la historia sería la misma, pero esta película está pensada para ser vista en pantalla grande, o incluso en Imax o 3D. Y eso que soy muy reticente al 3D... Eso sí, no me parece la obra maestra que he leído o escuchado en varios sitios, porque en lo que respecta a guión muestra algunas carencias importantes para mantenerse al nivel técnico que tiene. Pero en su conjunto, es una película de ciencia ficción interesante y que ya únicamente por el apartado técnico hay que echarle un vistazo.





















































