Cómo Entrenar a tu Dragón es una película de animación de la compañía DreamWorks, basada en el primer libro (de una serie de 10, actualmente) de la autora británica Cressida Cowell. Aunque quizá sería mejor decir inspirada, ya que al parecer hay varias diferencias con el libro. La película tuvo éxito, tanto a nivel comercial (recaudó unas tres veces más de lo que costó) como de crítica, estando nominada a los Óscar como mejor película de animación y mejor banda sonora.
Como suele ocurrir en estos casos, este éxito ha traído de la mano la aparición de secuelas, ya sea en forma de cortometrajes, serie de televisión o en la futura película a estrenar en 2014. En la dirección de esta primera entrega nos encontramos con Dean DeBlois y Chris Sanders, que ya trabajaron juntos en 2002 en la divertida Lilo & Stitch. Dean DeBlois repetirá para la segunda película.
La historia tiene lugar en un reino vikingo, con la peculiaridad de que existen los dragones. Estas míticas criaturas atacan el poblado y roban el ganado, por lo que los vikingos se defienden intentando darles caza y protegiendo a su ganado. Hiccup es el hijo del jefe de la tribu, y es un chico que no termina de encajar: es enclenque y poco dotado para el combate, a pesar de sus esfuerzos de demostrar que puede ayudar. Un día cazará a un extraño dragón no avistado hasta entonces, al que no es capaz de matar y que dará inicio a una extraña relación.
No nos vamos a engañar, Cómo Entrenar a tu Dragón es una película dirigida principalmente a un público infantil. Empezando por el diseño de personajes y siguiendo por las principales tramas y la manera de llevarlas, la película es generalmente sencilla y previsible. Por ejemplo, Hiccup está retratado claramente como el niño diferente, acentuando esto de manera muy obvia tanto físicamente, ya que no parece un vikingo como el resto, como en su forma de hablar (al menos en la versión original) o comportarse, mucho más correcta y elegante (parece un mini-adulto); los otros niños son "más niños", y su relación con ellos es la que uno podría esperar, así como su desarrollo. Sin embargo todo esto es de esperar y es normal en una película de estas características; lo bueno es que al final resulta que incluso para un adulto, la película no es plana y aburrida; al contrario, resulta francamente entretenida.
Esto es así gracias a un buen ritmo, ya que plantea de manera muy eficiente el contexto, el problema y la situación de Hiccup con el dragón en menos de un cuarto de hora, amenizando el metraje con buenos diálogos, una animación muy rica y momentos divertidos. Toda la parte en la que Hiccup y el dragón comienzan a conocerse y van desarrollando su entendimiento es muy amena y está bien llevada, y la película cuenta además con otros momentos muy buenos, como el entrenamiento de los chavales y los extraños métodos de Hiccup, o muy especialmente la espectacular secuencia del primer paseo de Hiccup a lomos del dragón.
La calidad de DreamWorks está fuera de toda duda, y junto a Pixar son los dos grandes titanes de la actualidad en lo que respecta a animación por ordenador. En esta película nos encontramos un mundo fantástico lleno de colorido, bien animado, con un diseño de personajes y criaturas algo infantil como decía, pero agradable. Además, en esta película creo que hay que destacar muy especialmente la banda sonora de John Powell, muy inspiradora y llena de momentos épicos que acompañan a la perfección a las escenas de la película.
Adicionalmente a la buena factura técnica, la película también nos plantea algunos puntos interesantes, y tiene alguna resolución sorprendente. Además del clásico conflicto entre padres e hijos por el futuro de estos últimos y la rebelión ante esta figura de autoridad, tenemos que la historia de Hiccup y el dragón refleja una situación que contradice todo en lo que se basa el mundo de ambos, de unos humanos que por un lado se dedican a cazar dragones con la excusa del destino de su ganado, y por otra la de un dragón acostumbrado a atacar asentamientos humanos. Vemos que ambos se necesitan y se acaban entendiendo bastante bien, y de aquí surge la justificación de un diálogo entre posturas opuestas, llenas de prejuicios. Porque al final no todo es tan sencillo como parece en un principio y hay muchos más factores en juego que generalmente no se contemplan, y es bastante gratificante ver cómo en la relación de Hiccup y el dragón ambos salen ganando cuando colaboran, lo que tiene un claro mensaje de unidad y dependencia mutua. Algo que no nos vendría nada mal en el mundo real, la verdad.
Cómo Entrenar a tu Dragón creo que es un buen ejemplo de una película infantil que puede ser disfrutable por adultos, especialmente aquellos interesados por el género fantástico. Los niños pueden divertirse con las escenas del dragón y Hiccup, y lo divertidas que resultan las escenas de los entrenamientos; en lo que respecta a los mayores, podemos disfrutar con una gran animación y buen ritmo narrativo, con algunos mensajes aquí y allí bastante claros pero que no resultan molestos y que conforman al final una cinta bastante entretenida.











































