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viernes, 23 de noviembre de 2012

Cómo Entrenar a tu Dragón

Cómo Entrenar a tu Dragón es una película de animación de la compañía DreamWorks, basada en el primer libro (de una serie de 10, actualmente) de la autora británica Cressida Cowell. Aunque quizá sería mejor decir inspirada, ya que al parecer hay varias diferencias con el libro. La película tuvo éxito, tanto a nivel comercial (recaudó unas tres veces más de lo que costó) como de crítica, estando nominada a los Óscar como mejor película de animación y mejor banda sonora.

Como suele ocurrir en estos casos, este éxito ha traído de la mano la aparición de secuelas, ya sea en forma de cortometrajes, serie de televisión o en la futura película a estrenar en 2014. En la dirección de esta primera entrega nos encontramos con Dean DeBlois y Chris Sanders, que ya trabajaron juntos en 2002 en la divertida Lilo & Stitch. Dean DeBlois repetirá para la segunda película.

La historia tiene lugar en un reino vikingo, con la peculiaridad de que existen los dragones. Estas míticas criaturas atacan el poblado y roban el ganado, por lo que los vikingos se defienden intentando darles caza y protegiendo a su ganado. Hiccup es el hijo del jefe de la tribu, y es un chico que no termina de encajar: es enclenque y poco dotado para el combate, a pesar de sus esfuerzos de demostrar que puede ayudar. Un día cazará a un extraño dragón no avistado hasta entonces, al que no es capaz de matar y que dará inicio a una extraña relación.

No nos vamos a engañar, Cómo Entrenar a tu Dragón es una película dirigida principalmente a un público infantil. Empezando por el diseño de personajes y siguiendo por las principales tramas y la manera de llevarlas, la película es generalmente sencilla y previsible. Por ejemplo, Hiccup está retratado claramente como el niño diferente, acentuando esto de manera muy obvia tanto físicamente, ya que no parece un vikingo como el resto, como en su forma de hablar (al menos en la versión original) o comportarse, mucho más correcta y elegante (parece un mini-adulto); los otros niños son "más niños", y su relación con ellos es la que uno podría esperar, así como su desarrollo. Sin embargo todo esto es de esperar y es normal en una película de estas características; lo bueno es que al final resulta que incluso para un adulto, la película no es plana y aburrida; al contrario, resulta francamente entretenida. 



Esto es así gracias a un buen ritmo, ya que plantea de manera muy eficiente el contexto, el problema y la situación de Hiccup con el dragón en menos de un cuarto de hora, amenizando el metraje con buenos diálogos, una animación muy rica y momentos divertidos. Toda la parte en la que Hiccup y el dragón comienzan a conocerse y van desarrollando su entendimiento es muy amena y está bien llevada, y la película cuenta además con otros momentos muy buenos, como el entrenamiento de los chavales y los extraños métodos de Hiccup, o muy especialmente la espectacular secuencia del primer paseo de Hiccup a lomos del dragón.

La calidad de DreamWorks está fuera de toda duda, y junto a Pixar son los dos grandes titanes de la actualidad en lo que respecta a animación por ordenador. En esta película nos encontramos un mundo fantástico lleno de colorido, bien animado, con un diseño de personajes y criaturas algo infantil como decía, pero agradable. Además, en esta película creo que hay que destacar muy especialmente la banda sonora de John Powell, muy inspiradora y llena de momentos épicos que acompañan a la perfección a las escenas de la película.

Adicionalmente a la buena factura técnica, la película también nos plantea algunos puntos interesantes, y tiene alguna resolución sorprendente. Además del clásico conflicto entre padres e hijos por el futuro de estos últimos y la rebelión ante esta figura de autoridad, tenemos que la historia de Hiccup y el dragón refleja una situación que contradice todo en lo que se basa el mundo de ambos, de unos humanos que por un lado se dedican a cazar dragones con la excusa del destino de su ganado, y por otra la de un dragón acostumbrado a atacar asentamientos humanos. Vemos que ambos se necesitan y se acaban entendiendo bastante bien, y de aquí surge la justificación de un diálogo entre posturas opuestas, llenas de prejuicios. Porque al final no todo es tan sencillo como parece en un principio y hay muchos más factores en juego que generalmente no se contemplan, y es bastante gratificante ver cómo en la relación de Hiccup y el dragón ambos salen ganando cuando colaboran, lo que tiene un claro mensaje de unidad y dependencia mutua. Algo que no nos vendría nada mal en el mundo real, la verdad.

Cómo Entrenar a tu Dragón creo que es un buen ejemplo de una película infantil que puede ser disfrutable por adultos, especialmente aquellos interesados por el género fantástico. Los niños pueden divertirse con las escenas del dragón y Hiccup, y lo divertidas que resultan las escenas de los entrenamientos; en lo que respecta a los mayores, podemos disfrutar con una gran animación y buen ritmo narrativo, con algunos mensajes aquí y allí bastante claros pero que no resultan molestos y que conforman al final una cinta bastante entretenida.



miércoles, 21 de noviembre de 2012

Maria†Holic Alive

En diciembre de 2008 se estrenó en Japón una serie de 12 episodios llamada Maria†Holic. La animación estaba a cargo del estudio Shaft (Sayonara Zetsubô-sensei), y nos planteaba un anime harem pero con una premisa algo diferente: estamos en un instituto femenino de prestigio, y ahí entra una nueva alumna, una chica lesbiana que quiere encontrar allí al amor de su vida, tal y como hace años se conocieron sus padres. Maria†Holic Alive continúa donde lo dejó la primera temporada aportando otros 12 episodios más, igualmente a cargo de Shaft y con el mismo director. La continuidad parece por tanto garantizada.

La primera temporada me resultó bastante sorprendente. Que no os deje engañar el argumento, Maria†Holic y su continuación tienen muy poco de ecchi y sí muchos guiños y parodias al género shôjo y a series shôjo ai como Maria Sama ga Miteru, que parece una inspiración bastante clara. El resultado es una serie bastante entretenida y toda una locura argumental llena de situaciones rocambolescas y soluciones no menos llamativas, con unos personajes simpáticos.

Y por supuesto, sangre, mucha sangre. Porque la protagonista, Miyamae Kanako, es un surtidor de sangre cuando se emociona con algunas de sus extravagantes fantasías imaginándose alguna extraña y perversa situación para ver a sus compañeras ligeras de ropa o siguiendo algún fetiche, siguiendo la tradición más puramente shônen. Litros y litros de sangre que llevan a un nuevo nivel esta exageración, y que llega a original alguna leyenda en la serie incluso. No obstante salvo Miyamae, y Mariya y Matsurika, que conviven con ella en el mismo cuarto desde la pasada temporada, el resto de amigas de Miyamae ven todo esto con absoluta inocencia y preocupación por la pobre chica; es obvio que tiene un delicado problema de salud. Y a pesar de todo lo que pueda pasar por la perversa mente de Miyamae, la serie no muestra nada, sugiriendo sus fantasías siempre con cierto tono paródico y divertido, pero nunca explícitamente.

La serie sigue por los mismos derroteros que la primera temporada, para bien y para mal. Si lo que más me gustó de la primera fue la presentación de los distintos personajes que luego formarían el grupito de amigas, en esta continuación esta fase ya está más que superada. No tenemos por tanto presentación, sino situaciones cotidianas con algún punto extravagante o de locura, en las que Miyamae siempre acaba viendo el lado más fetiche a la situación. Aquí es donde encontré que la serie fallaba algo más la temporada pasada, por lo que esta me ha resultado algo más gris, puesto que hay situaciones demasiado rocambolescas o unos gags más afortunados que otros; además de una ligera sensación de estancamiento que me ha pesado durante casi toda la temporada. A pesar de todo hay que reconocer que en líneas generales y a pesar de algunos bajones a lo largo de los episodios, la serie es entretenida.



Y me parece entretenida porque presenta situaciones absurdas con personajas que caen bien y funcionan, aunque los encuentro algo más desaprovechados que en la primera temporada: las extravagancias y fetiches de Miyamae, representados siempre con dibujos de shôjo clásico en el anime, son constantes y a veces se hacen un poco cansinos; Mariya y Matsurika cumplen, pero creo que les falta algo de fuerza, y además la trama de Mariya ha avanzado poco o directamente nada en esta temporada; lo mismo se podría aplicar a Sachi, Nanami y Ryuuken, encuentro su participación más diluída, una vez que ya se perfilaron sus personajes en la temporada anterior. El padre Toichiro (con la fantástica voz de Tomokazu Sugita) sigue con sus extensos y elaborados monólogos y su atontamiento y el efecto que tiene en Kanako (que no tolera el contacto físico con hombres, le salen sarpullidos) proporciona resultados bastante tronchantes a pesar de la repetición del esquema, pero tampoco avanza a nivel de personaje.

Sin embargo, mientras que individualmente igual se encuentran algo desaprovechadas, todas forman un curioso grupo de amigas que se verán enfrentadas a diversas situaciones de lo más variopintas, desde llegar a una residencia legendaria y cargada de trampas, unas partidas a un extraño juego de cartas, un juicio a Miyamae con Dios como jueza y demás. Estas situaciones son en general lo suficientemente curiosas como para resultar interesantes, a pesar de algunos altibajos en los capítulos, como comentaba.

La animación es sensacional, en ese sentido Shaft mantiene el buen trabajo y sensaciones de la temporada anterior, y sigue aportando una rica paleta de colores, animación muy fluida con una calidad muy constante, y técnicas visuales, ya sea por diversos elementos añadidos o planos y movimientos, que le aportan dinamismo y originalidad al conjunto. Además se valen de estilos diferentes para representar diferentes sensaciones, y así podemos ver a una adorable Kanako SD mientras se autoconvence de que no ha ganado peso, los ya mencionados dibujos estilo shôjo clásico para representar a sus amigas en su imaginación cuando está teniendo alguna delirante fantasía, o un estilo más shônen y agresivo lleno de líneas y trazado más grueso cuando se emociona y pretende hacer alguna cosa con determinación. Todo ello aporta una gran variedad al conjunto y mezcla muy bien con el estilo desenfadado y paródico de la serie.

Maria†Holic Alive es una serie entretenida, y una segunda temporada que continúa fielmente el estilo y las directrices de la primera. Personalmente le echo en falta un mayor desarrollo de algunas de las tramas "principales", por decir algo, y que no quedase únicamente en un extravagante slice-of-life. Al final a uno le queda un regusto de que ha visto el segundo acto de una obra de tres, pero también hay que reconocer que es una serie que proporciona risas, se hace ligera de ver y puede ser un buen descanso entre otras más ambiciosas, por lo que la valoración es positiva.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Terminator

Hora de saldar otra deuda con el cine. Antes de que nadie se me tire a la yugular, diré que con Terminator no es exactamente que no haya visto la película hasta ahora, sino que más bien no la había visto en condiciones. Siempre he visionado trozos en momentos diferentes, y tenía un puzzle que había montado al cabo de varios visionados parciales, pero nunca me había puesto a verla de principio a fin. Un caso parecido a lo que me pasó con Alien, vaya.

Terminator está dirigida por James Cameron, en la que fue su segunda película tras Pirañas 2: Los Vampiros del Mar (película que por otra parte ya he apuntado a mi lista de cine-casposo para ver). Se estrenó en 1984 con un presupuesto de algo más de 6 millones de dólares, lo que para hoy día sería irrisorio en una película de estas características, y que para la época tampoco era demasiado. Sorprendentemente, funcionó bastante bien en taquilla. La cinta contaba también con Arnold Schwarzenegger, que venía de interpretar al bárbaro más conocido de la literatura fantástica, Conan, y al que esta producción le ayudó con un empujón más.

La película nos plantea un futuro cercano (año 2029) en el que las máquinas se han levantado y están aniquilando a la humanidad. Pero hay una facción rebelde humana que se resiste y que está liderada por John Connor, un hombre nacido en los 80. Intentando obtener la victoria por otros medios, las máquinas envían a un robot asesino al pasado (el Terminator, Arnold Schwarzenegger) para eliminar a la madre de John Connor e impedir así que este nazca.

Terminator es todo un clásico del cine de acción y ciencia-ficción, y el inicio de una saga que ha dado posteriormente más películas (que estas sí tengo pendientes de ver) y algunos productos para televisión. El comienzo de la película ya nos pone en situación en el futuro, un sitio donde no vemos la luz y donde las máquinas campan a sus anchas apisonando restos humanos mientras disparan a todo aquello que esté hecho de carne. De hecho se juega alguna vez con mostrar luego una máquina en el presente, y el resultado es algo inquietante por la asimilación que ya hemos hecho.

Tras la presentación de este futuro desolador vamos asistiendo a la presentación de los personajes principales de la historia, comenzando por el Terminator, interpretado por un Schwarzenegger que se encuentra ante uno de los papeles que mejor podría interpretar a efectos de exigencia: el de un robot. Las carencias del actor austriaco quedan minimizadas y disimuladas así en un papel que no las necesita y que además, se beneficia de ellas. El siguiente en entrar en acción será Kyle Reese (Michael Biehn), un humano enviado desde el futuro para proteger a la madre de John Connor a toda costa. Y por último claro, la propia Sarah Connor (Linda Hamilton), futura madre de John y que lo último que esperaba es encontrarse como objetivo de una guerra a través del tiempo. Los tres están correctos en sus papeles.


Con este triángulo, James Cameron nos presenta una película basada en la persecución incansable del Terminator. Sabemos, porque lo vamos viendo en la película, que es muy difícil de destruir, que tiene un objetivo claro y que no descansará hasta conseguirlo, lo que le añade un componente de agobio muy bien distribuido a lo largo de toda la película. Prácticamente todo el metraje es una gran huida, una carrera tras otra intentando escapar de las garras del implacable robot, y aquí Cameron de desenvuelve bastante bien, solventando las escenas de acción correctamente y amenizando unos interludios con los métodos poco ortodoxos del Terminator respecto a sus interacciones tan directas con el resto de la humanidad.

La ambientación ochentera está bien conseguida, como no podía ser de otra manera ya que la película es de 1984, así que solo tenían que recrear lo visto habitualmente: hombreras, peinados y gran parte de la música cantan a gritos que estamos en esa década. La ambientación futurista está relativamente bien conseguida, aunque apenas vemos nada de ella y cuando vemos algo fuera de una gran máquina disparando rayos se nota el presupuesto escaso de la película. Gran parte de este presupuesto tuvo que ir en preparar al Terminator, está claro, y hay veces que está bastante bien conseguido (como la escena en la que se opera el brazo), y otras que no tanto, notándose en exceso que estamos ante un animatronic, o un stop-motion, como en las escenas finales. No obstante, tiene su mérito para el poco presupuesto de la película.

Tenemos también viajes en el tiempo, no hay que olvidar de dónde viene la pareja masculina protagonista. Y aquí entramos, como es habitual en este tipo de argumentos, en un terreno resbaladizo; esto destaca especialmente cuando juguetea con ciertas tramas de la historia, planteando un futuro que puede cambiar por el pasado pero pareciéndome algo incongruente con otras decisiones. La película funciona bastante mejor cuando nos muestra una escena de acción tras otra, con los personajes a la huida, que cuando intenta manejar una trama algo más seria, como por ejemplo el desarrollo de la relación entre los protagonistas, pasando de la desconfianza inicial a la colaboración y culminando de una manera algo forzada aunque efectista.

Sin embargo creo que hay mucho más peso en la parte de acción y persecución que en sentar cátedra con argumentos más serios de ciencia-ficción, o al menos es la sensación que me transmitió la película. De manera que si bien hay algunas cosas me chirrían un tanto, no me llegaron a molestar en exceso porque se nota que esta no es la intención, aunque ahí están...

Terminator es un clásico, como decía antes. Igual en algunos aspectos visuales no ha envejecido demasiado bien, pero a pesar de todo supone visualizar una entretenida película de cacería y a Schwarzenegger en uno de los papeles de su vida. Todo amante de la ciencia-ficción debería verla al menos una vez, aunque solo sea porque supuso el inicio de una de las sagas más conocidas sobre robots asesinos e IA sublevada de la historia del cine.


sábado, 17 de noviembre de 2012

Argo

Argo es una película de ciencia ficción producida en 1980 y basada en un desértico planeta, siguiendo la estela que había dejado unos años antes el estreno de Star Wars. O eso debería haber sido, ya que en realidad fue todo un montaje. Ben Affleck nos trae esta película, que usa el mismo nombre, para contarnos una historia basada en hechos reales que sucedió durante la crisis de los rehenés en Irán, en 1979. 

En ella se nos cuenta el plan de la CIA para sacar del país a 6 estadounidenses que habían conseguido escapar de la embajada cuando estaba siendo tomada por el pueblo iraní, y que consiguieron ocultarse en la casa de un diplomático canadiense. Para ello mandan a un agente (Tony Mendez, interpretado por Ben Affleck), con la tapadera de reunirse con ellos y fingir que están mirando localizaciones para una película, intentando regresar todos juntos.

Si una cosa me ha gustado de Argo es el ritmo que tiene y lo bien que consigue recrear una sensación de tensión constante, agobiante. Y lo consigue, con algunas excepciones que luego comentaré, mediante una estupenda recreación del ambiente que se respira en la ciudad. Logra sumergir al espectador desde el primer minuto sabiendo de la situación de extrema hostilidad que se estaba viendo, y el peligro que podrían vivir esos ciudadanos, así como los canadienses, si los descubren.

La película tiene varias partes, un poco en la línea de las películas de timadores (presentación, ensayo y ejecución del truco), que están unidas de forma coherente y con agilidad. A destacar el sensacional inicio con la toma de la embajada, mediante unos minutos de gran fuerza y que consigue pegarnos al asiento, sentir realmente la hostilidad del ambiente. Y a pesar de la hostilidad, en este punto de la película creo que no se cae en una demonización fácil del pueblo iraní, puesto que en el comienzo se narra el contexto histórico (con algunas inexactitudes al parecer, no obstante) en el que este hecho tiene lugar; y en ese mismo contexto el gobierno americano no sale muy bien parado, admitiendo la influencia y control que tenían en la zona y que afectaron a los iraníes. Algo que negar a estas alturas sería bastante inútil, por otra parte.



Las actuaciones en general son correctas, aunque no especialmente destacables. Es un trabajo bastante coral donde no destaca especialmente ninguno de los actores principales, aunque no lo hacen mal. Y luego está Ben Affleck, en su línea habitual de inexpresividad; pero bueno, ya lo conocemos y tampoco se puede esperar mucho más de él. Sin embargo, sí hay actuaciones destacables, como las de John Goodman (John Chambers, el experto en maquillaje), Alan Arkin (Lester Siegel, que sería el director de la película falsa), o Bryan Cranston (el jefe de Mendez) que radian carisma cada vez que salen en pantalla y hacen empequeñecer a un Affleck que bastante tiene con intentar llevar el peso de la película. 

Aquí hay que decir que si bien Affleck como actor es bastante limitado, su trabajo detrás de las cámaras es bastante mejor. La película es muy entretenida, y las dos horas que dura no se hacen pesadas en ningún momento, siempre estamos pendientes de la situación del equipo. Además, la ambientación está muy bien conseguida: las panorámicas laberínticas de la ciudad, el vestuario ochentero y la recreación de un ambiente hostil, con cadáveres de los leales al anterior régimen colgando de grúas, conforman una palpable sensación de agobio, violencia e inseguridad que atosiga al espectador prácticamente desde el inicio. Logramos sentir que cada vez que están en la calle, hay peligro.

Por eso creo que realmente no hacía falta inventarse nada más, o al menos, no mucho más. Algo que me llamó la atención es que llegando al final de la película, se nota la presencia de diversas escenas que, si bien algunas son plausibles, otras se nota demasiado que están con el único propósito de intentar generar más tensión todavía en el espectador. Lo malo es que esta tensión no es ni de lejos tan buena como la que habíamos sentido anteriormente, que salía de forma natural, resultando en ocasiones demasiado forzada e incluso algo ridícula. Si bien es normal que se tomen algunas licencias aquí y allí para hacer la película más fácilmente adaptable a un lenguaje cinematográfico, algunas de estas escenas del final desentonan con el tono general bastante sobrio del resto del metraje. Mención especial también para la minitrama familiar-personal del personaje interpretado por Affleck (Tony Mendez), totalmente prescindible.

Pocas lecturas más se pueden extraer de Argo, ni tampoco creo que sea su intención. Es una película de suspense que funciona bastante bien como tal y que entretiene las dos horas que dura. Es una cinta digna y con un ritmo tremendamente ágil, y en ese sentido he quedado satisfecho, siendo una película decente para pasar una tarde de fin de semana. Respecto a la veracidad, abajo dejo el artículo de Wired que inspiró el guión y que sí cuenta los hechos reales, por si alguien tiene interés pueda juzgar los cambios en algunos planteamientos y en algunas escenas.



viernes, 16 de noviembre de 2012

Berserk, La Edad de Oro I: El Huevo del Rey Conquistador

A estas alturas la mayoría de vosotros conoceréis la serie Berserk, de Kentaro Miura. Cuando el autor no está jugando al IdolMaster publica los capítulos en la Young Animal (Hakusensha), comenzando la serie en 1989 y llevando algo más de una treintena de tomos. En 1997 la serie tuvo su primera adaptación animada a cargo de Oriental Light and Magic, contando con un total de 25 episodios. 

Ya más recientemente se anunció una nueva adaptación en tres películas a cargo de Studio 4C, que básicamente cubrirían la misma parte que el anime anterior, la Edad de Oro. La primera de las películas se estrenó en febrero de este año 2012, la segunda se estrenó en junio y la tercera está prevista para febrero de 2013. Selecta Visión ha licenciado las tres películas en España, y ya podemos disfrutar de la primera de ellas tanto en DVD como en Blu-ray.

Berserk nos cuenta la historia de Gatsu, un mercenario que pone su espada al servicio del Señor de la Guerra de turno, yendo de batalla en batalla y sorprendiendo a todos al portar una enorme espada y tener una sorprendente destreza. Un día se cruza con Griffith, el líder de la Banda del Halcón, otro grupo de mercenarios; tras enfrentarse con ellos, Gatsu acaba uniéndose a la banda. Sin embargo no estamos ante una banda cualquiera, Griffith tiene un objetivo bastante claro y quiere que Gatsu le ayude a cumplirlo.

Esta nueva adaptación de Berserk cumple con lo que promete: una animación actual y colorida, y mucha sangre y gore: la película no se corta en mostrar miembros amputados y cabezas seccionadas de diferentes formas, lo que igual puede echar para atrás a los más impresionables. Sin embargo, hay un punto de la animación que no me ha gustado, y es que en ciertos momentos de la película, la animación por ordenador se nota demasiado. No estoy en contra del uso del ordenador, pero en esta primera película de Berserk el resultado no siempre es óptimo, notándose bastante en las expresiones y movimientos de los personajes. Hay momentos, especialmente al principio, en los que resulta muy artificial y molesto.



Esa es principalmente mi gran pega a esta película, y la única. Porque por lo demás, tenemos una buena historia, con la que he disfrutado bastante a pesar de que ya la conocía por el manga. Aunque es extremadamente cruel y violenta, Berserk no es únicamente eso. Berserk tiene buenos personajes, y en esta primera entrega empezamos a conocerlos. Tenemos a un Gatsu joven y que vaga sin rumbo fijo de batalla en batalla, sin ningún aliciente más que ir sobreviviendo un día a otro; un Griffith intrigante, extremadamente hábil con la espada e inteligente; una Casca celosa de perder su peso en la Banda del Halcón, y vemos también un poco del resto de miembros de la Banda del Halcón.

Esta primera película es presentación, pero en ella tenemos también el descubrimiento a Gatsu de que otro mundo es posible, donde ser un mercenario solitario y desconfiado no tiene por qué ser la única opción para vivir. Gatsu está marcado por su pasado y está acostumbrado a vivir además en un mundo podrido y lleno de crueldad y guerras; pero esta será la primera vez que irá estrechando lazos con otros seres humanos, ya sean de amistad o la mezcla de amistad, respeto y admiración que siente por Griffith.

La duración es de apenas una hora y veinte, y a pesar de que podría pecar de ser argumentalmente floja, creo que la historia se solventa con destreza; presenta de manera correcta a los personajes y sus motivaciones, así como las primeras pinceladas de una trama general que continuará desarrollándose a partir de la siguiente entrega. Porque Griffith tiene un objetivo, y todavía no alcanzamos a comprender qué está dispuesto a hacer por conseguirlo; y también porque empezamos a vislumbrar, con algunos momentos aquí y allí, que estamos en un mundo más oscuro y complicado de lo que parecía ya en un principio. Ciertamente deja todo abierto, pero hay que tener en cuenta que estamos ante el primer acto, y el objetivo de poner las cartas sobre la mesa y describir la mesa, lo hace bastante bien.

En definitiva, a mi me ha gustado. Me han gustado las batallas (impresionante la aparición de Zodd, realmente aterrador), logrando que incluso me olvide de la mala impresión del principio por los efectos de ordenador, así como la banda sonora, con temas muy épicos e incluyendo coros en algunas batallas, aunque igual le falta un punto de variedad. Y todo esto lo cuenta con un ritmo extremadamente ágil y manteniendo la coherencia en la narración, sin grandes huecos en la historia, a la vez que consigue recrear una adaptación más que fiel del manga de Miura. Ya estoy deseando ver el resto, y para mi es compra obligada en cuanto llegue a España.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Eva al Desnudo

Eva al Desnudo (All about Eve en el original) es una película dirigida y guionizada por Joseph L. Mankiewicz, del que no había visto nada todavía pero que ha dejado para la historia del cine obras muy bien valoradas como Carta a tres Esposas, Julio César o Cleopatra; además de la que nos ocupa, que fue su película más galardona en los premios de la Academia, con seis Óscars de 14 nominaciones, nada mal.

En esta película conocemos a Eva (Anne Baxter), aspirante a actriz y que siente una gran admiración por Margo (Bette Davis), una veterana actriz en el punto culminante de su carrera. Eva consigue hacer amistad con Margo y un grupo de actores y guionistas de Broadway, y va introduciéndose poco a poco en el mundo del espectáculo.

Lo primero y fundamental a destacar de esta película sería su cuidado guión y ritmo, así como sus personajes. Esta es una de esas películas donde el apartado técnico, que no deja de ser correcto, queda eclipsado por unos grandes personajes, muy bien interpretados, y un guión sólido, con unos diálogos fantásticos. Aunque Eva al Desnudo nos pone en el contexto del mundo del espectáculo, en verdad lo que nos cuenta es tan genérico e intemporal que en líneas generales podría aplicarse a cualquier profesión y tiempo.

Digo en líneas generales porque sí hay algún tema que quizá tiene más importancia en un mundo tan visual como en el teatro o el cine: la cinta juega mucho con la idea de la fecha de caducidad de las estrellas femeninas en este mundo tan duro para las que han superado los 40-45 años. Aunque han pasado más de 60 desde el estreno de la película, es algo que no nos resulta raro hoy día tampoco, ¿verdad? En un mundo regido por lo visual, por rostros atractivos que vendan entradas por sí mismas, llega un punto donde una actriz comienza a ver que poco a poco va siendo "invitada" a dejar paso a nuevas generaciones. El personaje de Margo, toda una estrella de una gran fuerza y determinación y muy bien interpretado por Bette Davis, comienza a sufrir este duro paso al olvido en sus propias carnes, y es interesante ver sus reacciones al respecto, su evolución tanto personal como profesional.


Luego está Eva, la otra cara de la moneda: una chica guapa e interesada en el mundo del espectáculo, y que rápidamente hace amistad con un círculo de actores, escritores y productores. Tan rápidamente que no podemos evitar pensar mal, puesto que vamos viendo acciones donde Eva se mueve en una estrecha línea que separa la inocencia de una picardía extrema, mezclando la admiración con la ambición. ¿Qué sería capaz de hacer por cumplir su sueño?   El espectador va poco a poco conociendo a Eva, hasta que conocemos toda la verdad. Eva al Desnudo habla también por tanto de ciertos aspectos de la condición humana, universales e inmortales.

Eva y Margo son las protagonista absolutas de la película, pero el resto de los personajes no se quedan muy atrás, especialmente Karen (Celeste Holm), la amiga de Margo y la que introduce a Eva en el grupo pensando que estaba ayudando a una pobre chiquilla que solo quería conocer a su ídolo; o Addison, un crítico cínico que parece sospechar de los movimientos de Eva y que por tanto tendrá un gran peso en la película, y que está muy bien interpretado por George Sanders, que además hace de narrador con una voz impresionante.

Eva al Desnudo es una muy buena película gracias a estos personajes, fantásticamente construidos, desarrollados e interpretados, y a todos los temas que toca en sus algo más de dos horas de metraje. Y esto lo consigue gracias a un buen guión, con unos diálogos muy cuidados y gracias a los cuales es fácil ver todos los matices de estos personajes, las puñaladas que deja a un mundo del espectáculo cruel, así como a varias facetas de los seres humanos. Guión y personajes, no podría haber nada más sencillo y a la vez más complicado a la hora de construir una buena historia...

Una historia que me gustó de principio a fin, quizá con algunas partes algo más lentas, pero que en general siempre va sumando poco a poco algo al conjunto, que va creciendo constantemente hasta el fantástico cierre en esa estupenda escena del hotel. Muy recomendable.


viernes, 9 de noviembre de 2012

Buried

Hace tiempo que tenía ganas de echarle el ojo a esta película de Rodrigo Cortés, que cuenta con un punto de partida francamente interesante: un hombre (Ryan Reynolds) despierta en la oscuridad más absoluta, atado y amordazado, puesto que ha sido enterrado vivo en un ataúd. Solo cuenta con un mechero y un teléfono móvil, y la película sigue toda su claustrofóbica aventura mientras intenta salir de ahí.

Hay que reconocerle a la película el mérito de intentar rodar algo diferente, y es que es bastante complicado, desde un punto de vista narrativo e incluso visual, mantener la atención en algo tan ridículamente reducido como un ataúd y con toda la atención fijada en un único actor, aunque se usen ciertas licencias visuales sobre las dimensiones del ataúd. El peso que recae sobre Reynolds es considerable, y no hablo únicamente de los cientos de kilos de tierra sobre su cabeza; y creo que el actor cumple, aunque tampoco me pareció especialmente destacable su actuación, aunque sí de lo más rescatable de la película.

Peor vamos por partes. Para aprovechar todo el escenario del interior del ataúd, no tenemos presentación del personaje y nos iremos enterando poco a poco de en qué trabajaba, dónde se encontraba y demás circunstancias. Hasta aquí me parece una forma elegante de evitar flashbacks o presentaciones iniciales donde veamos otros actores o escenarios, ciñéndose por tanto en todo momento al limitado entorno. Todo se va narrando desde la perspectiva del personaje y partendo de la situación actual, lo que durante los primeros 15-20 minutos funciona bastante bien, creando tensión de una manera efectiva y correcta.

Y esto a pesar de las primeras trampas: ¿qué demonios hace atado y amordazado pero con un teléfono móvil? ¿No sería mucho mejor, si quieres desprenderte de alguien (y no te lo has cargado de primeras, que esto también se podría discutir), no darle la oportunidad de buscar ayuda? Por supuesto, la llamada a su mujer da como resultado el contestador, la ayuda de su compañía le marea un tanto, y al final, vamos llenando minutos a base de llamadas. Por supuesto, la señal del móvil va y viene según la situación (aunque ya me extraña bastante que funcione bajo tierra), aunque lo único bueno de estas llamadas, especialmente las de la agencia encargada de su seguridad y la compañía en que trabaja, son algunas críticas que se atisban a ciertos elementos burocráticos o económicos.


La película va dando bandazos, tomando diferentes caminos según vayan pasando los minutos. Tenemos alguna situación de psicosis y desconfianza, aunque solventada de un plumazo, partes dramáticas para emocionar al espectador (¿era realmente necesario lo de la madre?), o incluso alguna reminiscencia a Saw. Se intenta generar interés e intriga a toda costa para enganchar al espectador, ya que la información va cayendo poco a poco, hasta que sepamos realmente cómo ha terminado ahí y si será capaz de salir. Pero no termina de cuajar porque todo resulta tremendamente forzado.

El problema es que me parece una película que no daba para más que un mediometraje. Tiene su mérito sí, pero aunque sea relativamente corta (apenas hora y media), el exceso de trampas obvias para crear tensión y llenar minutos me terminó cansando, todo queda demasiado inverosímil. Personalmente, me pareció bastante manipuladora en todos los sentidos, narrativa y emocionalmente. Esto no es ninguna novedad, toda película intenta dirigirte hacia cierto punto en la historia y con un determinado estado de ánimo, otra cosa es la elegancia con la que lo consiga; y en este caso, tras 15 minutos la elegancia se termina. Y con ella el interés.

Al final todo terminó pareciéndome bastante ridículo, ni acabé entendiendo el motivo por el que está en el ataúd, ni por qué tenía todos esos elementos con él, salvo por el mero hecho de ganar minutos de metraje. Hay que tragarse una serpiente muy grande al ritmo de los créditos finales (guiño guiño) para asumir que al final, toda la película parece un ejercicio de estilo, una prueba en plan "voy a ver si consigo montar una película en un escenario minúsculo y que dure hora y media". Y que eso ya lo justifica todo.


jueves, 8 de noviembre de 2012

El Gran Catsby

El Gran Catsby es un cómic coreano (manhwa) publicado por su autor, Doha, en un portal de internet de su país. Llegó a España hace unos años de la mano de Glénat, actualmente Editores de Tebeos, cuando la situación no estaba tan mal como ahora y las editoriales se atrevían a traer obras de Corea e incluso China, además del manga japonés. La serie consta de 6 tomos a todo color, y ahora mismo se encuentra de saldo. Yo me hice con un pack con la serie completa por 20 euros, y ahora tengo un tomo 1 repetido, que ya lo tenía cuando salió hace unos años...

A pesar de estar protagonizada por animales, El Gran Catsby es una historia muy realista. El protagonista, Catsby, es un universitario desempleado que vive junto a su amigo Houndu en uno de los barrios marginales de una ciudad coreana. El mundo de Catsby se termina de venir abajo cuando su novia, Persu, decide dejarlo para solucionar su futuro casándose con un hombre mayor.

El Gran Catsby dibuja un retrato del mundo de las relaciones personales en sus distintas manifestaciones. Prácticamente cualquiera de nosotros puede tener alguna historia en la que una relación personal no ha salido bien, donde nos sentimos traicionados y abandonados a nuestra suerte, o también donde experimentamos una amistad sincera, o asistimos a pequeños atisbos de esperanza que parecen iluminar un mundo gris, donde se vislumbra un futuro que parece que puede ir a mejor. En ese sentido, es muy fácil ponernos en el lugar de los personajes, sin importar un segundo que estemos mirando a gatos y perros (también aparecen algunos humanos por ahí). En ese sentido, Doha consigue retratar bastante bien las emociones de los personajes, haciéndolas muy creíbles, lo que es uno de los puntos fuertes del cómic.

En esta serie podemos asistir a todo este carrusel de emociones comprimido en seis tomos, ya que Catsby sufrirá por el abandono de Persu, pero también conocerá la esperanza de haber encontrado a alguien que parece que puede hacerle feliz, Sol. Uno asiste con una mezcla de emociones al nacimiento de esta relación entre Catsby y Sol, una relación que posiblemente no tenga el mejor de los inicios, pero que vamos queriendo poco a poco que las cosas les vayan bien. Y además de algunos retazos de cultura coreana aquí y allí (esos karaokes y demás), asistimos también al día a día junto a su amigo Houndu, que lo mantiene en estos duros momentos, alguien que verdaderamente parece que se preocupa por él. Pero las cosas siempre son más complicadas de lo que parecen, y así tal y como hay algunos momentos más puros y cálidos, la serie también presenta otros más oscuros. Las dos caras de las relaciones se retratan en esta serie.

Para mi El Gran Catsy tiene dos partes diferenciadas. O mejor dicho, varias historias que para mi gusto, no terminan de entremezclarse bien a lo largo de los 4-5 primeros tomos, a pesar de que algunas tramas se ven venir y que con la conclusión todo queda más o menos claro. También hay algunos capítulos en los que el autor se vuelve algo espeso en lo que quiere contar, y otros en las que se repite demasiado alguna idea, por lo que el ritmo de la historia no es siempre óptimo, desde mi punto de vista.

Me parece que durante los tres primeros tomos, cuando vemos la caída de Catsby y el apoyo de Houndu, así como los primeros pasos de la relación de Catsy con Sol, tenemos una serie bastante entretenida y en algunos momentos puntuales, emotiva. La historia funciona muy bien hasta aquí, momento en que comienza a introducirse la trama de Houndo. El problema es que no se le ve mucho sentido a esta historia hasta que uno termina el sexto y último tomo, de manera que cuando avanza en los tomos anteriores, resulta algo inconexa con el resto, y poco interesante. Sin embargo y como decía, al final tiene su importancia y se entrelaza de manera crucial con la historia de Catsby.

En cuanto al aspecto artístico propiamente dicho, me ha gustado mucho el trabajo de Doha, desde el mero diseño de escenarios y personajes, al colorido que inunda cada página del cómic, y que acompaña perfectamente al estado de ánimo de la situación, o las imágenes visuales que usa de vez en cuando para ilustrar ciertas emociones. Me gustaron también los encuadres y el desarrollo narrativo de las viñetas, haciendo uso de muchas pausas visuales mediante repetición de dibujos o casi repeticiones, aportando un ritmo muy específico a la lectura. Visualmente, es un cómic muy bonito e interesante.

¿Recomendable? Bueno, no me ha parecido una obra excepcional, pero sí entretenida. Como apela a experiencias universales, es fácil sentirse retratado con ciertos momentos o aspectos de la historia, por lo que si estáis buscando algo intimista y personal, alejado de series más comerciales, puede ser una buena opción. Sobre todo si la conseguís en un buen pack, a 15€ el tomo que costaba antiguamente igual no, puesto que cada tomo se lee en una sentada de media hora, pero si la encontráis por entre 20-30€ la serie completa, puede ser una opción interesante para echarle un ojo. Aunque sea para disfrutar de algo diferente y con un acabado artístico bastante curioso.


martes, 6 de noviembre de 2012

Origen (Inception)

Inception
Antes de traernos la esperada conclusión de la trilogía de Batman, Christopher Nolan guionizó y dirigió este thriller de ciencia-ficción, estrenado en 2010. Parece mentira que hayan tenido que pasar dos años para que haya visto finalmente esta película; es uno de esos extraños casos que vas retrasando y retrasando y cuando te quieres dar cuenta, ya han pasado dos años, en los que he ido esquivando memes e información varia sobre la película para no caer en posibles spoilers.

Origen nos plantea una realidad donde es posible meterse en los sueños de la gente. El protagonista, Cobb (Leonardo DiCaprio), es un experto en este arte y por tanto muy cotizado por diversas empresas así como perseguido: adentrarse en los sueños de los demás se utiliza para obtener información, por lo que hay una clara aplicación en el espionaje industrial. Sin embargo un día se le presenta un trabajo que implica justo lo contrario: en lugar de obtener información ya existente de alguien, el plan es crear una determinada idea en la su mente.

La historia y la planificación es lo mejor de Origen, como es habitual en las películas de Nolan. El desarrollo está bastante cuidado en líneas generales, los personajes bien presentados, así como sus motivaciones y conflictos, se nos presentan las reglas del juego y a partir de aquí, tenemos una gran película de timadores. Porque Origen, en el fondo, no deja de ser una revisión de la clásica película de timadores, solo que ahora la banda en lugar de estafar a alguien en la calle o con una elaborada trama al estilo de El Golpe para obtener dinero, recurre a los sueños para obtener información. Pero la mecánica es muy parecida, recurriendo a la presentación de una historia, la preparación del escenario y la ejecución del  engaño, de manera que el afectado al final entregue lo que nuestros protagonistas desean, esa información guardada a cal y canto en la caja fuerte del subconsciente.


Obviamente por lo que plantea en su historia a uno se le viene a la cabeza Matrix o Nivel 13, pero Nolan consigue que la película no sea un refrito, consigue crear algo diferente, distinto. Y luego está el ritmo que imprime a la cinta, fantástico. Si hay películas que se hacen pesadas ya duren hora y media o dos horas y pico, con Origen no tuve ese problema, la disfruté de principio a fin. Es cierto que hay algunas partes algo más confusas, especialmente lo relacionado con la mujer de Cobb, sinónimo de que hay algo en marcha argumentalmente más complejo, pero en general nada demasiado importante y que no sea salvable prestando un poco de atención. Teniendo en mente las reglas del juego y aceptándolas, creo que nos presenta un entretenimiento soberbio, aunque haya gente que se pueda sentir decepcionada por el final.

Sobre las reglas del juego, hay que decir que Origen nos plantea todo un mundo onírico, pero que se rige por unas reglas muy específicas y que el mismo director/guionista nos deja claras en la propia película, ya sea con los tiempos de los sueños, el papel de cada personaje, o la importancia del tótem.  Esta idea de los sueños se aleja un tanto de la propia concepción que tenemos del funcionamiento de los mismos basados en el subconsciente, y de la interpretación de estos que hemos visto en otras películas, aunque haya elementos comunes como esa manipulación de la realidad del sueño para mostrar cosas imposibles. Hay que creerse que esta visión de los sueños es posible, para poder disfrutar de la película.

El entorno onírico en el que se basa tiene que verse reflejado en pantalla, y lo hace de forma más que correcta. Nos encontramos guiños a Escher, jugueteos con la gravedad y demás imaginario de lo surrealista. Hay escenas tremendamente poderosas desde el punto visual en la película, como la de la cafetería de la imagen anterior o la sensacional pelea en el pasillo del hotel con la gravedad haciendo de las suyas, y otras que aúnan el despliegue visual con más fuerza argumental, como el limbo o la escena en el otro hotel con Mal... Origen está llena de pequeños grandes momentos.

Siguiendo con el aspecto técnico, resaltar la buena interpretación de DiCaprio, que lleva encadenando una serie de papeles muy buenos, mostrándose en un gran estado de forma interpretativo. Pero no es el único, la película cuenta con un buen casting con la participación del últimamente omnipresente Joseph-Gordon Levitt, Ken Watanabe, Marion Cotillard, Michael Caine, Tom Hardy (estos dos últimos trabajaron luego con Nolan en Batman 3) o Ellen Page. Además, la composición de Hans Zimmer encaja perfectamente, me gustó mucho su trabajo para esta película y creo que presenta algo más original que otras composiciones donde se ha reciclado un tanto a sí mismo.

Origen me ha parecido una gran película, y ciertamente es de las que más me han gustado de los estrenos de los últimos años, junto a Los Vengadores o Toy Story 3. Tremendamente disfrutable, hipnótica y sugerente. Podrá gustar más o menos, pero desde luego bien merece echarle un vistazo, porque posiblemente no te deje indiferente. Y que al final, el tótem decida de qué lado estás...


sábado, 3 de noviembre de 2012

Skyfall

Skyfall
Skyfall es la nueva entrega de la saga de James Bond, que vuelve a estar interpretado por Daniel Craig, en su tercera participación. A los mandos se encuentra Sam Mendes, director de películas como American Beauty o Camino a la Perdición, lo que para mi daba cierta garantía.

Nunca he sido muy seguidor del espía británico, pero con el cambio de Pierce Brosnan por Daniel Craig (le tengo cierta manía a Brosnan), y creo que cierto acercamiento realista al personaje, han hecho que me interese por la franquicia. Skyfall será la segunda película de Bond que vea, después de Casino Royale.

En esta ocasión, el famoso espía británico tendrá que hacer frente a una seria amenaza, que tiene como objetivo acabar con M (Judie Dench). Los ataques del antagonista (Javier Bardem) pondrán en jaque a toda una organización como el MI6.

Es obvio lo que uno se puede encontrar cuando acude al cine a ver una película de James Bond: acción, persecuciones, tiroteos, y demás parafernalia. Y lo que promete, lo cumple. La película comienza con una larga escena de persecución combinando diferentes escenarios, desde la clásica persecución en coche por mitad de un mercado (todos sabemos que el único fin de los mercados en este tipo de películas es que las cajas sean arrolladas por los coches en una persecución), o la resolución sobre un tren. Skyfall comienza repleta de acción, una acción bien rodada y clara, se agradece que no se recurra tanto a esa cámara temblorosa que se ha puesto de moda en los últimos años.

Y es en esta escena donde tenemos el primero de los temas que se toca en la película: las consecuencias de las decisiones de los que están al mando. M toma una decisión difícil que da al traste con la misión, y además, con el resultado de la aparente muerte de Bond. El peso de la responsabilidad se anuda con otro elemento que toma importancia en la trama y que también recibe un tratamiento correcto, aunque de forma algo machacona en ocasiones: la clásica llegada de savia nueva frente al estilo clásico. ¿Es M demasiado vieja para su cargo? ¿Y Bond? En un mundo en el que la tecnología avanza a pasos agigantados, y donde la inteligencia de los servicios del gobierno se basa en la informática, satélites y demás, ¿hasta qué punto se necesitan a los agentes de campo?


Me ha gustado que la película se meta un poco en tocar temas que afectan claramente al mundo del espionaje, que explore un poco la necesidad de ciertos factores, como en este caso los agentes de campo. Bond sufrirá su propia resurrección (es su hobby, como él mismo dice), desde la vuelta cuando todo el mundo lo pensaba muerto, su falta de forma y el querer demostrar que es necesario y bueno en su trabajo, en un momento en que está siendo claramente cuestionado.

Sin embargo Mendes sabe lo que se tiene entre manos, esto no es Rubicon (que por otra parte es una muy buena serie injustamente cancelada, en mi opinión), y la nueva saga de Bond tiende a la acción. Desconozco cómo serían las antiguas, pero tanto en Casino Royale como en Skyfall las escenas de acción, enfocadas mayormente desde un punto realista, tienen un gran peso, siendo muy parecida en ese sentido a la saga de Bourne. Hay alguna referencia en la película precisamente a este tratamiento. Para su misión, a Bond se le suministra únicamente una pistola con reconocimiento dactilar (gadget avanzado, pero no ridículamente irreal), y un transmisor de radio. Fin. No hay que esperar bolígrafos explosivos, según el propio representante de armamento, y me gusta esta aproximación, más realista, aunque hay algunas excepciones (me gustaría saber cómo han conseguido ese posicionamiento subterráneo por los túneles).

Las interpretaciones son correctas, creo que al igual que me pasó con Casino Royale, Craig es un buen James Bond, aunque a priori no me pegaba mucho (siempre le he visto con cara de villano); Judi Dench hace un buen papel, y Javier Bardem también, como el antagonista de la función. Un villano con un objetivo y misión claramente personal, de venganza. No lo veo tan terrorífico como hablaban los propios personajes, aunque sí tiene algunas escenas en que se nota que no se va a cortar por intentar lograr su objetivo.

Por lo demás, la película presenta todos los elementos clásicos de la serie: la chica Bond (Bérénice Marlohe en esta ocasión) y la consiguiente escena de cama, así como el Aston Martin de turno y la muletilla de la presentación. Creo que es una película entretenida en líneas generales, aunque un pelín larga, pero las escenas de acción están bien planificadas y no llega a hacerse pesada; es una buena cinta de acción, y una opción entretenida para pasar una tarde de sábado en el cine.


jueves, 1 de noviembre de 2012

La Cosa (The Thing, 1982)

La Cosa
La Cosa es un clásico del cine de terror, y la película que había escogido para ver hoy, noche de Halloween. Así aprovecho para ver algo de un género que no acostumbro a visitar demasiado, y saldar otra deuda más con el cine viendo todo un clásico. La experiencia ha sido bastante satisfactoria en esta ocasión.

Nos encontramos en una estación científica en la Antártida, donde el equipo combate la monotonía y el aislamiento como puede. Pero esta rutina va a cambiar cuando un día, por accidente, entren en contacto con un misterioso ser que llevaba congelado miles de años en el hielo; un ser que tiene la habilidad de mimetizar otros organismos, y que podría ser potencialmente letal para la humanidad si escapa de la Antártida.

La película tiene un punto de partida muy sencillo pero efectivo: ¿si sabes que hay algo ahí fuera capaz de tomar la forma de alguien conocido y dispuesto a absorberte para asimilarte y tomar control, podrías fiarte de tus compañeros? La Cosa gira en torno a la desconfianza y el recelo creciente entre el personal de la base, antes que en dar sustos. La localización no podría ser mejor: remota y aislada, lo que ya de por sí pone al límite las relaciones entre los seres humanos; si a esto le sumamos el puntito adicional del bicho letal mimetizador, tenemos un cóctel magnífico para explorar la paranoia y la desconfianza.

En ese sentido, la película funciona con precisión, excepto quizá un inicio de la historia algo lento, pero durante el cual vamos conociendo un poco al personal de la base, dibujado con unas pinceladas básicas pero suficientes. Eso sí, en el momento que se desata el primer incidente, con una gran escena en la perrera llena de tensión, la película adquiere un ritmo trepidante y va construyendo y acrecentando la sensación de tensión y agobio.


A nivel técnico La Cosa no ha envejecido del todo mal, teniendo en cuenta que han pasado 30 años desde que se estrenó, y que no se corta en mostrar algunas escenas muy directas del bicho y sus mutaciones. Es lo bueno de no tener una sobredosis de efectos digitales, que estos cantan mucho más con la mejora de la tecnología. Aunque en un principio pensaba que la película seguiría una estela parecida a Alien, mostrando al ser en contadas ocasiones y muy concretas, aquí se opta por el enfrentamiento directo: cuando sea necesario vamos a verlo, con todos sus desagradables tentáculos, mucosidades, caras deformadas, y bocas donde menos te lo esperas (simplemente genial la escena del desfibrilador).

Las interpretaciones están bien conseguidas, logrando transmitir el personal esa sensación de paranoia, de no saber por dónde te puede venir el peligro y no fiarte ni de tu sombra. Kurt Russell, como en el resto de pelis que le he visto, se muestra bastante convincente y carismático. Si tuviera que ponerle algún pero a la película a nivel técnico, sería la banda sonora de Ennio Morricone (¡quién me lo iba a decir!, casi me sabe mal escribirlo y todo); en esta película la encuentro demasiado sosa, aunque el tema que suena como el latido del corazón tiene su punto, pero no hay mucho más reseñable al respecto.

Respecto al terror y la casquería, he de decir que de las relativamente pocas películas de este género que he visto, las del tipo "grupete de chavales que se meten donde no deben, despiertan a quien debería seguir dormido y uno a uno van palmando" no son precisamente lo mío. Pero esta es una agradable excepción. Porque más allá de la tensión por saber dónde está La Cosa y quién será el siguiente que se merienda, el punto principal de la película es el suspense creado por la desconfianza entre los protagonistas. Si hay algo en esta película es recelo, un recelo absoluto hacia todo aquel que no es uno mismo ante la posibilidad de que sea el ser mimetizado. Una desconfianza que se transforma en tensión, reclusión y violencia, y que está fantásticamente conseguida. Esto le aporta un plus bastante importante a la cinta frente todas aquellas que se basan únicamente en un desfile de personas camino del matadero.

Es una película notable, ciertamente. Entretenida y absorbente, no aburre durante su metraje, y presenta algunas escenas de género bastante interesantes. Recomendable e imprescindible si os gusta el cine de terror, es todo un clásico y bien merecido.


martes, 30 de octubre de 2012

Slender Man

Aprovechando que Halloween está a la vuelta de la esquina, he pensado (muy poco originalmente) que las reseñas de esta semana giren en torno al terror. Y para ello, hoy os voy a hablar de un videojuego, quizá el que me ha dado más miedo jugar de los que recuerdo: Slender Man.

La temática es bastante sencilla: os encontráis en mitad de un bosque con la única compañía de una linterna (cuya batería no es infinita), y tenéis que buscar 8 notas repartidas por el escenario. El problema es que mientras las buscáis, sufriréis el acoso de "Slender Man", un ser humanoide bastante alto, con unos brazos larguísimos y sin rostro. Mientras más cerca estéis de él y le observéis, antes enloqueceréis y se acabará la partida, y mientras más notas recolectéis, más insistente será su acoso.

El videojuego surgió en un concurso de fotografías trucadas en internet, en las que un usuario introdujo al personaje en fotos antiguas, contando alguna historia para darle un trasfondo misterioso. Gustó y fue calando entre más y más usuarios, hasta que al final se empezó a producir el juego de ordenador. Este se puede descargar de la web oficial, y se encuentra disponible para Windows y MacOS.


Hay que decir que el juego es muy efectivo, principalmente porque creo que apela a dos miedos totalmente primarios en el ser humano: la oscuridad y lo desconocido. Sabemos que hay algo peligroso en un entorno que no conocemos donde nos cuesta ver algo, y que además nos está persiguiendo incansablemente. El juego no tiene además banda sonora, solo escuchamos nuestras pisadas en el bosque y el cantar de algunos grillos. Además, solo veremos lo poco que alumbra nuestra linterna en la dirección que estemos apuntando, lo que nos obliga a ir mirando a un lado y a otro... con la posibilidad de encontrarnos de repente con una desagradable sorpresa.

La mecánica del juego es muy sencilla, recorrer el escenario e ir buscando y recogiendo las notas esparcidas por él. Pero para encontrarlas hay que mirar y buscar bien, cosa que no es fácil, ya que pueden estar detrás de un tronco de un árbol, por ejemplo. Y recuerdo que estamos en un maldito bosque. Esto nos obliga a andar y rebuscar por todos lados buscando las notas, con la frustración de no encontrar nada muchas veces, saber que no podemos abusar demasiado de la vida de la linterna, y que hay algo acechándonos en la oscuridad.

A nivel gráfico se nota que el juego es muy básico, no podéis esperar mucho ahí, tanto Slender Man como las camionetas y demás objetos del escenario no están muy bien definidos (aunque han ido mejorando con las sucesivas versiones del juego). Pero realmente es algo que no importa, ya que la sensación de peligro, angustia y agobio está muy bien lograda, y el no poder ver de forma completamente definida a Slender Man también le aporta su punto de canguelo.

Es un juego que no me he pasado, debo reconocer. Es bastante frustrante recorrer el mapa sin encontrar notas, o alguna si acaso, y morir a manos de este humanoide con sustaco incluido. Consigue ponerme bastante en tensión, realmente no me he visto capaz de jugar muchas veces, que no me gusta que me den tantos sustos... ¡Si lo probáis decidme qué os parece!

sábado, 27 de octubre de 2012

Gurren Lagann

Gurren Lagann
Tengen Toppa Gurren Lagann es una serie producida por el archiconocido estudio Gainax (Evangelion, Karekano, FLCL o la reciente adaptación de Medaka Box), y emitida durante el año 2007, contando con un total de 27 episodios. Existe también una adaptación manga que comenzó a publicarse casi a la par; sigue abierta y está licenciada en España por Panini, y en lo que respecta al anime, posteriormente surgieron algunas OVAs con historias paralelas y dos películas que resumen toda la serie e incorporar algunas escenas nuevas. Ya conocemos a Gainax, ¿verdad? Las películas las tiene licenciadas Selecta Visión y las lanzará próximamente.

La serie nos sitúa en el futuro, donde lo que queda de la humanidad vive en diferentes aldeas bajo tierra, y pocos creen ya que existe algo por encima de las cuevas. En una de estas aldeas vive Simon el Excavador, un chico que se dedica a taladrar el suelo para intentar hacer el espacio de la cueva más grande, para acoger a más gente. Un día Simon se junta con Kamina, que tiene la intención de escapar de la aldea y llegar hasta la superficie.

Cuando comencé a ver la serie de televisión, después de años y años de posponerla, y tras ver los primeros dos o tres episodios, he de admitir que no estaba muy convencido; el estilo de animación lo encontraba algo raro (aunque terminó gustándome bastante), y había algún bajón de calidad ya en los primeros episodios. Además, me resultaba tremendamente estruendosa. Pero me la estaba planteando mal. Gurren Lagann no se puede juzgar desde el raciocinio, para disfrutar de esta serie hay que apelar a las emociones, a lo que te dicen las entrañas mientras la estás viendo. De repente, todas las piezas comenzaron a encajar, y a medida que pasaban los episodios fue calando más y más.

Porque Gurren Lagann es épica pura. Una épica absurdamente exagerada llena de frases y poses hasta el extremo del ridículo pero apelando a los sentimientos más primarios y acompañadas por una banda sonora sensacional, de manera que al final, todo funciona. El mejor ejemplo de lo que representa la serie es Kamina, un personaje ruidoso, gritón, chulesco y que no para de decir chorradas o acometer cosas que claramente parecen empresas demasiado grandes para ser realizadas, poniéndose en riesgo a sí mismo y también arrastrando a los demás. Pero como él mismo dice y como luego se convierte en una máxima de la serie, a las cosas en esta vida "hay que echarle huevos". Y punto. Si tienes un problema por delante, lo afrontas, y si te cuesta, pues échale más ganas, lucha, pelea. Y al final vencerás.

Si nos empujan bajo tierra, taladraremos la tierra hasta ver el cielo; y si nos tapan el cielo, lo taladraremos para llegar hasta las estrellas, o hasta los confines del universo. Y si allí nos tiran un par de galaxias, pues las paramos y devolvemos el golpe. Si nos ataca un robot grande, nos fusionaremos y crearemos nosotros otro también grande y poderoso, y si nos ataca otro tan grande como la Luna, pues nosotros conseguiremos crear otro también. Los power-up son exagerados, pero resultan tremendamente épicos.


Porque es una serie tremendamente optimista y llena de esperanza, precisamente gracias a esto. A pesar de que vamos a estar sufriendo por unas razones u otras, hay que luchar, hay que apretar los dientes, pelear, y dar todo lo que uno tiene para cambiar las cosas. 

Los robots, que cuentan con un diseño bastante original para lo que suele verse en este tipo de series, notan este sentimiento, hasta el punto de conseguir funcionar a toda potencia si verdaderamente crees que hay esperanza de ganar, o dejar de funcionar si el piloto cree que no hay nada que hacer. No es casualidad tampoco que los grandes enemigos de nuestros personajes quieran destruir a la humanidad arrasando sus esperanzas primero. Sin esperanza, sin la convicción de que algo se puede conseguir, la derrota está asegurada en cualquier ámbito de la vida.

Porque cuenta con buenos personajes, que se hacen querer desde el primer episodio. Desde el aparentemente taciturno Simon, la máquina de fanservice que puede ser Yoko, la previsiblemente cansina Nia o el histriónico y temerario Kamina, todos ellos aportan algo, empatizas con ellos y realmente quieres que las cosas les salgan bien. Y tampoco se corta en mostrar otra cara de los humanos, algo más ruín en ciertos momentos, pero el énfasis de esta serie está hacia el lado positivo de la humanidad, a enfatizar la amistad o el amor como motor.

Es una serie con un ritmo endiablado, que va siempre en aumento, y donde veremos evolucionar a estos personajes. Algunos dejarán paso, llegarán otros nuevos, pero la bandera de la brigada Gurren al final recoge a todos aquellas personas dispuestas a luchar por un cambio, por un mundo mejor. Es una serie que decididamente, merece la pena ver. Puede ser que os encontráis con que no os convence el juego que plantea, pero si sí os convence, si formáis parte del juego y entráis en esta montaña rusa de emociones, muy posiblemente disfrutaréis mucho con ella.


miércoles, 24 de octubre de 2012

El Moderno Sherlock Holmes (Sherlock Jr.)

Sherlock Jr.
Aunque el título de la película hace una clara referencia al famoso detective creado por Sir Arthur Conan Doyle, El Moderno Sherlock Holmes no es una versión más. Este mediometraje, de 45 minutos de duración, se estrenó en 1924 y nos presenta a un proyeccionista que tiene la ilusión de ser un buen detective, y un día, cuando se queda dormido en el trabajo, se encuentra dentro de la película que estaba proyectando y teniendo que resolver un caso.

El Moderno Sherlock Holmes está considerada como una de las mejores películas de cine mudo, y sinceramente, puedo entender el porqué. Es una delicia que se hace corta y se pasa volando, y que transmite de una manera fantástica todo lo que tiene que transmitir sin palabras. Ya he visto varias películas de cine mudo, pero no deja de asombrarme esa capacidad que tenían muchas de estas películas para empatizar con el espectador sin necesidad siquiera de escuchar una voz humana en lo que dura su metraje.

Gran parte de la culpa la tiene en este caso la banda sonora, una delicia que acompaña con temas divertidos y amenos en las escenas de persecuciones (cuando el personaje se pone a seguir al sospechoso de un robo), o a canciones más intimistas, como la de la escena final en el cine, escena por otra parte maravillosa de principio a fin. Si no he entendido mal, la música de la película es una versión moderna producida por Club Foot Orchestra, y me parece que han hecho un buen trabajo.

Tampoco deja de asombrarme lo que se podía conseguir hace casi 100 años. Tenemos escenas muy dinámicas y que requieren un buen despliegue de medios, como la hilarante escena de la motocicleta, resulta de una manera brillante en cuanto a sincronización y efectos visuales. Pero no menos buena es la escena en la que el protagonista entra en el mundo virtual de la película, interactuando con la pantalla y las distintas escenas de manera fluida y divertida, o la del coche en el lago.

La película dura poco y por tanto no hay lugar para desarrollar personajes, pero estos sí están muy dibujados con apenas un par de escenas cada uno. Quedan muy claro sus roles y su personalidad, desde el entrañable protagonista, interpretado imperturbablemente por Buster Keaton (que también la dirigió) hasta el caradura que le engaña en el mundo real (Ward Crane). Y eso sí, la película no pierde tiempo, cada minuto cuenta: nos presenta a los personajes, pasamos a la acción, añadimos algunos gags visuales (omnipresentes en este tipo de película, lógicamente) y conclusión. Ni más, ni menos, resultando en unos 45 minutos altamente disfrutables.

El Moderno Sherlock Holmes es una gran película, muy recomendable para introducirse en el cine mudo, reducto olvidado hoy día y que voy visitando poco a poco, permitiéndome descubrir y disfrutar de obras fantásticas como esta.