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miércoles, 10 de julio de 2013

Sasami-san@Ganbaranai

Esta reseña viene con un poco de retraso, ya que fue un estreno de la temporada de invierno de 2013, terminando hace casi 4 meses tras 12 episodios. Este retraso os puede dar una idea, así de partida, del interés con el que he visto esta serie...

Sasami-san@Ganbaranai es una producción del conocido estudio Shaft, basada en una serie de novelas. La historia se centra en Sasami, una especie de hikikomori que rehusa salir de su cuarto, ya que no le motiva absolutamente nada de su vida, y se pasa gran parte del día pegada al ordenador o durmiendo. Su hermano es la persona que la cuida y se hace cargo de ella con una actitud totalmente servicial y sumisa, y es que Sasami no es lo que aparenta ser.

Siempre tengo cierto interés por las series basadas en hikikomoris o personajes asociales, me resulta interesante ver cómo tratan ese tema, y por ello el argumento de esta serie me atrajo desde un principio. Eso y que fuera Shaft el estudio de animación, que por lo menos intentan aportar un toque diferente al resto de estudios.

Tenía mucho interés en ver el primer capítulo, y me encontré con algo que no sabría exactamente cómo catalogar. La animación era portentosa, llena de vitalidad y fluidez, utilizando unos colores pastel y un diseño de personajes muy agradable, aunque igual excesivamente saturada en ocasiones. Pero la historia no tenía ni pies ni cabeza. Uno termina el primer episodio y directamente no sabe qué está viendo, porque no es una introducción de personajes en el sentido clásico, es un capítulo de acción pura y dura donde de repente no encontramos extraños poderes, y no sabemos si estamos viendo un delirio de la protagonista o del guionista.


Si uno tiene la paciencia de seguir con el segundo capítulo, aunque solo sea por curiosidad, empieza a cobrar algo de sentido la cosa. Y es que como comentaba al principio, Sasami no es una chica normal, y esta serie tiene su base, en gran parte, en la mitología japonesa. Es en este par de episodios siguientes donde entendemos el punto de partida de la historia, y ahora sí, comprendemos lo que ha pasado en el capítulo uno. Pero no me extrañaría que hubiera gente que después de ver el primero, directamente aparcase la serie.

El gran problema de este anime, es que a pesar de su interesante punto de partida, utilizando la mitología japonesa más o menos de forma original, es tremendamente irregular. Es capaz de mezclar momentos brillantes y muy conseguidos, especialmente en lo que respecta a la acción y alguna que otra batalla, con otros momentos que son tan absurdos, pillados por los pelos o directamente aburridos que uno no sabe muy bien qué pensar.

Hay capítulos que me parecieron un tedio absoluto, aunque luego sabían meter alguna que otra escena interesante que lograba captar la atención, al menos para ver qué pasaba el siguiente capítulo. Así pues, prácticamente al terminar cada capítulo me planteaba qué hacer con esta serie. Y si seguí con ella, fue porque mientras pasaban las semanas de esta forma, me encontré con un arco central, alrededor del sexto capítulo, que me gustó bastante y me pareció muy espectacular y bien planteado. Lamentablemente, salvo estos dos o tres episodios, donde parecía que finalmente la serie mostraba sus cartas y se iba a lanzar hacia el final, se vuelve de nuevo al tedio original. Y claro, ya en el capítulo 9 y siendo 12, pues aguanté para terminarla.


Tampoco me parece que esté bien planificada, ya que se permite el lujo de introducir un nuevo villano (o villana en este caso) hacia el final de la serie, prácticamente hacia el capítulo 10, sin haber conocido nada antes, o al menos, a mi se me ha escapado por completo. También intercala bastantes escenas de fanservice sin venir a cuento que roban muchos minutos de la serie, e incluso capítulos enteros.

Tampoco me parece una serie rescatable en lo que respecta a los personajes. La propia Sasami se me hacía insufrible, y el gag del hermano al que nunca le vemos la cara estuvo bien, aunque a veces la triquiñuela era demasiado obvia. La historia entre los dos hermanos creo que podría haberse aprovechado mejor, al igual que la de la madre, que si bien la presentación es fabulosa, con unos momentos absolutamente aterradores, la resolución no lo es tanto. En cuanto al resto de secundarios, aquí mi impresión mejora un poco. Tanto Tsurugi como Kagami han tenido momentos bastante interesantes, pero me parece que por lo general han estado totalmente desaprovechadas en lo que respecta a su papel en la serie, así como en su relación con Sasami. Lo mismo pasa con Tama. Y si ni la historia ni los personajes enganchan, esto no puede tener un buen final...

Sasami-san@Ganbaranai me ha parecido una serie aburrida. Muy bien animada sí, pero excesivamente rara en ocasiones, grandilocuente en otras, y por lo general, mal planificada. Con pequeños destellos de algo que podría haber sido muy interesante, con buenas escenas de acción, buena animación y algún intento de plantear algo sobre la amistad, pero que sin embargo, desde mi punto de vista, termina desperdiciando capítulos. Yo sí que estaba desmotivado mientras veía esta serie.

viernes, 5 de julio de 2013

El Hombre de Acero (Man of Steel)

Después de una excesiva promoción, en la que perdí interés una vez que ganaron mi atención con el fantástico trailer que publicaron, finalmente se estrenó El Hombre de Acero (Man of Steel) hará un par de semanas. Tenía muchas ganas de ver qué habían hecho con esta película, en la que Christopher Nolan, responsable de la notable trilogía de El Caballero Oscuro, se encargaba de la producción, y Zack Snyder (300, Watchmen), estaba a los mandos de la dirección.

Debo comenzar esta reseña, al igual que he hecho con muchas otras, exponiendo mis limitaciones en mi conocimiento sobre Superman. He leído algunos cómics donde aparece, aunque ninguno protagonizado por él, y no he visto ninguna de sus películas. O mejor dicho, sí que recuerdo haber visto algo de las dos primeras por la tele, pero eso fue hace muchos años y no recuerdo prácticamente nada. 

Así pues, no puedo juzgar esta película como adaptación en base a tal o cuál cómic, o si es respetuosa o no con el personaje, más allá de lo poco que conozco por los cómics donde aparece y que sí he leído.

A estas alturas no creo que sea muy necesario empezar una sinopsis, Superman es un icono de la cultura popular ampliamente conocido. Pero bueno, por si acaso, comentar que la historia comienza cuando desde el planeta Krypton, que está atravesando una turbulenta etapa, se envía a un bebé recién nacido en una nave espacial dirigida al planeta Tierra. Años después, el joven Clark descubre que no es un niño cualquiera, que tiene una extraordinaria fuerza y es capaz de cosas increíbles.


Uno de mis miedos con el trailer se disipó rápidamente. Temía una clara separación entre una infancia tortuosa donde Clark fuera descubriendo sus poderes y se expusiera al rechazo de la humanidad, y luego una ensalada de tortas cuando aparecieran los problemas, con dos partes muy claramente diferenciadas, y especialmente una primera tediosa. Y aunque en parte es así, el proceso, especialmente durante la primera hora, no es lineal ni mucho menos tedioso.

La película comienza con un magnífico prólogo donde vemos Krypton y los problemas que asolan el planeta, así como la rebelión de Zod (Michael Shannon) y a los padres de Clark, o Kal-El según su nombre original, donde destaca un gran Russel Crowe que desborda carisma como Jor-El. El gran acierto es no seguir con la línea temporada, sino comenzar a alternar flashbacks con el presente, donde vemos a un Clark ya mayor, yendo de un trabajo a otro ganándose la vida como puede y metiéndose en líos cuando algún accidente ocurre y él acude a rescatar a las personas implicadas.


Durante su primera hora, la película es un acercamiento personal a Clark y sus dudas respecto a si será aceptado o no por la humanidad. He de reconocer que me gusta este planteamiento. ¿Cómo reaccionaría la humanidad ante el descubrimiento de alguien así de excepcional? ¿Habría miedo? ¿Sería aceptado o rechazado? ¿Qué debe hacer él, ayudar al ser humano o pasar de todo? Esta primera hora de película tiene el mérito (por lo menos para mi lo es) de mostrarnos una cinta de Superman sin tortazos y bastante interesante, un acercamiento muy personal y reflexivo a las implicaciones de sus poderes.

No obstante, se empiezan a apreciar algunos puntos oscuros en la historia. Hay veces que no consigo creerme lo que le está diciendo Pa Kent (un eficiente Kevin Costner, a pesar de todo) a su hijo, y no me lo creo porque lo que sugiere el padre de Clark es absolutamente demencial. No sé si este personaje estaría así construido en alguna de las versiones de los cómics, pero hay veces que da miedo oírlo hablar. Y otro punto a tratar es el evidente mensaje mesiánico. Y ojo, no me parece mal por el mensaje en sí, de hecho veo una relación muy clara e interesante; mi problema es lo reiterativo del mensaje, que llega a saturar y a veces es demasiado obvio.


Y sin entrar en muchos spoilers, comentar que después de esta primera hora de cruzada personal e introspección, llegan los tortazos. Unos tortazos megaépicos y desmesurados llenos de explosiones dignas del mejor Michael Bay. ¿Es esto malo? A priori diría que no... Tenemos a dos kryptonianos como Zod y Superman, más los secuaces de Zod, peleando a lo grande, no van a hacerse caricias, y en general, son secuencias de acción bastante disfrutables en sí mismas. Pero al final todo parece excesivo, e incluso se podría achacar algo de responsabilidad a Superman aquí; y lo que es peor, por momentos, tanta explosión y escena de acción acaba saturando y cansando.

Cuando salí del cine, salí contento porque había pasado un buen rato. El problema es el poso, reconstruir la película a posteriori. Una vez que se calman las aguas después de tanta vorágine destructiva, uno repasa el guión y empieza a ver cosas que no tienen mucho sentido. No voy a recopilarlas aquí, pero os comento que ya he podido leer varias entradas comentando estas escenas. Y tienen razón, hay agujeros de guión bastante importantes, cosas que no han quedado claras o ajustes para que todo encaje en el momento adecuado. Algunas de estas escenas son más perdonables, pero otras terminan chirriando.


Dentro de estos desbarajustes de guión, podría destacar en el plano más de personajes y menos de "chapuzas para que todo cuadre" la relación de Lois y Clark. A mi personalmente, me parece demasiado forzada, tanto su comienzo cuando lo encuentra (¿en serio, así de fácil?), como su desarrollo. No sé si habrá escenas eliminadas, pero la evolución de la relación entre estos dos personajes me ha parecido bastante apresurada. 

Por pasar a comentar algunas cuestiones técnicas de la película, decir que Henry Cavill como Clark/Kal-El me ha convencido, creo que ha conseguido meterse en el personaje y hacerlo creíble tanto a lo largo de su etapa dubitativa como luego cuando acepta su papel. También me gustó mucho Diane Lane como Martha Kent, la madre de Clark, y Antje Traue como una convincente y peligrosa Faora-Ul. Por su parte, Michael Shannon como Zod lo encuentro demasiado exagerado, especialmente durante la etapa en Krypton.


Los efectos especiales están bien, cosa que se presupone a una película de estas características, aunque a veces las escenas que simulan cámara al hombro me descolocaban un tanto, ya sabéis que no soy muy fan del síndrome de la cámara temblorosa. El recurso de los zooms sí me pareció bastante curioso. Y a mi personalmente, la banda sonora me ha gustado. Tiene un tema con mucha fuerza y personalidad, y va jugando con variaciones, pero Hans Zimmer es un maestro cuando se trata de percusiones. Quizá se le puede achacar la falta de algún otro tema que acompañe al principal, pero como digo, me gustó bastante.

El Hombre de Acero no me ha parecido el bodrio que muchos estaban vendiendo, aunque es cierto que hay algunos fallos de guión que pueden incomodar bastante. Tampoco me ha parecido una maravilla, y lo que es peor, su impresión se va diluyendo con el tiempo. A pesar de todo, yo pasé un buen rato en el cine viéndola, pero siempre asumiendo que hay que pasar por algunos actos de fe mientras se ve la película.

miércoles, 3 de julio de 2013

Temporada de series 2012-2013

Bueno, ya estamos en verano y las series principales de la temporada 2012-2013 terminaron entre mayo y junio, así que os traigo hoy la entrada recopilatoria sobre las series que estoy siguiendo. Como hablo de temporadas en particular puede haber algún ligero spoiler, pero como ya sabréis los que acostumbráis a leerme, no será nada serio. 

Comenzamos pues, ordenadas las series de mayor a menor interés, y destacando la ausencia de Fringe y Awake, que ya tuvieron su propia entrada para hablar de la serie completa, así como miniseries como Restless o temporadas autoconclusivas como en Black Mirror. Para una futura entrada dejaré las series de verano que están en emisión ahora mismo. Quitando todo eso (además del anime), os dejo con el resto.

Juego de Tronos, temporada 3
El primer lugar es por supuesto para Juego de Tronos. Después del pequeño bajón en la segunda temporada, que para mi gusto fue más espesa que la primera, la tercera vuelve a recuperar el mejor pulso narrativo. Creo que prácticamente todo mejora en esta temporada. A los personajes principales ya los conocemos, y a los secundarios que han ido introduciendo se les asimila bien al ser un número manejable. Buen uso de exteriores y hasta el montaje creo que ha mejorado, con transiciones entre escenas más fluidas por lo general.

Y en lo que respecta a la historia, esta temporada será recordada de nuevo por una escena crucial en la serie, de forma similar a lo que sucedió en la primera temporada. Algo que marca un punto de inflexión y que se ha ido preparando cuidadosamente a lo largo de todos los episodios. Hay algunos cambios respecto al libro a lo largo de la temporada (que a mi no me llegaron a molestar casi nada), pero todos los personajes crecen y evolucionan, y la historia avanza a buen ritmo. Es complicado quedarse con momentos de esta temporada, ya que en general me han gustado todas las tramas de los distintos personajes, pero destacaría especialmente las escenas de Jaime y Brienne, así como a Arya Stark y a La Reina de las Espinas, un personaje tremendamente carismático capaz de plantar cara al mismísimo Tywin Lannister. Me parece que uno de los aciertos de la serie de televisión respecto al libro, es el protagonismo que está ganando la casa Tyrell, gracias a que reciben algo más de tiempo en pantalla que en su equivalente literario. Dracarys.


In the Flesh, temporada 1
In the Flesh es una serie británica cuya primera temporada ha tenido nada más que tres episodios, pero que ha renovado para una segunda temporada, que se espera tenga cinco o seis episodios más. La serie arranca después de El Levantamiento, donde los muertos vivientes atacaron a la humanidad... y perdieron. Mientras se recupera de sus heridas, los médicos encuentra una cura para estos infectados (Síndrome de Muerte Parcial, lo llaman), de manera que pueden volver a su vida antes del evento, con su familia y sus amigos.

Más que una serie de acción mata-zombies como The Walking Dead, In the Flesh plantea un interesante debate moral sobre las comunidades y su miedo o rechazo a lo distinto o lo desconocido, llevando las cosas al extremo. No es que se incorpore un extranjero a la comunidad, es que la persona que regresa, en este caso el protagonista, Kieren Walker, llegó a ser un zombie. No solo eso, sino que recuerda las atrocidades que llegó a hacer, y además de hacerle frente, tiene que lidiar con el rechazo de una comunidad que luchó activamente para la defensa de la humanidad. Tiene personajes muy interesantes, además del protagonista, y los capítulos se ven con mucho interés, manejando bastante bien el ritmo de la historia así como las dosis de drama. Para mi, la sorpresa más agradable de la temporada.


Vikings, temporada 1
Esta es otra de las series que he empezado este año, aprovechando que era una temporada corta de 9 episodios. Es una serie producida por el Canal Historia, y narra los viajes de Ragnar Lothbrok y las primeras incursiones de los vikingos en las islas británicas. Está inspirada en hechos reales, aunque no es un documental.

Con Vikings tuve mis más y mis menos. Por un lado, al principio me fastidiaban algunos detalles de la ambientación que podían haberse cuidado un poco más. Si conoces algo de geografía nórdica algunos detalles te van a rechinar un poco. No obstante y pensándolo friamente, eso es hilar muy fino. Pero el comienzo de la serie también tenía algunos desarrollos poco inspirados y parecía que iba a estrellarse en la mediocridad. Afortunadamente, tiene un tramo intermedio bastante conseguido en el que los capítulos se van enlazando mejor, los personajes van creciendo y se van apreciando otros detalles sobre rituales o la vida de los vikingos y su choque cultural que me resultaron muy interesantes, además de tener una factura técnica bastante buena. Tiene algún pequeño bache aislado hacia el final (a mi el penúltimo capítulo no me gustó mucho), pero una season finale que deja con ganas de más y en general, con muy buen sabor de boca.


Modern Family, temporada 4
La cuarta temporada de esta sitcom mantiene un nivel aceptable, aunque en mi opinión ya comienza a mostrar síntomas de agotamiento. Las interacciones entre los distintos personajes ya están algo agotadas, y aunque se ha intentado dar un paso en este sentido (como en algunos detalles de los personajes de Haley y Alex, por ejemplo), no deja de ser más de lo mismo, con la diferencia de que se ha perdido la frescura, además de las ideas más brillantes para formar episodios.

Tiene algún par de ellos muy buenos (me gustan especialmente When a Tree Falls y Party Crasher), donde recuerda a esas dinámicas donde todo acaba influyendo para liarse de una manera hilarante, pero el resto, especialmente en su segunda mitad de temporada, no pasaron del entretenido, episodios normales con algunos gags graciosos, pero no tan trabajados como en temporadas anteriores. No me aburre, pero ya no le encuentro la misma chispa. A ver cómo sigue en la quinta.

The Big Bang Theory, temporada 6
Hablando de desgastes, habría que continuar con esta serie. Lo mejor que se puede decir de esta temporada es que ha frenado la caída en picado de calidad que se estaba produciendo en la quinta. Eso, por supuesto, es bueno, pero la serie sigue alejada de los fantásticos guiones que hacían reír a carcajadas en las tres primeras temporadas y ahora nada en un confortable nivel de "pues tampoco ha estado tan mal".

Esta sexta temporada continúa con la tendencia de la quinta y más o menos el mismo esquema de personajes, y ese sigue siendo el problema, desde mi punto de vista. Definitivamente, Big Bang Theory se ha transformado en una sitcom de parejitas, al más puro estilo Friends o Cómo Conocí a Vuestra Madre, pero ha perdido la esencia de sus primeras temporadas. Si uno acepta esto, podrá encontrar algunos capítulos entretenidos (The 43 Peculiarity es bastante bueno), pero a pesar de todo, hay capítulos que se me hicieron muy tediosos y donde no pasa nada reseñable. Sheldon me empieza a resultar bastante cargante (quién me lo iba a decir hace 4 años), y el resto de personajes tampoco ayuda mucho, puesto que se han estancado bastante. Ahora mismo, es una serie que veo en piloto automático, la sigo viendo por no perder el hilo y porque son 20 minutos a la semana, pero ya no me motiva especialmente.


Cómo Conocí a Vuestra Madre, temporada 8
Por supuesto, hablando de tedios no podía faltar la última temporada de Cómo Conocí a Vuestra Madre. Esta serie ha venido experimentando un bajón desde la temporada 5-6, y ya a estas alturas es asistir a una y otra vez lo mismo.

Capítulos por lo general bastante monótonos, ya ni hace gracia ni emociona como antes, con alguna excepción, como el episodio doble The Final Page, cuya resolución me gustó bastante. Pero la sensación que da es que de cada temporada se pueden aprovechar 5 o 6 episodios, y el resto es puro relleno con situaciones cotidianas y tal ya vistas en temporadas anteriores; antes hacía gracia, pero ya se nota la falta de inspiración. Y sí, en este por fin hemos conocido a la madre (al menos su aspecto visual), pero su presentación me ha parecido bastante mala, se podría haber hecho mucho mejor. Parecía más bien por compromiso, para intentar contentar a los fans después de 8 años. Y no, mi decepción con esta serie no viene por haber esperado 8 años para conocer a la madre.


Defiance, temporada 1 (abandonada)
Esta serie tiene el dudoso honor de haber sido la única que he dejado de ver tras comenzarla, después de 3 o 4 episodios, no recuerdo bien. La historia prometía bastante, o al menos, lo hacía para mi gusto: nos presentaba una Tierra habitada por una comunidad de distintas razas alienígenas después de una guerra interplanetaria, y donde estas razas tenían que adaptarse a convivir y salir adelante en un mundo que ha cambiado bastante.

El piloto prometía. Su desarrollo era bastante típico y tiraba del manual de recursos del guionista, pero el tener conflictos entre las distintas razas podía dar juego si se planteaba bien. Sin embargo y hasta donde vi, se tira por unos problemas de lo más mundanos, unos personajes arquetípicos y el ritmo de los episodios se me hacía cansino, además de que la historia era bastante predecible y con varias trampas argumentales para sacar adelante el episodio de rigor. Por momentos, llegaba a niveles molestos. Cuando una parte importante de la trama parecía ser una versión interracial de Romeo y Julieta (chico-alien con mechas en el pelo incluido), y la ambientación de las distintas especies, más allá de algunos rituales aislados, era totalmente facilona y poco distinguible de los humanos, perdí todo el interés. No sé cómo habrá seguido la historia, ni tampoco me interesa mucho, sinceramente.

sábado, 29 de junio de 2013

Space Mutiny

Ayer tocaba reseña de película cutre, pero nuevamente no he podido cumplir el plazo y la subo con un día de retraso. En esta ocasión, la excusa fue ir al cine a ver "Man of Steel", la reinvención cinematográfica de Superman. La semana que viene os hablaré de ella tranquilamente. Hoy, abro El Baúl Mohoso para traeros una cinta de ciencia-ficción ochentera: Space Mutiny.

En ella se nos presenta una nave espacial cuya misión es colonizar un planeta lejano. Para ello, la gente tiene que vivir durante generaciones en la nave, hasta alcanzar su destino. Sin embargo, hay gente que no está dispuesta a pasar más tiempo en la nave, y organiza un motín con el objetivo de descender en algún planeta cercano y empezar una nueva vida.

El póster de la película no le hace tanta justicia cómo sí lo consigue la carátula de VHS para alquiler. La edad dorada de los videoclubs, sin duda alguna. Space Mutiny es hija de su tiempo, o mejor dicho, encarna completamente a su tiempo, y así, traslada a los años 80 al espacio, música, guateques y hombreras.

Debo decir que me sorprendió el comienzo de la película, con unas batallas espaciales que, para los años 80 y la película que estamos considerando no estaban nada mal. Se notaba la falta de medios, pero no desmerece nada en absoluto y parecían hasta resultonas. Lo que en ese momento empezó con cierto aire de esperanza ante la posibilidad de que esta película no fuera tan mala (al menos en el apartado técnico), se desvaneció cuando leí que todas las escenas de batallas espaciales están tomadas (sí sí, tomadas tal cual) de la serie clásica de Galactica. Ahí, sin pudor ninguno, y toda una declaración de intenciones.

El punto de partida de la historia no está mal, y podría haber dado para una película decente. Estar aislado en el espacio durante tanto tiempo seguro que acarrea algún que otro transtorno, y es algo en lo que se está estudiando hoy día incluso. Sin embargo, aquí una vez planteado el plan de los malos aparece algún que otro agujero argumental importante, y la parte psicológica se deja totalmente de lado en favor de una sucesión de escenas de acción y tiroteos con pistolas láser donde veremos al héroe en acción.

La sala de control de la nave, con sus azafatas

El hilado de estas escenas por momentos resulta francamente bochornoso. Tenemos a algún secundario que descubre el plan y no se le ocurre otra cosa que comunicarlo por vídeo en lugar de ir en persona; tenemos malos que entran armados en salas sin que nadie repare en ellos; personajes de relleno que están ahí para ser matados sin ningún pudor, asumiéndolo sin problemas ya que ni se giran ni sorprenden cuando matan al compañero de al lado; un cuerpo de élite militar que no acierta a matar a los buenos en un tiroteo ni aunque tengan una ventaja de 10 a 1... Y un bonus especial para las como-se-llamen que no hacen más que juguetear con las bolas de plasma.

¡Fiesta, fiesta!

Pero si las escenas de acción están resueltas de manera un tanto cutre, el escaso desarrollo de personajes ni os digo cómo está. El protagonista, Dave Rider (Reb Brown), es un hipermusculado piloto guaperas que llega a la nave nodriza sufriendo un accidente, en lo que es el primer sabotaje de los rebeldes. Evidentemente será el héroe de la cinta, acompañado por la Doctora Lea Jansen (Cisse Cameron), hija del comandante de la nave. Solo os diré que la pareja protagonista empieza con mal pie, para variar, teniendo alguna que otra escena bastante lamentable al respecto (como la del invernadero), pero luego congeniarán en una discoteca que hay en la nave (¿?). A partir de ahí, ya podéis seguir vosotros. Al menos es de agradecer que la Doctora Jansen tenga determinación y valor y no se conforme con ser la dama en apuros.

La pareja protagonista, sacada directamente de un videoclip de la época

A lo cutre de las escenas de acción y los personajes habría que sumarle la ambientación. Tenemos salas de máquinas que son claramente almacenes con sus ventanas, donde uno aprecia la luz del sol; hay  persecuciones de coches que parecen sacados de una mala feria de barrio, mobiliario de casa de alquiler y ordenadores último modelo para llevar una nave espacial que funcionan con discos de 5 1/4. Además, en este futuro las hombreras han triunfado y han sometido a la humanidad. Si no, no se explica el diseño de los trajes. Sin contar por supuesto el toque marcadamente machista del vestuario femenino, con unos extraños trajes-bañador sin ningún sentido práctico, más allá del habitual "enseñar piernas", con alguna que otra escena de fanservice bastante ridícula. Una época muy oscura esta, es aterrador pensar que si los 80 hubieran durado siglos, así sería el futuro.

Lo rojo no es decoración, sale del lanzarayos junto con el fuego, aunque no sea en el mismo ángulo

A su favor, como suele pasar con este tipo de películas, varias cosas, aunque no fuese la intención original. Por un lado su duración, hora y media, por lo que no llega a hacerse pesada. Por otro, algunos detalles altamente hilarantes: ese villano de opereta con su correspondiente "muahahaha", las persecuciones de coches de choques por la nave (y sí, lo digo en plural, ¡hay más de una!), cosas que explotan, peleas cuerpo a cuerpo que parecen coreografiadas a cámara lenta en algunos momentos, masillas enmascarados, una banda sonora que parece un MIDI corrupto, más cosas que explotan o la emoción de detectar a los dobles en algunas escenas.

¡Wiiiiii...!


Es una película rematadamente mala, pero con la que uno puede soltar un par de carcajadas si sabe lo que está viendo. Toda una muestra de cine ochentero cutre, y máximo exponente de aquellos rincones oscuros de los videoclubs de la época. Para nostálgicos y que tengan cierto gusto por este tipo de cine, puede valer para echarse unas risas.

Ficha en FilmAffinity.

martes, 25 de junio de 2013

Premio One Lovely Blog

Con un poco de retraso os traigo otra nominación que le ha caído a este pequeño blog. En este caso se debe a Tomás, de Kindlegarten, a quien agradezco que se haya acordado de este pequeño rincón de la red. Os animo también a que echéis un vistazo a su página, donde os podréis encontrar unas reseñas literarias de lo más completas.

Hace no mucho ya seguí una de estas cadenas y respondía  varias preguntas. Este premio es bastante parecido, pero como se proponen otras 11 preguntas diferentes y ya dije que eso me parece una buena idea para que se conozca un poco mejor al ente que se oculta en la azotea de la Torre, me dispongo a responderlas.

  1. ¿Cuál es la mayor satisfacción que te proporciona escribir tu blog?
    La posibilidad de debatir luego en los comentarios con aquellas personas que se toman su tiempo en dejar unas palabras. Gracias a eso, y a hacer lo mismo en sus respectivos blogs, he podido ir conociendo poco a poco y en la medida de lo posible a mucha gente interesante.

  2. ¿Alguna vez tienes la sensación de estar predicando en el desierto?
    La tuve sobre todo cuando abrí el blog allá por 2005, cuando solo me leían dos o tres amigos en todo caso. Por contra y por fortuna, a pesar de que el blog ha sufrido dos grandes parones, me ha sorprendido muchísimo que al retomarlo la gente seguía por aquí y se animaban a dejar comentarios, lo que se agradece enormemente. Especialmente después del segundo parón, que fue bastante largo.


  3. ¿Te preocupa ofender las creencias religiosas, la ideología , la sensibilidad o los sentimientos de tus posibles lectores con tus publicaciones?
    En cierta medida sí, claro. Por supuesto que tengo mi ideología y tal, pero siempre he considerado que este blog no es lugar para tratarlas, ya que no es un blog personal. Y en las reseñas intento ser lo más respetuoso posible, ya que no veo sentido en lanzar ataques cuando hablo de alguna película o serie.

  4. ¿Aceptarías patrocinios, publicidad o promoción si condicionasen tu libertad de opinión y de estilo y tu elección de contenidos?
    No, en absoluto. Tampoco es que se me haya dado la oportunidad, que yo recuerde (xD), pero aunque llegara el caso, si hay un condicionamiento en los contenidos, la respuesta seguiría siendo no.

  5. ¿Necesitas algunas condiciones especiales para escribir tu blog (silencio, música, estar en un sitio en concreto, determinada hora del día, café, té...)?
    Uhmmm, no, creo que no. He escrito en mi casa y en casa de mis padres, con música y sin música, por la mañana o por la noche... Lo único que necesito es tener una hora y media por delante con ganas de escribir.

  6. ¿Piensas que tu blog (por su temática, su concepto, su orientación...) tiene fecha de caducidad?
    Je, habida cuenta que lo he parado indefinidamente dos veces, no puedo decir que no lo crea... Lo que sí puedo decir es que hoy por hoy no me planteo cerrarlo. El ritmo irá variando en función del tiempo y las ganas que tenga de ver y reseñar cosas, y de la situación personal que viva. Tampoco sé cómo estará mi vida de aquí a 10 años, lo mismo sigo hablando de películas, o lo mismo me he cansado de internet.


  7. ¿Crees que entre blogueros hay buen ambiente, camaradería, apoyo mutuo, o por el contrario hay competencia, envidia, rivalidades...?
    Creo que hay de todo. En lo que a mi respecta, la inmensa mayoría de experiencias han sido muy positivas. Algún que otro episodio desagradable he tenido, son muchos años ya en esto; pero por eso mismo, a lo largo de estos años he leído y me han comentado muchas historias que son ciertamente impresionantes, llenas de rivalidad y puñaladas. En ese sentido, me considero tremendamente afortunado.

  8. ¿Prefieres que un blog tenga una temática concreta y específica o qué trate diversos temas?
    En lo que a mi respecta, un temática concreta, aunque puede ser muy amplia xD Por ejemplo: reseñas. Ahí entran reseñas de cine, manga, anime, series, juegos, libros... Por supuesto, todo forma parte de la "cultura popular", que podría ser la temática que trata. Pero por ejemplo, no hablo de mis viajes, o al menos ya no (alguna entrada igual hay de hace años). Para eso me hice otro blog, porque entendía también que igual muchos lectores de reseñas no están interesados en saber por qué rincones del mundo he estado dando tumbos.

  9. ¿Consideras que hay un exceso de blogs actualmente en Internet?
    Hay muchísimos sí, pero no lo digo en el mal sentido. Al final uno tiene su rango de actuación, el tiempo libre es finito y puede leer una cantidad determinada, y escogerá aquellos que más le gusten. En lo que a mi respecta, me gustaría seguir con más atención más de los que ya sigo, pero muchas veces no me es posible. Hay mucha gente con muchas cosas interesantes que comentar y compartir.

  10. ¿Alguna vez has tenido un "bloqueo del escritor" que te impidiese publicar en tu blog?
    Claro, por unos u otros motivos. A veces el bloqueo ha durado un día, otras alguna semana, y otras varios meses, que fue cuando dejé de actualizar el blog. Creo que es muy difícil mantener la inspiración de manera constante, o la motivación de dedicar 3 o 4 horas semanales (o más) a escribir en el blog, cuando se puede hacer otra cosa o simplemente, no hacer nada.


  11. Por último, ¿Qué consideras más adecuado, recibir pocos comentarios de calidad o muchos aunque no aporten demasiado al blog?
    Iba a responder pocos y de calidad, pero creo que no estoy de acuerdo, así que voy a decir que muchos. La cosa es qué entendemos por "comentarios de calidad". Me explico. Por "pocos y de calidad" se podría entender, por ejemplo, comentarios donde se expongan con mucho detalle una serie de argumentos y hechos sobre la reseña en particular, y que luego puedan generar un debate sobre la entrada. Eso supondría descartar el resto de comentarios. Y la verdad, siempre se agradece que alguien se tome su tiempo para dejar unas palabras, y cualquier que tenga un blog, lo sabe bien. Ese comentario puede ser para apuntar su opinión al respecto de forma más o menos breve, indicar la intención de ver (o no ver) esa película o serie, sugerir alguna otra que le haya recordado, agradecer el descubrimiento de ese libro/serie/peli, etc. 
    Yo creo que estos comentarios sí que aportan al blog, aunque no generen ese debate. En todos esos casos, el comentario suele implicar que esa persona se ha leído la entrada y además, se ha tomado la molestia de dedicarle un rato de su tiempo a dejar un comentario. Que a fin de cuentas, esto son blogs y considero que la interacción entre los bloggeros debe ser un punto importante, y esos comentarios le aportan una camaradería y buen ambiente que son muy valiosos.
    Obviamente, lo de "muchos comentarios" no implica querer recibir algunos tipo "pole" y demás tontunas solo porque el contador de comentarios suba mucho xD 
Y eso es todo, espero que no os hayáis dormido con mis respuestas xD O sí, si tenéis problemas de sueño. Cualquier cosa con tal de echar una mano. Como ya ha pasado algún tiempo desde la nominación, y por tanto muchos ya lo habrán recibido, y como ya digo, hace poco ya seguí uno de estos premios y nominé a varios, me tomo la libertad de no nominar a nadie :)

miércoles, 19 de junio de 2013

Danza de Dragones

Hoy toca reseña literaria. Y es que finalmente, tras casi un año desde que salió a la venta en España, el pasado mes de mayo pude terminar al fin con Danza de Dragones, el quinto libro en la serie de Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin. No creo que a día de hoy esta saga necesite más presentación, puesto que la serie de la HBO ha puesto a la obra de Martin en boca de prácticamente todo el mundo. 

No es que haya tardado un año en leermelo. Soy lento, pero tampoco tanto. El problema fue que tuve que dejarlo por sucesivas vacaciones o estancias fuera, y es una buena roca como para llevarla de viaje. Así que tuve que posponer su lectura hasta hace cosa de un par de meses, más o menos. Tengo que avisar también que, aunque no habrá spoilers importantes en la reseña, es inevitable mencionar a unos u otros personajes, y si os parece que eso en sí mismo ya es un spoiler (por aquello de saber si siguen vivos o no), pues es lo que os vais a encontrar aquí. Pero nada más importante que eso.

Lo primero que debo empezar diciendo es que Danza de Dragones me ha parecido un libro un tanto decepcionante. Festín de Cuervos ya bajaba el ritmo respecto a Tormenta de Espadas, pero lo encontré algo inevitable, y no me aburrí leyéndolo. A fin de cuentas, después de todo lo que acontece en ese libro era necesario parar un poco y preparar el tablero para la siguiente fase del juego, y eso requiere tiempo y no tiene por qué estar lleno de batallas o acontecimientos que giren el curso de la historia. Pero con Danza de Dragones no he tenido esa sensación, he notado al libro estirado, demasiado estirado.
Imagen de Justin Sweet

No en vano, tiene unas 300 páginas más que Festín de Cuervos, llegando prácticamente a las 1100. Es un gran número de páginas, y el principal problema que me he encontrado es que uno tiene la sensación de que pasa poco que sea verdaderamente reseñable. Anteriormente, aunque por capítulos aislados uno no parecía ver la imagen global, sí que atisbaba ciertas pinceladas que iban cobrando forma a medida que pasaban los capítulos. Aquí no, o al menos, es la sensación que me ha dado. De relleno, en definitiva.

Por supuesto, hay momentos y capítulos aislados que han estado muy bien, y me han gustado bastante ciertas tramas, así como el punto a que ha llegado la historia. Por ejemplo, me ha gustado bastante la trama de Jon Nieve, que aunque igual se veía venir un tanto por cómo iban pasando las cosas, igual uno no se espera ese desenlace. Es de las tramas que me ha dejado más intrigado para el siguiente libro, sin duda. Relacionado con esta historia, he encontrado también muy interesante el personaje de Melisandre, al que se le va conociendo un poco más, y donde en este libro se le añaden algunos matices que desconocía de su personaje, haciéndola más humana.

De Bran tampoco tengo quejas, salvo que igual se ha alargado un tanto su parte de trama, pero me gusta hacia dónde va y lo que ha ocurrido en este libro. Hediondo supuso toda una sorpresa, ya no me acordaba de este personaje y fue interesante leer sobre él otra vez. No puedo decir lo mismo de otros como Tyrion o muy especialmente Daenerys, de los que tengo la sensación que han estado bastante desaprovechados. Se han movido, han hablado aquí y allí, y sí, al final pasan cosas, pero sus capítulos se me terminaron haciendo algo pesados de leer, salvo los últimos. En general, esa es la sensación general con todo el libro, salvo como ya digo, tramas aisladas, algunas revelaciones esporádicas y muy especialmente las últimas 150-200 páginas, donde por fin empiezan a pasar cosas, preparando la acción para el siguiente libro. 

Imagen de Michael Komarck
En definitiva, Festín de Cuervos y Danza de Dragones quedan como claros libros de transición, pero el segundo me ha dejado un regusto mucho más amargo que el primero. Del estilo de Martin poco hay que comentar a estas alturas, aunque sí he notado a veces que se explaya demasiado con las comidas, detallando absolutamente todo. Lo que no ayuda mucho a la sensación de relleno que transmite este libro.

Toda saga tiene sus altibajos, y en mi opinión, ahora Canción de Hielo y Fuego se encuentra posiblemente en su momento más bajo de toda la saga. Evidentemente eso no es bueno, pero el nivel mostrado hasta ahora era bastante alto, así que este pequeño bache no implica que ahora se haya convertido en una mala serie. Además, lo que se avecina, según se intuye por la situación de los distintos personajes y lo que hemos ido conociendo de la historia hasta ahora, es más que prometedor.

Confío por tanto en que tras este "pequeño descanso" de dos libros, los dos que queden (porque serán dos, ¿verdad?) sean más interesantes, con un ritmo mucho más ágil y donde uno recupere la sensación de que la historia va avanzando mientras la va leyendo. Espero que no haya que esperar otros 7 años para leerlo, a ver si es verdad lo que comentaba en entrevistas recientes y Martin acaba publicando The Winds of Winter en 2014/2015.

sábado, 1 de junio de 2013

A*P*E

Ayer fue último viernes de mes, y debería haber subido esta reseña. Entre unas cosas y otras no pude ver la peli antes y la he terminado de ver hoy, así que os la traigo hoy con un día de retraso. La seleccionada este mes para El Baúl Mohoso ha sido A*P*E, una coproducción de Estados Unidos y Corea del Sur estrenada en 1976.

El director (y coguionista junto a su hijo) es Paul Leder, un veterano de la Segunda Guerra Mundial que luego se dedicó al cine y a Broadway, y del que no me suena absolutamente nada. Su hijo y coguionista, Reuben Leder, trabajó posteriormente escribiendo episodios para series bastante conocidas como Flippler, Kung Fu o Magnum P.I.

A*P*E (no confundir con King Kong) trata sobre un gorila gigante que es encontrado en el Pacífico y que logra escapar del barco que lo lleva a tierra firme. El gorila al final llega a Corea, donde siembra el pánico arrasando aldeas y se queda extrañamente prendado de una famosa actriz americana que está rodando una película por allí.

No sé muy bien cómo catalogar esta película. Uno podría pensar por la sinopsis y el propio aviso referente a King Kong (tanto en el póster como alguna referencia en la propia película) que se trata de una cinta paródica de aquella. Sin embargo, una vez vista la película, no lo tengo tan claro, puesto que no podría tratarla de comedia, le falta ese toque mordaz que impregnan todas las parodias. O al menos las decentes. Así pues, más bien parece una mala copia del clásico de los años 30. A lo largo de todo el metraje uno se encuentra un despropósito tras otro, ya sea en los diálogos, como esa pareja de marineros del principio declamando las líneas de guión con menos espíritu que una caja de cartón, o hechos que suceden "porque sí".

A esto último podría poner ejemplos hasta que alcanzar el tope de longitud de entradas de Blogger, si lo hubiera. Y si no lo hubiera, pondrían uno. ¿Que el mono se escapa del barco? Pues este explota. Y además, ves explosiones en el agua, donde no hay nada. Y si explota el barco, ¿no le pasa nada al gorila? Pues no, no le pasa nada, es así de fuertote. Ni se le chamusca el pelo. Eso sí, parece que hace pie en mitad del mar sin ningún problema, algo que podremos comprobar en una gloriosa pelea con un tiburón blanco, al que le regala más de una ahogadilla. 

Un gorila gigante contra un tiburón blanco. Testosterona a tope, vamosssss

Y claro, después de juguetear en el mar con un tiburón blanco, pues llegas enfadado a la ciudad y te pones a destrozar casas de pura rabia, ¿a quién no le pasaría? Por supuesto, todas las casas explotan. Y la gente huye, claro. Eso sí, con sus maletas, que los coreanos son muy organizados. Y así podría seguir y seguir. Porque por cierto, tal y como sale en el póster, hay una anaconda gigante también, con la que se acaba peleando. O algo así, porque la escena dura menos de 30 segundos y está metida con calzador. Como la del tiburón, vaya. Y luego en contraste, hay escenas que no aportan absolutamente nada y duran una eternidad, pero que imagino que aprovecharían el poco material bueno que tendrían en cuanto a tanques y tal, para justificar el agradecimiento al ejército americano.

¡Espera! ¿Has guardado la camisa para mañana?

El guión en general es un desastre. Gran parte de la película consiste en el gorila destrozando maquetas, lo que resulta divertido la primera vez por lo cutre de la realización y las absurdeces de la gente, pero que acaba resultando algo repetitivo y cansino cuando se tira minutos y minutos reventando cosas sin que pase absolutamente nada. Eso sí, el gorila para ser tan gigante parece invisible, puesto que una y otra vez se podrá ver la clásica escena en la que está ahí y nadie lo ve hasta que no miran para arriba. Si hasta corren hacia él sin darse cuenta una vez... Por lo demás, el personaje femenino pasa del histerismo al síndrome de Estocolmo en menos tiempo que un productor americano en pensar hacer un remake de cualquier cosa, el gorila pasa de un llano a un acantilado de forma repentina... 

En cuanto a los personajes de esta obra, además del hombre vestido de gorila y los extras que corren despavoridos con su equipaje encima, la película tiene algunos personajes mínimamente reseñables. Tenemos a la actriz americana, que nada más llegar a Corea ya anda medio-esquivando tejos que le lanza sin cuartel un antiguo amigo-amante que anda por allí también. El propósito de este personaje masculino es plantear una táctica de acoso y derribo constante para llevársela a la cama (algo que intenta hacer en casi todas las escenas que comparten), o andar por ahí para intentar rescatarla cuando el gorila se la lleve. Y aparte, nos podemos encontrar algunos militares, tanto coreanos como americanos, que no lo hacen del todo mal. Oh, y al muñeco de trapo que lleva el gorila gigante en las manos y que hace de doble de la actriz cuando la secuestra.

El gorila bajando la colina con su Barbie

Como os podréis imaginar, los efectos son de malillos tirando a lamentables. El bajo presupuesto es evidente, pero me hace gracia ver que se anuncie como película 3D, algo que se aprecia en el póster que aparece en FilmAffinity. Mirando las escenas no me ha extrañado mucho, puesto que hay varios momentos en las que el gigante lanza rocas que van directas a la pantalla (algunos de ellos son una reutilización vil del mismo lanzamiento, sin ninguna vergüenza), y que parece un recurso bastante evidente encaminado al visualizado 3D. Para que se las den de modernillos las productoras ahora, cuando es algo que se lleva haciendo más de 30 años, ¿verdad?

El uso de maquetas y juguetes es evidente en las escenas, hay tanques de juguete, rocas que rebotan como balones de fútbol y ciudades de cartón. Los efectos de sonido son bastante tronchantes, el "fiu fiu" de cuando le tiran flechas es muy gracioso, así como las explosiones genéricas de los misiles que le lanzan. La música es repetitiva, y está muy mal editada: hay cortes según el montaje para luego volver a la otra escena y continuar por la música que estaba sonando, y los encuadres son bastante forzados para solventar el problema de la interacción del gorila gigante con los humanos.

¡Yepa! ¿De dónde ha salido este mono gigante que no hemos visto? Deberíamos mirar hacia arriba al correr...

¿Es mala? Sí, bastante. Es horrorosamente mala por su realización y un guión pobre, pobre. Eso sí, la sucesión de cutreces resulta agradablemente divertida y entretenida. A mi por lo menos me ha proporcionado varias carcajadas, ya sea por el muñeco de trapo, los sonidos de explosiones cuando no ves nada explotar, las explosiones cuando no debería explotar nada, o la peineta que dedica el gorila gigante cuando se carga un helicóptero. La importancia de los detalles.

¿Que os parece mala? ¡Pues id a ver una de Michael Bay!

miércoles, 29 de mayo de 2013

Fringe

Casi cinco años después de su estreno, allá por septiembre de 2008, Fringe nos ha dicho adios. Han sido varias las veces que la serie ha estado en la cuerda floja amenazada con una cancelación sin piedad, pero ha ido aguantando hasta que finalmente confirmaron una quinta y última temporada de 13 episodios, sensiblemente más corta que las anteriores, pero que parecía bastar a priori para darle un final digno a esta serie.

Muchos la han considerado la sucesora espiritual de Lost. No en vano, al frente del equipo creativo que ideó la serie, está J.J. Abrams. Después de crear Lost y mientras se encontraba trabajando en el reinicio de Stark Trek, Abrams ideó Fringe junto a Roberto Orci y Alex Kurtzman, junto a los que ya había trabajado en Alias. Sin embargo, Fringe no es Lost, y aunque en algunos momentos recuerde a ella, es una serie más accesible para el público general.

La historia de Fringe gira en torno a un departamento especial del FBI encargado de investigar fenómenos extraños. Estos parecen tener relación con los experimentos desarrollados años atrás por un científico que actualmente se encuentra ingresado en un manicomio: Walter Bishop. La agente Olivia Dunham se sitúa al frente de esta división, y junto al hijo de Walter, Peter, sacarán a este del manicomio para investigar los inquietantes sucesos que están teniendo lugar últimamente.

Antes de nada, comentar que la reseña está totalmente libre de spoilers, podéis leer con total tranquilidad. Supongo que es inevitable comenzar por lo primero que a uno le viene a la cabeza al leer la premisa: recuerda a Expediente X. La serie comienza además con una sucesión de episodios semanales autoconclusivos, que se podrían catalogar como "el monstruo de la semana", que la acercan bastante al funcionamiento de aquella. No obstante el ritmo de estos episodios es bastante entretenido, y la serie pronto muestra que su elenco protagonista es más que acertado: tanto Olivia Dunham, como Walter Bishop y Peter Bishop se encargan de mantener el interés durante el inicio de la serie, junto a unos casos curiosos y bien llevados, tanto de guión como de realización técnica.

Como digo, esta es quizás la comparación más evidente que se puede hacer al comenzar la serie. A partir de aquí, me gustaría destacar dos puntos muy positivos de Fringe: por un lado, la inclusión de una trama de fondo más compleja, de una mitología propia que la alejó de estas comparaciones, dándole una personalidad propia y más interesante de lo que cabría esperar en un principio. Y por otro, la gran química existente entre su reparto, ya no únicamente entre el trío protagonista, sino con todos los secundarios (secundarios principales, podríamos decir) que han ido desfilando a lo largo de los episodios. Va a ser complicado olvidar a personajes como Nina Sharp, el agente Broyles, Charlie y su ronca voz, el agente Lee, o Astro, por citar algunos. Todos tienen sus momentos de gloria, y de todos podría tirarme varios párrafos hablando.


Los personajes principales se merecen una mención especial. En ellos reside gran parte de la fuerza de esta serie, gracias a un excelente casting y a unas interpretaciones fabulosas, muy especialmente de John Noble como Walter Bishop. Este hombre ya me encantó (y aborrecí a su personaje) en El Retorno del Rey haciendo de Denethor, senescal de Gondor; aquí da vida a un personaje que, en parte gracias al guión y en parte gracias a su actuación, pasará a la historia de la televisión. Walter es un personaje extraño por sus manías, pero es inevitable cogerle cariño precisamente por lo mismo. John Noble retrata de manera fantástica todos los tics, manías y emociones de un personaje muy complejo con una calidad asombrosa, consiguiendo transmitir muchísimo con apenas unos gestos. Un trabajo lleno de mérito y digno de reconocimiento.

Anna Torv como Olivia Dunham también nos brinda un gran personaje, fuerte y carismático pero que va mostrando poco a poco su lado más humano y débil, a pesar de esa coraza que suele llevar puesta. Y Joshua Jackson consigue que su Peter Bishop no solo no resulte cargante, sino que se le coja gran aprecio también, gracias a la relación que va desarrollando con su padre entre otros factores, como su humanidad.

Si tuviera que destacar algo de Fringe, diría antes las relaciones de los personajes que la trama fantástica. La relación de Walter y Peter ha dado grandes momentos a lo largo de sus cinco temporadas, así como la química entre el grupo de la división Fringe, especialmente entre Walter y Astral. La serie maneja con acierto los clásicos temas de amistad, amor y sacrificio a lo largo de sus episodios, y lo hace en general de forma muy acertada, emotiva y épica, cuando procede según el caso.


Volviendo a la historia, la mitología de la serie y su evolución a lo largo de los episodios me resultó en líneas generales muy positiva. Me gustó que entre los casos semanales se incluyeran pistas u tramas que se entrelazarían más adelante con otros sucesos importantes, lo que ayuda mucho a la sensación de continuidad de la serie. Esta trama va adquiriendo tintes muy interesantes a lo largo de los episodios, y plantea situaciones que, si bien no se puede decir que sean rompedoras u originales, aportan una capa de profundidad adicional muy interesante, tanto para la historia como para los personajes e incluso los actores. Creo que cambiar de los episodios semanales autoconclusivos a darle más peso a arcos argumentales más complejos fue todo un acierto, y que la serie salió reforzada de esta evolución.

A lo largo de sus cinco temporadas, Fringe nos ha dejado episodios normales, episodios muy buenos y episodios brillantes. Salvo algunas excepciones, que las hay, ver un episodio de Fringe ha supuesto puro entretenimiento con una realización más que buena. Y afortunadamente, de los episodios brillantes se pueden encontrar varios, desde los cliffhangers que te dejan con las manos agarradas a la silla (como el final de la primera temporada, There's More Than One of Everything), a grandes revelaciones como Letters of Transit, o episodios conducidos de manera soberbia como Do Shapeshifters Dream of Electric Sheep?, The Firefly o The End of All Things.


Pero también hay pegas. Una vez vista la serie en su conjunto, hay determinados pasajes de la historia que ahora se notan en parte como relleno, hay historias que parece que han recibido un peso mayor del que luego han tenido en la historia global. Y además, la última temporada me parece en general y salvo momentos aislados, fallida, muy a mi pesar. Aunque la introducción de la línea argumental que se iba a desarrollar tuvo una magnífica introducción en la temporada cuarta con uno de los mejores episodios de la serie por el impacto que tuvo, creo que ha sido un tanto chapucera. 

Hay varios recursos narrativos que se han usado que provocan cierto sonrojo: amnesia, misiones episódicas para rescatar elementos que deben unirse para formar un plan (como si fuera Bola de Dragón), algunas licencias en el uso de ciertos escenarios como el laboratorio o el uso del ámbar, el mal uso que se ha hecho de las facultades de los Observers... Demasiadas cosas, incluido un final que, o se me ha escapado algo, o presenta una paradoja bastante importante.

Y esto supone una mancha precisamente donde más duele, al final. Es una pena, porque deja un regustillo amargo. De todas formas, yo os recomendaría que le dieseis una oportunidad. Tiene sus fallos, hay algunos episodios flojos, pero muy posiblemente os enganchen sus personajes. Y si os gusta la ciencia-ficción, su mitología os terminará intrigando tarde o temprano. A pesar de todos sus fallos, gran parte de ellos concentrados en la última temporada, para mi pesan más sus virtudes. Es una serie que me ha proporcionado grandes momentos de televisión y a la que ya echo de menos.



Keep looking up.

viernes, 24 de mayo de 2013

Las Ventajas de ser un Marginado

Esta película la tenía apuntada desde que anunciaron su estreno el año pasado y comencé a leer críticas, tanto de la propia película como del libro en que se basa. En prácticamente todas se destacaba la calidad de la historia, y eso atrajo mi atención.

La adaptación de Las Ventajas de ser un Marginado (The Perks of Being a Wallflower en el original) corrió a cargo de Stephen Chbosky, el propio autor del libro, que se encargó también de adaptar el guión. Teniendo esto en cuenta, la fidelidad de la adaptación parece más que asegurada.

La película nos presenta a Charlie, un chico que no destaca en su entorno, y generalmente es así por voluntad propia, aunque esto hace que no tenga muchos amigos. Su vida transcurre de manera bastante tranquila y anodina hasta que un día conoce a Patrick y Sam, y descubrirá ese fascinante mundo de la adolescencia que hasta ahora apenas había experimentado.

Las Ventajas de ser un Marginado lo tenía todo para ser una historia que, aparentemente, no encontraría interesante. No soy muy fan de las historias de instituto americanas, ya que generalizando un poco, casi todas las que he visto me parecen cortadas por un mismo patrón. Y esta no empieza especialmente innovadora. Tenemos el clásico instituto americano, con sus bromas al grupito de chavales diferentes, los partidos de fútbol americano, sus animadoras, los bailes y toda la parafernalia habitual. Deduzco que será cierto y serán así, pero la temática no me va mucho. Y cuando parece que la película va a ser un refrito de más de lo mismo, te das cuenta que no es así.


Charlie no es el clásico marginado friki, y junto a sus amigos, presentan un retrato más complejo y lleno de matices de esta edad de lo que esperaba en un principio, alejados de los estereotipos más habituales a pesar de estar presentes en la película. Es cierto que la película no inventa la rueda y es otro retrato más de la adolescencia y esa etapa de descubrimiento de la amistad y el amor, el alcohol y las drogas, y esa sensación de soledad y búsqueda que la caracteriza, pero estos temas están en general tratados con mucho gusto y delicadeza, de una manera muy natural y creíble, y esto ha sido lo que más me ha gustado.

La película destila honestidad y calidez, y es así en gran parte gracias al buen trabajo de sus protagonistas. De entre los tres, tendría que destacar sin ninguna duda a Ezra Miller en su papel de Patrick, un personaje lleno de carisma fantásticamente interpretado; Emma Watson y Logan Lerman tampoco se quedan muy atrás, especialmente la primera, aportando un trabajo más que notable. El resto de secundarios que aparece cumple bastante bien con su función.

El motor formado por las relaciones de este trío protagonista funciona muy bien a lo largo de todo el metraje, y su buen hacer ayuda a que las historias contadas se sientan cercanas. Mi única pega en cuanto al ritmo de la película, es que a veces da la sensación de ir demasiado deprisa en ciertos pasajes de la historia, algo que igual se podría haber evitado aportando algunos minutos más, algo que no sería muy dramático en una película que apenas supera los 100 minutos. 


También se podría decir que algunos aspectos de la historia parecen algo forzados, en cuanto al trasfondo de los personajes. A veces da la sensación de que han pasado demasiadas cosas en un círculo muy reducido. No obstante, no es algo que chirríe especialmente y desde luego no empaña la buena sensación que deja la historia, que me parece que tiene un guión bastante sólido.

La banda sonora de la película es otro aliciente adicional, especialmente para todos aquellos que crecieron en los 80 y 90. El uso de la música es muy acertado y aporta un factor nostalgia bastante curioso que ayuda aun más si cabe a empatizar con los personajes y la historia. En general y por lo demás, el apartado técnico de la película es bastante correcto, sin grandes alardes pero siempre muy sobrio.

Las Ventajas de ser un Marginado es una buena película, o a mi por lo menos me ha gustado mucho. Creo que retrata desde un punto de vista muy honesto y sencillo esa etapa bulliciosa de la adolescencia, sin caer en clichés y con muy buen pulso narrativo, y que resulta muy fácil conectar con ella. Me parece además que funciona en tanto que transmite con mucha fuerza ese sentimiento de búsqueda y deseo de pertenencia que quien más, quien menos, ha tenido en algún momento de su vida, muy posiblemente durante esa etapa. Quizá no sea la opción más adecuada para una tarde palomitera, pero tampoco es un dramón nepalí. Lo que sí creo es que me parece una película que no decepcionará a los que se sientan interesados por su historia.