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lunes, 9 de septiembre de 2013

Avatar

He tardado cuatro años, pero finalmente he visto Avatar, la última incursión en el cine (sin contar documentales) de James Cameron, director de las muy interesantes Terminator, Abyss y la laureadísima Titanic, entre otras obras.

Sin ninguna duda, esta fue una de las películas más esperadas del 2009, año en que fue estrenada, así como una de las que alcanzó mayor repercusión. Por un lado, debido al retorno de Cameron al cine 12 años después de Titanic; y por otro, porque prometía un avance sin igual en el mundo de los efectos digitales. Con más de 2700 millones de dólares recaudados, la película fue un éxito abrumador en taquilla.

¿Y por qué no la vi yo? Pues principalmente porque la historia no me llamaba la atención, a pesar de que prácticamente toda película o serie con temática de ciencia ficción capta mi atención rápidamente. Y además, el gran factor de cansinismo que alcanzó la gente con esta película, y que unido a las pocas ganas que yo ya tenía, hicieron que no fuera a verla al cine. Una vez vista me arrepiento de ello, aunque no porque la película sea una maravilla.

Avatar cuenta la historia de Jake Sully, un antiguo marine que se ha quedado paralítico. Sully es reclutado en un programa especial para ir a Pandora, un planeta donde se ha encontrado un mineral muy valioso para los terrícolas. El problema es que el planeta no es habitable para los humanos, por lo que se ha puesto en marca el proyecto Avatar: unos seres biológicos con mezcla de ADN humano y de los Na'vi (los nativos de Pandora), controlados por los primeros. De esta manera Sully puede volver a andar, y su misión no es más que infiltrarse entre los Na'vi y convencerles de que les dejen extraer el mineral de su planeta.


Decía antes que me arrepiento de no haber ido al cine a verla. Y es que esta es una película que en una sala de cine tiene que ser una auténtica gozada. Visualmente es apabullante el despliegue visual, y además es consciente de su enorme superioridad técnica, de lo que se encarga de recordarnos una y otra vez con escenas muy dadas a ello.

La ambientación de Pandora es espectacular. Todo se nota muy vivo y dinámico, y los planos que nos muestran grandes panorámicas del planeta son enormemente disfrutables. Se aprecia un mundo rico en vegetación y fauna, y han intentado trabajarse un ecosistema propio, aunque algunas veces las criaturas presentan reminiscencias claramente terráqueas, pero por lo general resulta algo diferente y es de agradecer. También se nota el gran trabajo técnico en las reminiscencias de los avatares con los personajes que los controlan, por ejemplo.


El problema que tengo con Avatar, es que aunque el envoltorio es una maravilla, el contenido es bastante discreto. Una vez que se pasan los fuegos artificiales del derroche visual, lo que queda es una historia ya vista y contada en numerosas ocasiones; sin ir más lejos, lo primero que a uno se le viene a la cabeza es la historia de Pocahontas.

No es que pretenda que la película suponga un giro revolucionario en la manera de narrar historias,  o que resulte lo más original en su historia en décadas, pero me resulta bastante molesto ver una película y saber lo que va a pasar casi desde el principio. Hay veces que un guión predecible se oculta en buenos personajes o algunas escenas más impactantes relacionados con ellos, pero no creo que sea el caso de esta película, donde encuentro a los personajes, ya sean los héroes o los villanos, bastante planos.


Avatar me pareció tremendamente predecible de principio a fin. Aunque esté bastante trillado a estas alturas, la película tiene un buen mensaje y motor, mostrando otra versión de la lucha entre la naturaleza y el modo de vida más desenfadado y en armonía de los nativos, con la maquinaría industrial y el modo de vida destructivo de los humanos. Sin embargo esto resulta suficiente para aguantar las 2 horas y cuarenta minutos que dura la película. Al menos, no sin elementos adicionales, por lo que hay algunos tramos en los que el visionado se hace cuesta arriba.

Y es que tampoco me parece que la historia pueda depender de los personajes para soportar el peso de la narración, como decía. A Jake Sully (Sam Worthington) le podemos anticipar todas sus acciones con una hora de antelación, algo parecido que Neytiri (Zoe Saldana), la Na'vi que se encuentra Suly y que le introducirá en el clan. Tendremos el clásico triángulo romántico y el también bastante clásico desarrollo de esta relación, así como algunos cambios en las relaciones de los personajes que no me quedaron muy claras (como el doctor que va de amiguete a lanzapullas en un intervalo de dos escenas), o villanos de manual. Los actores protagonistas por su parte no están mal en su papel, aunque si tuviera que elegir me quedaría con la siempre solvente Sigourney Weaver interpretando a Grace, una de las científicas al mando del proyecto Avatar.


Luces y sombras, por tanto. Pero aunque pueda parecer que no me ha gustado nada, no es eso, mi valoración general es positiva. Es una película que tiene un apartado técnico ciertamente sobresaliente, y que se nota que estaba en otra liga respecto a otras producciones, tiene un buen mensaje y partes muy inspiradas, especialmente las escenas de acción. Pero los personajes planos y el desarrollo tan evidente que tiene lastra el visionado.

Estoy convencido de que me hubiera gustado verla en el cine. Mi impresión sobre la historia sería la misma, pero esta película está pensada para ser vista en pantalla grande, o incluso en Imax o 3D. Y eso que soy muy reticente al 3D... Eso sí, no me parece la obra maestra que he leído o escuchado en varios sitios, porque en lo que respecta a guión muestra algunas carencias importantes para mantenerse al nivel técnico que tiene. Pero en su conjunto, es una película de ciencia ficción interesante y que ya únicamente por el apartado técnico hay que echarle un vistazo.

lunes, 2 de septiembre de 2013

Ultra Warrior

Como viene siendo tradición últimamente, con un par de días de retraso os traigo la película del Baúl Mohoso de agosto: Ultra Warrior, también conocida como Welcome to Oblivion.

Esta película se estrenó en 1990 y está dirigida por Augusto Tamayo San Román y Kevint Tent. El primero es un director peruano que sigue en activo, rodando cintas en su país que ni son un éxito ni son un desastre (algo ha mejorado entonces respecto a esto), mientras que el segundo no volvió a dirigir más y se concentró en su trabajo de editor, trabajo por el que recibió una nominación al Oscar por The Descendants.

Los guionistas son Len Jenkin y Dan Kleinman, que no se han prodigado mucho más en este trabajo. Jenkin tuvo algo más de repercusión y escribió algún guión para la serie de televisión de La Masa (The Incredible Hulk), todo un clásico.

La elección de esta película, además de ser una de las peor valoradas que he visto nunca, fue por su argumento, que pensaba que iba a acompañar. La acción se desarrolla en un futuro post-apocalíptico, donde la humanidad se ha enfrentado a un desastre nuclear, y la población superviviente se ha dispersado. Parte de ella vive en nuevas ciudades, gobernadas bajo un estricto control militar, mientras que los pobres viven en desiertos donde la radiación campa a sus anchas. En el desierto, donde no hay ningún tipo de control, viven los muties, seres humanos que han sufrido mutaciones debido a la radiación y que tienen que soportar las atrocidades a las que les someten los bandidos, también habitantes del desierto, que los torturan, abusan de ellos y venden como esclavos.

El punto de partida no tiene mala pinta. Es decir, futuro post-apocalíptico, mutantes, lucha de clases, opresión de un pueblo por unos malvados... Son elementos que, aunque vistos hasta la saciedad, pueden dar pie a buenas historias, o en este caso, a algunos chascarrillos divertidos o momentos absurdos. Pero lamentablemente, esta no es una de esas películas malas-divertidas, sino mala-mala, carece de prácticamente cualquier elemento absurdo que hace entrañable a este tipo de producciones.

Como decía, el principio no está mal, y la historia propone un prólogo bastante bien ejecutado que logra ubicar al espectador en este escenario de opresión y ambiente a lo Mad Max. Es más, la siguiente escena comienza con una versión del House of the Rising Sun, así que empecé a plantearme que igual no iba a estar tan mal.

Nuestro héroe, de resaca

Pero no, nada que hacer. De ahí pasamos a un club de strip-tease donde está Kenner, nuestro protagonista y héroe pasando el rato, y la película dedica un buen rato a enseñar algunas escenas medio eróticas que no vienen al caso.

Y es que, como viene siendo habitual con este tipo de producciones, el problema está fundamentalmente en el guión. A la media hora de película seguía sin tener claro cuál es el propósito del protagonista. El prólogo está bien, pero luego se van metiendo elementos confusos que parecen sacados de la manga, y que no hacen más que complicar el seguimiento de la película. Todo se mezcla en un sinsentido con el club de alterne, un combate a muerte de mutantes o una fuga bastante mal ejecutada, con un trasfondo de rebelión, mutantes y una invasión alienígena proveniente de un universo paralelo introducida muy a posteriori y con un objetivo cuanto menos, ridículo, un villano que apenas hace presencia en pantalla, profecías a destiempo, etc. etc.

Y el villano, The Bishop, que apenas sale dos veces en toda la película...

Todo este desarrollo viene de la mano de situaciones rocambolescas (¿para qué recoger un fusil cuando puedes usar un palo contra los malos?), coches que explotan, bicicletas que explotan, diálogos absurdos y demás cutradas. El gran problema, a diferencia de otras producciones similares, es que da la sensación de que Ultra Warrior se toma en serio a sí misma, y eso es un error fatal.

¡Contemplad el arma definitiva! Ya veréis cuando choque con algo...

Ademas, la película hace un uso abusivo del flashback donde se narran hechos pasados. Lo que para el prólogo está bien, a la cuarta o quinta vez acaba cansando. Esto se explica teniendo en cuenta que habrán rodado una decena de escenas, y luego todo el trasfondo no ha sido más que "reciclado" (u homenajeado que dirían algunos) de material de otras películas y series, lo que añade bastante confusión a la historia, ya que evidentemente, hay bastantes diferencias en la ambientación de estas escenas.

Por lo demás, se vuelve bastante predecible y llena de clichés, como la famosa profecía a manos de un mutante clarividente (¿el lobo blanco? En fin...), la chica que aportará tensión sexual y que por cierto, es tremendo cómo le justifica a la chica su papel en toda la historia el vidente..., y una conclusión descafeinada, mal llevada y muy inverosímil.

Ya ni hasta a los videntes en mitad de una profecía respetan los de los punteros láser...

El maquillaje está al nivel de las actuaciones: bastante atroz, donde se notan a la legua los implantes y añadidos de los mutantes, así como las carencias de los actores, que interpretan a unos personajes sin ningún carisma.

Un ejemplo de mutie

Ultra Warrior podía haber sido una película divertida si no se hubiera tomado en serio a sí misma, o hubiera incluido algunos elementos más absurdos. Pero no, intenta ser algo que no puede conseguir, y el resultado es una cinta bastante aburrida a pesar de su escasa hora y cuarto de metraje.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Recorriendo la Tierra Media: La Comunidad del Anillo

Continúa el reto Recorriendo la Tierra Media, y en esta ocasión os traigo el primer libro de la trilogía de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo. Como casi todos sabréis, El Señor de los Anillos sigue la historia de El Hobbit, cuya reseña podréis encontrar en el apartado dedicado a este reto.

La intención de Tolkien era publicar las tres novelas que componen El Señor de los Anillos en un único volumen, es decir, como si fuera un único libro. Sin embargo y debido a su longitud, la editorial inglesa (Allen & Unwin) decidió dividirlo en tres partes, publicando la primera en julio de 1954. Cada uno de los tres libros que forman la trilogía constan a su vez de otros dos.

Debido a esa intención original de que fuera publicado como un único libro, he dudado hasta el final si esperar a leerme la trilogía para publicar una única reseña, o hacerlas individuales; tras comentar con algunos de vosotros y como el reto originalmente estaba planteado con los libros individuales, así se va a quedar.

La Comunidad del Anillo se sitúa algunas décadas después de la aventura de Bilbo. Este va a celebrar su 111 cumpleaños y prepara una fiesta para todo Hobbiton, en la que anuncia como su heredero a Frodo, su sobrino, al que le deja todo; desde Bolsón Cerrado hasta el anillo mágico que encontró en su aventura con los enanos. Sin embargo el anillo pronto adquiere más importancia de la que parecía tener en un principio, cuando llega Gandalf y le comunica a Frodo que ese misterioso anillo bien podría ser el que perdió el Señor Oscuro en la última guerra contra los pueblos libres. Frodo deberá ponerse en camino con el anillo, para buscar consejo sobre su futuro.

Al igual que me pasó con El Hobbit, hacía tiempo que no me enfrentaba a la lectura de El Señor de los Anillos. No tenía miedo a una relectura, ya que son varias veces ya las que he viajado por las páginas de esta saga. Son muchas horas dedicadas a recorrer la Tierra Media, así que esperaba que aunque hubieran pasado varios años, sería como volver a un lugar conocido. Y así ha sido.


Hay que reconocer, no obstante, que el comienzo del libro no es precisamente el mejor inicio para enganchar a nuevos lectores. Tolkien comienza el libro con un prólogo dedicado a los hobbits, donde se nos cuenta las distintas razas de hobbits que hay, cómo está organizada La Comarca o incluso de la hierba para pipa. Narra también cómo Bilbo se hizo con el anillo, por lo que tiene interés especialmente para los que se inician en la saga con este libro, pero es un compendio de datos que igual puede ser algo arduo para los que no tengan especial interés en toda la mitología que rodea a la historia. 

Los primeros capítulos recuerdan bastante al espíritu aventurero de El Hobbit. Creo que si bien el prólogo es muy poco agradecido para empezar, una vez que se llega al primer libro de La Comunidad del Anillo el ritmo es francamente bueno. Tenemos un nuevo viaje, con nuevos compañeros y pequeñas aventuras que se van sucediendo a medida que los personajes avanzan, desde algunas más inocentes como las de los hongos del granjero Maggot, otras más místicas como la de Tom Bombadil (uno de los pasajes más fascinantes de los que tiene toda la saga) o algunos momentos de más tensión como la primera aparición de Trancos en Bree. Pero en general, todas sirven para ir conociendo poco a poco el entorno y la historia del lugar, así como afianzar la dinámica del grupo de hobbits.


Pero al igual que ya desde el segundo capítulo se puede ver que este libro será más oscuro, Tolkien se encarga de recordarlo con una presencia bastante constante, inquietante y acertada: los Jinetes Negros. Estos obligan a los hobbits a viajar con cautela y a no parar de moverse, y aportan un punto de tensión muy acertado en distintas partes de esta primera etapa más introductoria, cuya culminación, en este primer libro en que se divide La Comunidad del Anillo, tiene lugar en la Cima de los Vientos.

Esta parte introductoria y aventurera termina con este primer libro, mientras que el segundo ya adquiere un tinte mucho más serio a raíz del Concilio, donde se forma el grupo definitivo y la misión adquiere ya un objetivo claro. A partir de este punto la historia ya se nota más seria, va adquiriendo un tono más oscuro y alejado de las bromas, y las aventuras son mucho más épicas. Ya no hay arañas parlanchinas, sino que hasta unos cuervos pueden transmitir tensión, por no hablar de criaturas como el Balrog o entidades tan curiosas como Caradhras. Pasajes como el de las Minas de Moria y muy especialmente, el puente de Khazad-Dûm permanecen de manera imborrable en mi recuerdo; todavía recuerdo las sensaciones al leer este capítulo por primera vez.


Los personajes, por el contrario, no sería un punto que destacase especialmente. Si bien es interesante ver la evolución de esa amistad que se va forjando entre Frodo y Sam, y algunos momentos de Gandalf y Aragorn, el resto de los personajes están muy ensombrecidos por el peso de la historia. Incluso Aragorn, a pesar de todo lo que me gusta, es un personaje con muy pocos matices, una vez que se revela quién es. En ese sentido, posiblemente Trancos aportaba mucho más juego. Boromir, Legolas y Gimli tienen poco peso todavía, y nuevamente creo que son personajes un tanto planos, especialmente Boromir, del que hubiera agradecido algo más de trasfondo. En cuanto a Legolas y Gimli, debo decir que me pareció un tanto forzada la evolución de su relación a raíz de Lorien.

Creo que es un problema de desarrollo. Y es que si bien a otros libros se le puede achacar un exceso de relleno en muchas partes, me parece que La Comunidad del Anillo se hubiera beneficiado con unas cuantas páginas más donde hubiéramos podido ver más interacción y construcción de personajes, más trasfondo.


Esto no llega a ser un problema serio porque la importancia de la historia creo que eclipsa en este caso para bien los defectos en los personajes, de manera que no se repara mucho en ello. Y es que Tolkien, al menos en mi opinión, sabe narrar historias. Siempre se le ha achacado mucho que se excede en sus descripciones, y es verdad... Pero sabe cómo hacerlo, y consiguió engancharme una vez más y que visualizara perfectamente toda la escena de la historia, toda la acción. Es gracias a esas descripciones, y a ese contexto histórico que va dejando aquí y allí, que Tolkien consigue que te sientas como si conocieras la Tierra Media. Y eso no es algo que hayan conseguido muchos más escritores, a ese nivel.

En definitiva y para ir terminando, La Comunidad del Anillo me parece un muy buen primer libro de trilogía, mezclando acertadamente capítulos de introducción y ambientación con otros más oscuros y de acción. De esta manera atrapa al lector a la vez que este va conociendo más sobre el mundo de la historia, sobre las razas que allí habitan y la amenaza que les acecha. Quizá falle un poco en el apartado de personajes, pero lo va compensando con una historia en constante crecimiento. Y ese final, tan abierto, no hace más que potenciar las ganas de continuar con el segundo libro, Las Dos Torres, que espero poder reseñar próximamente.


Reseñas de otros participantes en el reto:

lunes, 19 de agosto de 2013

Suisei no Gargantia

Suisei no Gargantia era una de las producciones más llamativas de la pasada temporada de primavera. Con 13 episodios a cargo del estudio Production I.G. y con toques de ciencia-ficción en su trama, se aventuraba, al menos en mi caso, como uno de los estrenos más interesantes.

La historia arranca en un futuro lejano, donde la humanidad se ha expandido por el espacio y se encuentra en una interminable guerra frente a unos seres conocidos como Hideous. En una de las batallas, Ledo (o Red, según donde consultéis), cae en una especie de distorsión espacio-temporal junto a su arma humanoide (Humanoid Mobile Weapon), Chamber. Aparecen en un extraño planeta cubierto de agua, donde los habitantes no parecen conocer la situación actual de la humanidad, ni su guerra.

Una trama de ciencia-ficción, una serie futurista y guerras entre dos especies enfrentadas, con el elemento además de choque cultural al aparecer en un planeta desconocido. El comienzo de Gargantia me gustó bastante. El primer episodio tiene dos partes claramente diferenciadas: una primera de introducción y batalla contra los Hideous, y una segunda donde Ledo y Champer aparecen en este extraño planeta y se encuentran con la gente que allí habita. Curiosamente y a pesar de lo espectacular que pudiera ser la intención de la batalla, me gustó más el choque cultural que comienza a desarrollarse en la segunda parte del capítulo.

Precisamente, uno de los puntos fuertes de la serie me parecía el desarrollo de este encuentro entre dos culturas totalmente diferentes. Ledo y los humanos que habitan ese planeta no comparten una lengua común, y la aproximación al entendimiento está hecha de manera bastante curiosa y acertada, incidiendo en el miedo a lo desconocido o al "agente externo", siempre levantando suspicacias y donde la confianza no se regala.


La ambientación también me gustó. Presentan un estado del planeta interesante, totalmente cubierto de agua, y han intentado por lo menos trabajar en una adaptación tecnológica para hacer frente al estado actual y las necesidades de la humanidad en ese lugar, como la organización de la flota de barcos o la explotación de los recursos sumergidos, entre otros detalles sueltos.

Otro punto positivo de la serie es su animación, como esperaba de una producción de Production I.G. Al menos, y salvo algún episodio puntual, acabé muy conforme en lo que respecta al colorido de los episodios, la calidad de los detalles o la fluidez de las escenas de acción. Otro tema ya sería hablar del diseño de personajes, que están claramente dibujados siguiendo el manual de los clichés del anime, y aporta bien poco. Llega a ser insultante también la presencia femenina en esta serie, presentando un buen número de mujeres con unos diseños totalmente enfocados al fanservice más facilón.

Pero el problema de los personajes no es únicamente de diseño, es algo genérico. Suisei no Gargantia no tiene personajes interesantes, y creo que es una de las razones del bajón en interés que se produce a mitad de serie. Ledo no es un protagonista muy interesante, y aunque sus esfuerzos por adaptarse en algunos momentos son entretenidos y se puede empatizar un poco con él, no consigue enganchar al espectador. Y mención aparte merece Amy, la niña mona creada para que nos guste y se supone que el enlace de Ledo con su mundo actual en Gargantia, y que no podría ser más cargante.


Además, la serie presenta un buen número de secundarios muy desaprovechados, como Bellows o Ridget, teniendo algo más de protagonismo Pinion, un personaje que ejerce de motor argumental en cierta parte de la trama y también resulta bastante cansino. Curiosamente, el mejor personaje de todos creo que es Chamber, el arma humanoide.

Y el otro responsable del bajón en interés, es el guión. Dedicar 6 episodios en una serie de 13 al proceso de adaptación de Ledo a Gargantia es una salvajada en lo que respecta a ritmo narrativo. Tras un sugerente comienzo, Suisei no Gargantia cae en una monotonía bastante importante, donde realmente pasa bien poco, y uno ya empieza a temer que luego va a llegar todo de golpe. Durante la primera mitad de la serie, se suceden capítulos donde vemos más integración de Ledo, algo de la vida en Gargantia, y escenas inútiles que no aportan nada, como la inevitable escena de playa o incluso un baile que no pinta absolutamente nada. Ya me estaba esperando el capítulo de las aguas termales...

Cuando ya parecía que del desastre no se iba a librar, al menos la serie recupera su idea original y presenta el inevitable conflicto, introducido muy tarde, para mi gusto. Pero al menos este conflicto consigue remontar un poco el vuelo, ya que la serie gana en interés, y de hecho llega a presentar algunas escenas bastante buenas e impactantes, obteniendo al final algunos capítulos decentes.


El problema es que a pesar de que mejora el ritmo de la serie, hay algunos giros que a pesar que tratan temas interesantes, como el concepto de deidad o de inteligencia artificial, no me terminan de cuadrar, me parece que están introducidos muy tarde en la serie. Eso es lo que pasa cuando uno anda mareando la perdiz durante la primera mitad.

Al final da la sensación de que Suisei no Gargantia es un batiburrillo de ideas sin un claro objetivo, picoteando de diversos géneros, pasando sin ningún pudor del space opera al slice-of-life, para luego estancarse y retomar la acción y tocar ideas sueltas y poco explotadas a lo largo del resto de la serie, cuando ya apenas faltan dos episodios. Es una lástima, porque tiene buena animación y una ambientación muy interesante, pero creo que el desarrollo de su guión y el poco interés que generan sus personajes juegan mucho en su contra, siendo una serie muy prescindible.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Primeras impresiones: temporada de verano de anime 2013

Aquí os traigo mis impresiones sobre los estrenos anime que he empezado en la temporada de verano, una vez que he visto tres episodios de cada una. Con un poco de retraso, pero la vida no me da para más, sobre todo cuando hablamos de semanas de vacaciones o pre-vacaciones.

Esta temporada veraniega he comenzado tres series, lo que no está del todo mal teniendo en cuenta la escasez de series que encuentro interesantes últimamente (interesantes para mi, evidentemente) y la habitual flojera que tiene la temporada de verano. 

Watashi ga Motenai no wa Dou Kangaetemo Omaera ga Warui! (o mejor, WataMote)
Serie de 13 episodios a cargo del estudio Silver Link, que cuenta las penurias de una estudiante de instituto que pensaba que iba a ser popular, y se encuentra con la realidad de que pasa totalmente desapercibida, llegando al punto de no tener conversaciones con nadie durante meses.

La sinopsis que leí en su momento era ligeramente diferente y la pintaba como comedia, así que no tenía pensado seguirla a pesar de mi debilidad por este tipo de personajes. Los comentarios de Eter me hicieron cambiar de opinión, afortunadamente.

Y es que, a pesar de que en algunos momentos tiene algunos gags y te ríes, el trasfondo es bastante amargo y triste, igual que los intentos de la protagonista para relacionarse con los demás o para pasar desapercibida cuando alguna situación le da vergüenza. Si uno se fija y se para a pensar en los diálogos o el tren de pensamientos de la protagonista, lo último que se le pasa por la cabeza es reírse, o al menos, eso me pasa a mi. Me ha resultado muy sorprendente y de hecho es la que más me está interesando ahora mismo.


Genshiken Nidaime
Tercera temporada (o cuarta, si contamos las OVAs) de esta serie, en este caso a cargo de Production I.G., por lo que supone un nuevo cambio de estudio. Tendrá 13 episodios en los que se adaptará la parte del manga conocida como Nidaime, que son los nuevos tomos están apareciendo tras el parón (y supuesta finalización) de la serie original.

Habiendo visto las otras temporadas y siguiendo el manga como lo sigo, era de obligado visionado para mi, a pesar de que Nidaime es una saga que encuentro menos interesante que la historia original. Además, me escamaba mucho este título cuando faltaban todavía 2 tomos por adaptar del manga antes de pasar a Nidaime, y con las primeras reseñas mis temores se confirmaron: se habían saltado esos tomos. 

Impresiones encontradas entonces. El que se hayan saltado 2 tomos de la historia no me gusta nada, teniendo en cuenta además que son mis tomos favoritos y una conclusión que me parece magnífica a una saga y unos personajes a los que cogí mucho cariño. Además, el cambio de estudio de animación ha traído consigo el cambio en los seiyuus, así que también tenía que afrontar el cambio a voces diferentes; y en algunos casos, como con la voz de Madarame, eso es bastante duro. Pero la historia está entretenida, y aunque Nidaime no es mi parte favorita por la ausencia de personajes clásicos y han dado un giro muy importante en su enfoque, virando ahora a un punto de vista femenino, me resulta una serie muy agradable y entretenida de ver. Y las apariciones esporádicas de los personajes clásicos siempre es bienvenida.


Uchouten Kazoku
Otra serie que parece que va a tener 13 episodios, a cargo de P.A. Works. La acción se sitúa en Kioto, y presenta una sociedad donde conviven los tanukis, los humanos y los tengu, manteniendo un equilibrio. Shimogamo Yasaburou es un tanuki, hijo del que fuera jefe del clan, hasta que fue comido por los humanos un tiempo atrás. Ahora cuida a un viejo tengu, y poco a poco irá conociendo más cosas del pasado de su padre.

Esta es una serie bastante extraña y con un trasfondo mitológico curioso, lo que me interesó de entrada. La animación está bastante bien y los capítulos son entretenidos, aunque todavía parece estar en una etapa de presentación, presentando a las distintas facciones y poniendo cada vez más algunos antecedentes sobre la mesa, especialmente en lo que respecta al padre de Yasaburou. Si finalmente son 13 episodios imagino que presentará dentro de poco el conflicto principal, del que ya ha ido mostrando algunos retazos en lo que respecta a los personajes. Hasta ahora ha sido entretenida de ver, por lo que seguiré con ella, esperando que en breve arranque con alguna trama de más peso.


¿Alguna serie que os haya sorprendido gratamente? Iba a comenzar Kami-sama no Inai Nichiyoubi, pero entre que tampoco me interesaba tanto, y los comentarios de Magrat, se me quitaron todas las ganas...

viernes, 2 de agosto de 2013

Stoker

Stoker es la primera película en Hollywood del coreano Park Chan-wook, conocido por su trilogía de la venganza y más concretamente, por Oldboy. 4 años después de su último largometraje, la peculiar historia de vampiros Thirst, Chan-wook vuelve con otra inquietante historia.

En esta película conocemos a India Stoker, una chica que al cumplir 18 años pierde a su padre en un accidente. En el funeral, India conoce a Charlie, el hermano de su padre y del que no había oído hablar hasta ese día. Sorprendentemente, Charlie propone quedarse una temporada en su casa junto a ella y su madre, lo que encenderá la desconfianza de India hacia su tío.

Park Chan-wook es uno de los directores que sigo con más interés, desde que vi hace varios años Oldboy, película que me maravilló y de la que ahora están haciendo en Estados Unidos un innecesario remake. Si bien no todas sus películas me parecen sobresalientes, sí que todas tienen un aire distinto y original en su realización, un sello característico, como podríamos decir. Así pues, iba con ciertas expectativas a ver la película, y en general quedé muy satisfecho.

Lo que más debería destacar de Stoker es su inquietante atmósfera, opresiva y malsana, cargada de una palpable tensión. Uno siempre tiene la sensación de que algo va a pasar, y que no nos va a gustar verlo, lo que tiene un gran mérito a nivel de guión, realización e interpretación. Hay algunas escenas donde se masca la tragedia de manera muy evidente.

El estilo de Chan-wook en el nivel técnico está afortunadamente presente en la película, y visualmente me parece de una calidad más que notable, contribuyendo a la mencionada atmósfera. A nivel técnico la película tiene pocos reproches, aprovechando todos los elementos disponibles para aportar tensión, para lo que hace un uso muy interesante e inteligente del sonido, no apoyándose únicamente en lo visual.


Pero la tensión no se construye únicamente con el aspecto técnico, y los personajes tienen mucho que ver, gracias a las buenas interpretaciones de Mia Wasikowska (India) y sobre todo, Matthew Goode (Charlie). La primera aporta una mezcla de inocencia y malrollismo muy interesante, y Goode desborda un gran carisma en cada escena en la que está presente. Ambos bordan sus respectivos papeles. No tengo mucho que decir sobre Nicole Kidman (la madre de India), hace algunos años que esta actriz comenzó a parecerme cargante y sobre todo muy poco expresiva. Aquí no está mal, pero me parece que su interpretación palidece al lado de las otras dos.

Las relaciones entre estos tres personajes es el motor de esa atmósfera cargada. Uno puede apreciar cómo se va enturbiando todo cada vez más, y está esperando continuamente el detonante, y en ese sentido el guión de Wentworth Miller me parece muy acertado, con escenas de gran mérito a pesar de su aparente sencillez, como aquella en la que Mia le peina el pelo a su madre, sin ir más lejos. El ritmo es bueno y la duración muy ajustada, durando apenas una hora y media, lo que es de agradecer entre tanta moda de alargar las películas hasta las dos horas y media aportando metraje que podría ser fácilmente recortado.


Como gran punto positivo de la película, me gustaría destacar que además de funcionar como thriller psicológico al uso, tiene un par de capas muy interesantes. Por un lado, lo que se podría considerar como el fin de la inocencia y el despertar de India, su paso a la madurez, aunque aquí se trata de una manera bastante peculiar. 

Por otro, en determinados momentos se puede vislumbrar ciertos guiños hacia lo sobrenatural, algo que me sorprendió muy gratamente. Quien haya leído o esté un poco al tanto de la temática vampírica, esbozará una sonrisa con ciertos eventos en la película, a la vez que se planteará algunas cosas. El título no es en balde, y al menos en mi caso estuve un buen rato dándole vueltas, mientras el guión se dedica a juguetear con esta temática.

Pero también tengo alguna pega, y es que al final, en cuanto se desvela lo que podríamos decir que es la gran incógnita de la película, para mi pierde un poco de fuerza. No es que se venga abajo y que pierda sentido, en absoluto, pero quizá me vi un poco decepcionado o estaba esperando otra cosa. En cualquier caso me parece que encaja bastante bien y cierra de manera eficiente la historia.

Stoker es una película muy entretenida y correcta a nivel técnico, toda una gozada a nivel visual y sonoro. Si también tenéis interés en las películas de Chan-wook os la recomendaría sin ninguna duda, y si no, os diría que es una buena opción para pasar una tarde decente de cine, si os gustan los thrillers.

martes, 30 de julio de 2013

Ator el Poderoso

Última reseña del mes, así que abro El Baúl Mohoso para traeros la versión italiana de Conan el Bárbaro. Casi nada.

Ator el Poderoso se estrenó en el mismo año que Conan, en 1982, y está claramente "inspirada" por aquella aunque con un presupuesto ridículo (lo que se nota bastante), formando parte de lo que se conoce como mockbusters, esas películas paródicas/copias baratas de éxitos cinematográficos. El director y guionista (por llamarlo de alguna manera) es Joe D'Amato, que hasta entonces se había dedicado mayormente al cine erótico italiano.

Curiosamente, parece que la película cayó en gracia, puesto que esta es ni más ni menos que la primera entrega de las peripecias de Ator de un total de cuatro, que por supuesto, acabaré viendo y reseñando para esta sección en el futuro.

La película cuenta la historia de Ator, hijo de Torren (Thor según la versión en castellano, no sé muy bien porqué), un niño que nace trayendo consigo la profecía de que él acabará con el Arcano, cuyo poder domina el mundo actualmente. El joven Ator es ajeno a su destino, hasta que un día secuestran a su amada Sunya, y parte en su búsqueda, a la vez que descubre quién es.

Clásica película de fantasía, ¿verdad? Ya sabéis, el nacimiento de un niño con una profecía, el Arcano (o Señor Oscuro, o Señor de la Guerra, etc.), las armas mágicas, el mentor del héroe, rescate de la dama en apuros... No obstante y de manera sorprendente, la presentación de la historia no está mal. Salta a la vista que los medios con los que se han hecho esta película son bastante escasos, no hay más que ver la desastrosa iluminación de las escenas, pero a primera vista, empezaba a pensar que el verdadero problema de esta película era únicamente la falta de medios o la poca destreza técnica.

¿Alguien ve algo?

Y es que ciertamente, el nivel alcanzado en esta película es francamente bochornoso. Además de la iluminación (o falta de ella), el vestuario en muchos casos también deja que desear, o resulta francamente inconcebible. Nada como ver a unos bárbaros caminando a pleno sol en lo que claramente parece verano cargados de pieles como si estuvieran vagabundeando bajo la nieve. 

El montaje y los cortes en la banda sonora están hechos a machetazos (¡con la espada de Thor!), las transiciones son muy bruscas y la música se corta sin piedad. Y por supuesto, no hay que olvidar que estamos en los 80, así que además de esos pelucones (aunque no es lo peor que he visto en ese sentido), no podremos evitar la clásica cancioncilla ochentera como cierre de la película, aunque no pegue nada.

Si solo fuera esto, el problema estaría muy contenido. Quiero decir, la película, aunque sea una copia descarada y barata de Conan, podría tener su buena intención, y podría suplir esa carencia técnica con algunos elementos interesantes y resultar entrañable, como El Hobbit soviético. Pero al final te acaba dando una de cal y otra de arena. 

Claro que sí, amable desconocida con cuernos, me tomaré este brebaje sin sospechar nada

Tiene un buen arranque, y luego lo estropea con diálogos absurdos e interpretaciones pésimas, como esa grandiosa escena en la que Ator (Miles O'Keeffe) habla con sus padres sobre su hermana. Presenta de manera muy eficiente a un personaje secundario, como Roon (Sabrina Siani), para luego tratarla de manera lamentable en lo que respecta a su desarrollo en el resto de la película. Escenas medianamente entretenidas alternadas con una pelea de amazonas que no viene al caso y en la que solo faltaba el barro... Y así podría seguir. 

¿Y qué hacéis para divertiros por aquí?

A pesar de todo sí apunta un par de destellos interesantes, y me gustaría destacar en ese sentido la pelea de Ator contra unas sombras. Salvando la falta de medios, me pareció bastante curiosa como concepto, aunque su resolución es escandalosamente evidente y torpe. 

De lo más interesante de la película

Por lo demás, el guión es un desastre. Presentan al malo al principio sí, pero os sorprendería conocer lo absolutamente inútil que ha sido su participación en la película. Lo que más miedo daba de él era su asquerosa fascinación por las arañas, pero esto reconozco que es un tema mío personal. 

Pero es que no hace otra cosa. Mata unos esbirros o algo hombre, o calcina un par de aldeas al azar para que la gente vea lo malo que eres. Pero nada, todo el santo día jugueteando con sus arañas. Para que os hagáis una idea de lo inepto que es como villano, hizo una incursión en la aldea de Ator para matarlo, prácticamente al principio de la película, y fue al único que dejó vivo. Bravo.

Y esto es todo lo que hace en la película, sobar arañas

La relación entre Ator y Roon no tiene pies ni cabeza, no entiendo sus reacciones. Y me da pena, porque Roon me pareció un personaje interesante y que podría haber dado mucho más de sí, de haber sido tratado mejor. Si no contamos por supuesto al osezno que les acompaña a todos lados y que se tira toda la película correteando por ahí, sin saber muy bien a qué viene. Espero que en Ator 3 el oso ya haya crecido y Ator vaya cabalgando encima de él, porque si no... 

Mención aparte merece Sunya (Ritza Brown), la prometida de Ator y que resulta un personaje totalmente indiferente. A mi me daba igual qué iba a pasar con ella, ya que la raptan cuando apenas la conocemos de 5 minutos. Por mi como si se la come la araña gigante. También tiene algún que otro giro de guión inesperado, aunque eso no quiere decir que sea bueno o tenga sentido.

¡Oh, no! ¡Está en peligro! Un momento..., ¿a alguien le importa?

La duración de la película es ajustada, una hora y media, en la que prácticamente vamos de una aventurilla a otra, a veces calcando escenas de Conan sin ningún tipo de vergüenza (como la de la bruja que se encuentra), y avanzando a golpe de "pues-porque-sí", hasta la inevitable confrontación con el villano... a 10 minutos del final, y cuya resolución es épicamente lamentable.

Ator el Poderoso es bastante entretenida si a uno le gusta la fantasía épica y las historias de espada y brujería, aunque solo sea para pillar las referencias a Conan o reírse por lo ridículo de algunas situaciones, actuaciones o desenlaces. Personalmente pasé un buen rato con ella, siempre teniendo en cuenta para la sección que la estaba viendo...

martes, 23 de julio de 2013

Yahari Ore no Seishun Love Comedy wa Machigatteiru.

Tras este kilométrico título se encuentra un anime de 13 episodios estrenado en la pasada temporada de primavera, a cargo del estudio Brains Base. Dentro de la temporada, parecía una serie ligera que me serviría para desconectar de otras aparentemente más ambiciosas, y en este caso, me alegra poder decir que ha cumplido su cometido.

La serie nos presenta a Hikigaya Hachiman, un estudiante de instituto bastante descreído con la sociedad, y que tiene un punto de vista muy particular sobre la vida. Mientras el resto de sus compañeros quieren aprovechar esa etapa de su vida al máximo, él apenas tiene trato con nadie. Lo único que quiere es pasar desapercibido y vivir sus días con tranquilidad, inmiscuyéndose lo menos posible. 

Sin embargo, un día la profesora le obliga a apuntarse a un Club de Voluntarios, cuyo objetivo es ayudar a aquellos que lo pidan. Allí se encontrará a Yukinoshita Yukino, una de las chicas más guapas del instituto pero que tampoco destaca precisamente por sus habilidades sociales.

A priori, la sinopsis no promete mucho. A bote pronto, la serie recuerda a Boku wa Tomodachi ga Sukunai, al centrarse en un club de repudiados sociales que van un poco al margen de las convenciones o comportamientos normales de un instituto. Pero afortunadamente, eso es lo único que tienen en común, ya que a diferencia de aquella, Oregairu (nombre abreviado de la serie) se muestra como un entretenimiento que, si bien no es nada especialmente destacable, tampoco insulta al espectador.


Los personajes son interesantes, y la serie juega un poco con los clichés pero sin caer completamente en ellos de manera bochornosa. Hachiman, al que se podría considerar el protagonista, es un chico que a primera vista puede caer mal, siempre va a lo suyo y cuando habla es para ser brutalmente franco. Igual al espectador le da un poco igual, pero es interesante tener este punto de vista en la serie. Las otras dos protagonistas, Yukino y Yui, también tienen más matices de los que uno podría suponer en un principio. Si bien los papeles de las dos quedan bastante claros desde el principio, así como su personalidad, no llegan a resultar aburridas o cansinas.

Oregairu presenta además un elenco de secundarios bastante peculiar, donde el personaje al que se podría considerar más "mono/a", es en este caso un chico con aspecto bastante afeminado; tenemos un extravagante conocido de Hachiman, Yoshiteru (con la siempre poderosa voz de Nobuyuki Hiyama); al clásico compañero guaperas, Hayato, que resulta que tiene dos dedos de frente y aporta un contrapunto interesante a Hachiman; el pervertido de la serie es en este caso una fujoshi, Ebina, o para terminar, la hermana de Yukino. También tiene otros personajes menos interesantes, está claro, no podía ser todo bueno, y algunos como Yumiko, personaje que igual podría haber dado más de sí (o lo dará en un futuro).


Es de agradecer también que la serie no recurra al fanservice, como uno podría temer en un principio. Si esta fue la lacra de Boku wa Tomodachi, en Oregairu no tenemos ese componente, a pesar de que tenemos algunos momentos donde se podría considerar que la serie cae en estos clichés, aunque al final no es nada comparable ni se hace de manera insultante.

Los episodios son por lo general bastante entretenidos de ver y cumplen su función de distraer esos 20 minutos, a la vez que no pretende sentar cátedra sobre nada, lo que es de agradecer. La animación es bastante correcta por lo general, sin grandes alardes y un tanto espartana en ocasiones, pero tampoco creo que tenga caídas muy bruscas de calidad, de manera que al final la serie proporciona 20 minutos semanales de entretenimiento de manera eficiente.

Tiene también algunas tramas bastante curiosas, sobre todo por la manera de tratar ciertos temas que aparecen, como el bullying o las responsabilidades de organización, sobre todo por el punto de vista de Hachiman. Si bien no es una serie que nos hará pensar y replantearnos muchas cosas, es curioso de ver cómo afronta algunos temas. También tiene algún conato de trama romántica, algo que parece inevitable, pero tampoco está mal tratada.

Oregairu no es una serie que perdurará en mi recuerdo, pero ha cumplido con lo que pretendía de ella, y eso ya es bastante. Es una comedia ligera bastante decente y entretenida, con unos personajes que caen bien, correctamente animada y con algunos detalles interesantes en su historia. No es especialmente recomendable, en el sentido de que hay seguramente decenas de animes que merecen ser vistos antes, pero si uno busca una serie del estilo no creo que defraude.


viernes, 19 de julio de 2013

Star Trek Into Darkness

Prácticamente dos bochornosos meses después de su estreno (y no me refiero únicamente al calor), nos llegó finalmente a España la segunda entrega del relanzamiento cinematográfico de la saga Star Trek, cuya primera entrega tuvo lugar hace cuatro años.

Al igual que en la anterior, J.J. Abrams se encuentra en la dirección, lo que aseguraba a priori cierta continuidad en el estilo. Por su parte, en el guión repiten Alex Kurtzman y Roberto Orci, a los que se sumó el controvertido Damon Lindelof, cuya última contribución fue Prometheus.

En esta ocasión, la tripulación del Enterprise tiene que hacer frente a un enemigo que les está atacando desde dentro, poniendo en apuros a la cúpula de la Federación. Kirk, Spock y el resto de la tripulación se embarcarán en un viaje para buscar y capturar a este peligroso individuo.

La primera película de Star Trek dirigida por Abrams me dejó una gran sensación. Fue una sorpresa de lo más agradable, pasé un gran rato en el cine viendo una película que representaba al entretenimiento en su estado más puro. Y en esta, lo ha vuelto a conseguir.

Star Trek Into Darkness es espectáculo y diversión de principio a fin, desde su alocado comienzo hasta la presentación del villano de la función y su resolución. Te mantiene pegado a la butaca con un ritmo apabullante y un gran sentido del espectáculo.

Uno de los puntos positivos que tiene la película son los personajes, y por extensión, las actuaciones. En esta segunda entrega ya no es necesario dedicar tiempo a presentarnos a unos y otros, ya conocemos a la amplia mayoría de la tripulación y su personalidad, sabemos cómo van a reaccionar o qué se puede esperar de ellos. Los actores, a su vez, ya conocen a los personajes, y en esta películas los he notado muy cómodos, sueltos, haciéndolos suyos. 


Zachary Quinto convence cada vez más como Spock, y Chris Pine, que igual fue el que menos me convenció (aunque no lo hacía mal) en la primera película, en esta sí me ha parecido un buen Kirk. La evolución de la relación entre Kirk y Spock es otro de los puntos fuertes de la película, y está desarrollada francamente bien, con escenas muy buenas donde se aprecia la amistad, el aprecio y el respeto entre estos dos personajes. 

El resto de secundarios también están muy bien, todos, y por supuesto, tendría que destacar a Benedict Cumberbatch, una de las grandes atracciones de la película (es increíble como gran parte de la promoción se ha centrado en él), y que no decepciona en absoluto, proporcionando un villano carismático y que consigue transmitir una sensación de amenaza real, así como la superioridad que se le supone a su personaje. La pena es no poder disfrutar de más momentos de algunos secundarios, que se han visto bastante relegados, pero en dos horas no hay tiempo para mucho más.

Como pequeña excepción al diseño y desarrollo de los personajes, solo añadiría el innecesario fanservice protagonizado por Carol (Alice Eve), una escena que no aportaba absolutamente nada más que enseñar a la chica en ropa interior. Ya sabemos que Kirk es un pícaro, pero hay otras formas más inteligentes de mostrar esta faceta suya, seguro. En cualquier caso, no es culpa de la actriz en absoluto, más bien del guión.


Tras una presentación donde se nos recuerda con un par de pinceladas a la tripulación del Enterprise y sus peculiaridades, así como conocer un poco las directrices de la Federación y la misión de viajar e investigar planetas y mundos de la Enterprise, se pasa al conflicto principal y el villano hace su aparición, de manera bastante efectiva. La historia principal de esta película está bien planteada, y el guión va manejando bastante bien la información, sin dártela toda mascada, lo que se agradece, pero sin que al final uno tenga la sensación de que la historia no tiene sentido. Además, ameniza el metraje con momentos de humor muy bien intercalados, a veces de manera muy sútil ("¡Soy médico, no técnico de torpedos!").

Y para llegar a la resolución, asistimos a escenas de acción muy bien planteadas, donde se nota que Abrams está bastante cómodo, así como a algunos pequeños debates en torno a la importancia de la tripulación y el concepto de familia que representa para los propios tripulantes, la lealtad o la obligación o no de seguir las reglas y órdenes a rajatabla. La película tiene escenas grandiosas en cuanto a acción, en lo que respecta a algunas revelaciones, o alguna escena elegantemente emotiva y conseguida.

Es cierto que esta nueva versión de Star Trek tira más para la acción y el puro entretenimiento que la serie clásica, pero creo también deja alguna pincelada sobre temas más personales y filosóficos. Y personalmente, creo que no hay que olvidar que estamos ante una película, donde por las características que tiene igual es más acertado dar más importancia a la parte de acción que a la introspectiva. Para eso están las series de televisión, donde se tiene más tiempo.


Visualmente la película es una gozada. Buenos efectos visuales que se aprecian en una cantidad relativamente importante de escenas impactantes, como por ejemplo, ese sensacional momento cuando la Enterprise se levanta del océano donde se oculta. La única excepción, los dichosos brillitos y reflejos que también se colaron en la primera entrega. La música de Giacchino, al igual que los actores, se acopla estupendamente ya a la historia, siendo muy continuista con los temas de la primera temporada (como debe ser), y acompañando con temas emotivos, épicos y más movidos de forma muy eficiente, cuando corresponde. Estuve tarareando el tema principal de la película durante horas, después de verla. Es grandiosamente épico.

Como podéis ver, he disfrutado mucho de esta película. Puedo entender que los fans más acérrimos de la serie original la vean "demasiado starwasiana", pero a mi me gusta cómo ha quedado la mezcla, especialmente si estamos hablando de aventuras para películas. Star Trek Into Darkness, desde mi punto de vista, proporciona algo más de dos horas de pura diversión, entretenimiento y disfrute, tanto a nivel de historia, como técnico, o de personajes, lo que es de agradecer. Esto es algo que otras propuestas del estilo estrenadas recientemente no han conseguido, sin ir más lejos.

martes, 16 de julio de 2013

Chihayafuru 2

Chihayafuru es una de esas razones por las que sigo viendo anime, a pesar de encontrarme (especialmente en los últimos años) con productos de lo más decepcionantes. Esta segunda temporada está producida también por Madhouse y dirigida por la misma persona que la primera, Morio Asaka, aportando otros 25 episodios más para la adaptación animada del manga de Yuki Suetsugu.

Intentaré no soltar algún spoiler importante, pero algún detalle de menor importancia de la primera temporada se me escapará para comentar alguna cosa concreta. 

La historia comienza donde terminó la primera temporada, con el club de karuta de Chihaya ya a pleno rendimiento, e intentando reclutar a nuevos miembros a la vez que siguen entrenando para los futuros torneos que se les vienen encima, así como intentar progresar en las distintas categorías.

En esta nueva temporada nos ahorramos ya la presentación de los personajes principales como la propia Chihaya, Taichi, Kanada, Desktomu o Nikuman, personajes que ya conocemos en mayor o menor medida y que en esta temporada siguen estrechando lazos y se les ve con más confianza entre sí. Continuar sabiendo qué ha sido de ellos es una gozada, y la interacción entre ellos sigue siendo uno de los platos fuertes de la serie, si no el que más. Chihaya, especialmente cuando está alocada y nos regala esos instantes de comedia tan agradecidos, ya se ha convertido en uno de mis personajes favoritos.

En esta temporada se dedican algunos episodios al principio a intentar presentarnos a nuevos personajes que se suman al grupo, y creo que estos nuevos personajes, de forma general, no han estado todo lo aprovechados que podrían. De alguna forma, no me ha terminado de dar la sensación de que "pertenecen al grupo", y me ha costado abandonar esa sensación. A pesar de todo, sí que proporcionan algún gran momento en la serie, como por ejemplo el corte de uñas más épico que habré podido ver en una serie. Además, sí que es curioso e interesante ver su evolución, cómo su implicación con el club varía, desde su motivación inicial para apuntarse, a las sensaciones que transmiten al final de la temporada. No dudo de que pueden dar más juego en el futuro.


En esta temporada se ha dado mucho peso al torneo de clubes, bastante más que en la primera, donde los minutos tenían que repartirse para conocer a los personajes. Volvemos a ver caras conocidas y las diferentes rondas, salvo alguna excepción, fueron todas muy entretenidas, demostrando que la serie funciona bien también en su apartado deportivo. Era interesante ver a los nuevos competir y cómo se van introduciendo en este mundillo, y por otro la serie sigue siendo tremendamente entretenida y juega con varios factores, dando a cada personaje su momento de gloria o de comedura de cabeza. Al ser cada ronda una partida al mejor de 5 victorias da mucho juego para que haya alguna sorpresa, tanto para las victorias como para las derrotas, y esta temporada ha tenido algunas victorias muy chulas y reconfortantes para algunos personajes.

La excepción que comentaba es la ronda contra Megumu, que encadenó una serie de episodios que, si bien no me parecen en absoluto malos, no llegaron a engancharme tanto como las partidas precedentes y posteriores. Me parece que en la parte central del torneo el ritmo se resiente, y coincide además en que esta temporada ha sido más largo que en la anterior. Como en esta serie me gusta más la interacción de los protagonistas, cuando se alargaba una partida contra una rival que además no me resultaba especialmente interesante (a pesar de que debería serlo), noté un pequeño bajón.


A pesar de todo, Chihayafuru tiene el mérito también de que algunas partidas donde los miembros del grupo no participan también consiguen captar la atención del espectador, como cierta partida entre dos monstruos del karuta. Curiosamente, aunque estos personajes no sean los más carismáticos, ver el nivel desplegado en el juego fue algo espectacular, y nos lleva a pensar cómo afrontarán nuestros protagonistas este escalón en el futuro.

En lo que respecta al apartado de las relaciones entre los personajes, especialmente al triángulo Taichi-Chihaya-Arata, creo que sufre del mismo problema que los novatos. Hemos pasado tanto tiempo viendo al grupo, que, al menos en mi caso, cuando meten a Arata... no me termina de encajar. Hemos visto mucho de Taichi y Chihaya, y ahora Arata me resulta un extraño, máxime cuando se ve que solo tiene que hacer una llamada para dar la sensación de tirar por tierra cualquier atisbo de avance en el otro sentido. Se mantiene así un delicado equilibrio que en ocasiones me resultó un poco frustrante, porque lo veo muy descompensado.


Parece que ha quedado una reseña negativa por algunos comentarios en ciertos puntos, pero nada más lejos de la realidad. Es que todo lo demás es de sobresaliente y sería repetir todas las bondades de la primera temporada, que eran muchísimas. Chihayafuru sigue siendo una gozada de ver, y era de las series, tanto de anime como de no-anime, que más estaba esperando ver semana a semana. Una serie muy entretenida y disfrutable, y además con una calidad de animación bastante notable y constante.

Es cierto que este temporada me ha gustado un poco menos que la primera, pero no es nada grave, esos detalles que he comentado no empañan demasiado una de las mejores series anime de los últimos años. Sigue siendo altamente recomendable. Lo peor, más allá de los detalles sobre tal o cual ronda o si los nuevos se sienten integrados o no, será esperar a ver cómo continúa la historia, al menos si uno decide esperar a una nueva temporada de anime.

viernes, 12 de julio de 2013

After Earth

After Earth es la última película de M. Night Shyamalan, director que levanta grandes pasiones, sobre todo cuando son para atizarle palos con cada película nueva que presenta. En esta ocasión y al igual que con Airbender, la historia no es suya, sino que parte del mismo Will Smith. Shyamalan se encargó de retocarlo junto a Gary Whitta, guionista de El Libro de Eli.

Esta es otra de las películas que más estaba esperando dentro de la avalancha de estrenos veraniegos que se nos viene encima. Personalmente y para aclarar mi postura ante esta reseña, debo comentar que he defendido todas y cada una de las películas de Shyamalan que he visto (solo me falta Airbender). Lo hago a pesar de las evidentes incongruencias de Señales, que las tiene, del final de El Bosque, que me gusta, o de la historia de La Joven del Agua, película que me encanta de principio a fin, por otra parte. 

Además, huelga decir que considero El Protegido una de las mejores películas de superhéroes que he visto, y curiosamente, su mayor éxito, El Sexto Sentido, es la que menos me gusta junto con El Incidente, aunque no están mal. Sin embargo, considero que en esta película gran parte de los palos son merecidos. Pero vamos por partes.

After Earth nos sitúa en un futuro donde la humanidad se ha visto forzada a abandonar la Tierra. En una de las nuevas colonias, Kitai espera la llegada de su padre, Cypher, un legendario guerrero que tuvo un gran peso en la conquista del planeta donde viven ahora al hacer frente a los Ursa, unas criaturas que se sienten atraídas por el miedo. Kitai se entrena día tras día para seguir los pasos de su padre, aunque su temperamento termina impidiendo siempre que de el paso al frente necesario. Cuando Cypher llega, se llega a Kitai con él en una misión con el objetivo de estrechar lazos, pero la nave tiene un accidente y acaba aterrizando en la Tierra, un lugar que ahora presenta un peligro enorme.

After Earth empieza con un batiburrillo de escenas para contextualizar la situación que vive la humanidad ahora mismo. Una especie de prólogo que no funciona del todo mal, aunque por momentos es un tanto confuso, cosa que me sorprende teniendo en cuenta el general buen hacer de Shyamalan con estas cosas. No obstante, la presentación de los personajes me parece bastante eficiente, retratando con unas pinceladas las personalidades de Kitai (Jaden Smith) y Cypher (Will Smith), los absolutos protagonistas de la película.


El punto de partida también me parece interesante. Kitai no puede cumplir su objetivo porque le puede el miedo, lo que le genera inseguridad. Y el miedo es el gran motor de esta película, a pesar de que en la sinopsis y en los trailers que han estado vendiendo parezca que sea una aventura de supervivencia por una Tierra hostil. En realidad todo gira alrededor del miedo y su superación para crecer como persona, para dar ese salto de madurez.

Hasta aquí, bien. Pero surge uno de los primeros problemas, y es que una vez planteada la película, su motor y su objetivo, todo se vuelve soporíferamente predecible. La idea me parece buena, pero el espectador puede aventurar qué va a ocurrir en cada hito de la película, sabe qué va a tener lugar, a qué se va a tener que enfrentar nuestro personaje, y el resultado de su misión. No hay emoción, intriga, ni se llega a tener empatía con los personajes. Esto se puede entender hacia Cypher, pero Kitai debería conseguir que el espectador estuviera con él, le acompañara y sufriera durante su aventura, ya que es el protagonista. Y no lo consigue.

Y no lo hace por otro de los problemas de la cinta: los actores. No tengo nada en contra de Jaden Smith, pero no me ha gustado su interpretación, que me parece poco creíble, forzada y demasiado exagerada en ocasiones. No me parece buen actor, o por lo menos, debería decir que no me ha gustado cómo se desenvuelve en esta película, donde tiene que soportar el peso absoluto de la narración. Porque Kitai es el protagonista de la película, y aunque Cypher esté por ahí, su participación es casi anecdótica. Y por otra parte, tampoco me ha gustado la actuación de Will Smith. Es un actor que me suele gustar para las películas de acción, creo que tiene carisma, pero aquí confunde el no sucumbir ante el miedo con poner cara de jarrón durante la hora y media de metraje.


El apartado visual sí me ha gustado, hay algunas escenas muy bonitas estéticamente, y los efectos digitales creo que cumplen bien. Algún otro detalle de la producción me parece más discutible, ya que había momentos que tenía la impresión de que esta película se habría rodado con muy poco presupuesto, pero resulta que no ha sido así. Igual se han dejado el dinero en los efectos por ordenador, porque por momentos tanto el vestuario como el diseño de la nave me ha parecido de mala calidad, no me han resultado creíbles. Especialmente algunos detalles de las naves, como esos cinturones de seguridad, cajas para guardar cosas o las persianas de plástico. En cualquier caso es una apreciación mía, igual no he sabido pillarle el punto a la ambientación.

Al final, el poco acierto de las interpretaciones, alguna tecnocháchara sin mucho sentido o partes del guión que hay que aceptar "porque sí" a pesar de que resultan muy forzadas, resienten el visionado de la película hasta niveles que a mi me parecieron molestos. Hay partes pesadas, y los pocos chistes o alivios cómicos (algunos bastante buenos) no logran compensar eso. Al final estaba deseando que terminase, y cuando llegó el final me llevé otra decepción más, gracias a cierta escena.

No me parece que sea tan rematadamente mala como la pintan, ya que a Shyamalan parece que ya siempre le van a nominar a los Razzies, pero no me parece una buena película. Aunque creo que sería justo echarle también su parte de culpa a Will Smith, que la idea original es suya así como la producción, e imagino que habrá querido marcar ciertas pautas en la cinta. Igual puede resultar medianamente entretenida verla en el cine, aunque dependerá de vuestra tolerancia a ciertos momentos. En mi caso, no me ha gustado lo que he visto y terminó aburriéndome bastante.