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jueves, 11 de octubre de 2012

Thirst (Bakjwi)

Thirst Ficha en FilmAffinity.

Dicho y hecho, al final le di otra oportunidad a Thirst, la última película de Park Chan-wook y que en su momento dejé de ver porque me estaba resultando aburrida, y porque estaba un poco saturado de ver vampiros por todas partes (aunque no viese ninguna de las películas). ¿Por qué la he retomado? Pues por un lado, porque gustándome el resto de las películas de este director, me resultaba extraño encontrarme con este caso; y por otro, porque reconozco que no la vi en el mejor de mis momentos, y eso al final afecta bastante. Ya me pasó con otras películas como Ghost in the Shell, por citar alguna.

Thirst nos cuenta la historia del sacerdote Sang-hyun (Song Kang-ho), que se presenta como voluntario a un experimento médico que está buscando una cura de un virus que está matando a la gente. El experimento resulta fallido y la consecuencia es... que se convierte en un vampiro. A partir de ese punto, el padre Sang-hyun tendrá que aceptar su nueva realidad mientras intenta luchar por mantener sus valores morales.

Lo que a primera vista parece un argumento de película de serie Z, resulta aquí en un retrato bastante interesante de la lucha interior de Sang-hyun, que no puede evitar comportarse como un vampiro pero se siente frenado por su formación como sacerdote y su buena voluntad. Chan-wook presenta a un personaje bienintencionado pero atormentado, que para colmo ahora tiene que luchar contra un instinto superior a su propio autocontrol, la sed de sangre como consecuencia de haberse convertido en un vampiro y la necesidad además de beber sangre, ya que si no lo hace, el virus que contrajo en el experimento médico lo matará. Pero no solo sufre de la sed de sangre, también experimentará la lujuria característica de estos seres, que le harán fijarse en Tae-ju, la mujer de unos conocidos suyos, que aparentemente sufre malos tratos por su marido y es ninguneada por su suegra.

Asistimos por tanto a la espiral de decadencia y degradación del padre Sang-hyun, a su lucha por no renunciar a los valores que había abrazado y predicado durante años. Porque, imaginando el caso de un vampiro desde un punto de vista "realista", que afrontase tener que aceptar en lo que se ha convertido, esa aceptación quizá adquiere una dimensión un poco mayor cuando choca frontalmente con sus creencias y su forma de vivir, como es la personificación de un sacerdote. Mientras que el padre Sang-hyun se las apaña para intentar causar el mínimo daño posible, todo se complica de nuevo y adquiere una dimensión adicional: ¿qué pasaría ahora si, por su culpa, tenemos otro vampiro que sí que disfruta con lo que hace?


El planteamiento de la historia me pareció, en este revisionado sí, muy interesante. Además, me encanta Song Kang-ho desde que lo vi en la fantástica Memories of Murder, y posteriormente en The Host o la también altamente recomendable Joint Security Area, esta última del mismo director que la que nos ocupa. Aquí su interpretación del sacerdote atormentado también está a un gran nivel. Pero me gustó mucho también Kim Ok-bin como Tau-ju, actriz que no conocía y que tiene además un papel bastante difícil, pero en el que logra transmitir muy bien todo lo que debe dependiendo de la situación. Realmente hay algunos momentos muy bien conseguidos con este personaje.

La película tiene sus defectos, no obstante. El principal de ellos creo que es la excesiva duración, que igual podía haberse acortado un poco eliminando algunos retazos argumentales que tampoco aportan demasiado a la trama final, especialmente durante la primera hora y algo. Porque eso sí, los últimos 20-30 minutos de la película me parecieron soberbios, final incluido. Tenemos también algunas fluctuaciones en el género, cosa que he visto ya bastante en lo poco que he visionado hasta la fecha de cine coreano (quizá será cosa de mis directores favoritos...), pasando del drama a la comedia de una forma sorprendentemente brusca, y que es algo que puede resultar raro, aunque yo parece que ya estoy bastante inmunizado. Y desde el punto de vista técnico tenemos la sobriedad de un director como Chan-wook, uno de mis favoritos del panorama oriental, que nos regala buenas escenas de acción y grandes planos, muy cuidados visualmente en todos los detalles y buenos elementos narrativos para aportar una sensación de locura y desquicio.

Creo que es una película recomendable si os gusta el género, aunque esta obra me da la sensación que se encuentra alejada de otras que han poblado nuestras pantallas en los últimos años. Desde mi punto de vista es un acierto y aporta algo diferente, pero si buscáis más de lo mismo os puede decepcionar. Y además en algunos momentos es bastante explícita con la casquería, así que abstenerse personas sensibles.

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